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Cáncer vesícula biliar

Panorama general

El cáncer de vesícula biliar se origina cuando células normales de la vesícula biliar cambian y crecen sin control y forman una masa llamada tumor. Un tumor puede ser canceroso o benigno. Un tumor canceroso es maligno, lo que significa que puede diseminarse a otras partes del cuerpo. Un tumor benigno es un tumor que no se diseminará. En esta sección se trata el cáncer de vesícula primario. El cáncer de vesícula primario es un tipo de cáncer que se origina en la vesícula, a diferencia del cáncer que comienza en alguna otra parte del cuerpo y se disemina a la vesícula.

Acerca de la vesícula biliar

La vesícula biliar es un órgano con forma de pera situado inmediatamente debajo del hígado. La vesícula biliar almacena bilis, un líquido elaborado por el hígado que ayuda a digerir las grasas. La vesícula libera bilis a través de un tubo denominado conducto colédoco, a medida que el estómago y los intestinos descomponen los alimentos.

La pared de la vesícula está formada por tres capas principales de tejidos: la mucosa, que es la capa más interna y cubre la pared de la vesícula, la muscular, capa intermedia de músculo liso, y la serosa, la capa exterior. El cáncer de vesícula primario comienza en la capa interna y se disemina a las capas externas a medida que crece.

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Todo el contenido de Cancer.Net™ ha sido elaborado por Cancer.Net Editorial Board y proporcionado a ALIADA bajo licencia de ASCO como una herramienta de educación para el paciente. ALIADA no ha participado en el desarrollo de este contenido. La información incluida y brindada por ASCO no representa una opinión médica ni pretende sustituirla, así como tampoco respalda ningún producto, servicio o empresa. ASCO considera que las decisiones sobre tratamiento deben acordarse entre pacientes y doctores. Los avances en diagnóstico, tratamiento y prevención son constantes. Para más información, visite Cancer.Net (www.cancer.net).

Diagnóstico

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si ha diseminado a otra parte del cuerpo, lo que se denomina metástasis. Algunas pruebas también pueden determinar qué tratamientos pueden ser los más eficaces. En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es el único método que permite formular un diagnóstico definitivo de cáncer. Si no se puede realizar una biopsia, el médico puede sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas por imágenes se pueden utilizar para averiguar si el cáncer se ha diseminado. Esta lista describe opciones para el diagnóstico de este tipo de cáncer, y no todas las pruebas mencionadas se utilizarán para todas las personas. Es posible que su médico considere estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y afección médica
  • Tipo de cáncer que se sospecha
  • Signos y síntomas
  • Resultados de pruebas anteriores

Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer de vesícula biliar:

Biopsia. Una biopsia es la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden indicar la presencia de cáncer, pero solo la biopsia permite formular un diagnóstico definitivo. La muestra extraída en la biopsia es analizada por un patólogo. Un patólogo es un médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades.

Hay varias maneras de obtener una muestra de tejido: durante una cirugía; con una técnica quirúrgica mínimamente invasiva conocida como laparoscopia (consulte a continuación); o por aspiración con aguja fina o aspiración con aguja gruesa (biopsia profunda), que se realiza con un estudio por tomografía computarizada (TC o TAC) o un ultrasonido para guiar la colocación de la aguja. En algunos casos, para hacer la biopsia se inserta un endoscopio (un tubo delgado, flexible e iluminado) en la boca, que pasa por el estómago hasta llegar a la primera parte del intestino. Se puede pasar una herramienta desde el endoscopio a través de la pared intestinal para extraer una muestra de tejido.

Colangiopancreatografía endoscópica retrógrada (endoscopic retrograde cholangiopancreatography, ERCP). Esta prueba le permite al médico observar el interior del cuerpo. Se administra al paciente un sedante suave, y el médico inserta un endoscopio a través de la boca, que desciende por el esófago y penetra en el estómago y el intestino delgado. Se pasa un tubo pequeño o catéter a través del endoscopio y hasta el interior de los conductos biliares. Se inyecta una tinción en los conductos, y el médico toma radiografías que pueden mostrar la presencia de un tumor en el área de alrededor de los conductos biliares. Se puede colocar una endoprótesis o “stent” de plástico o metal en el conducto colédoco obstruido durante la ERCP, para aliviar cualquier rastro de ictericia. Un gastroenterólogo con experiencia es quien debe realizar este procedimiento. Un gastroenterólogo es un médico que se especializa en el funcionamiento y los trastornos del tracto gastrointestinal. Este procedimiento se usa con mayor frecuencia para detectar el cáncer de los conductos biliares que el cáncer de vesícula biliar, pero también puede emplearse si el cáncer de vesícula biliar se disemina y obstruye los conductos biliares.

Radiografía. Una radiografía es un modo de crear una imagen de las estructuras internas del cuerpo usando una pequeña cantidad de radiación. Es probable que el paciente deba ingerir bario, que recubre el sistema digestivo, para mejorar la imagen de las radiografías. Esto se llama ingestión de bario.

Colangiografía percutánea. Para realizar este procedimiento, se inserta una aguja delgada a través de la piel y hacia el área de la vesícula. Se inyecta un medio de contraste a través de la aguja, de manera que en las radiografías aparecerá una imagen clara. Al observar las radiografías, el médico estará en condiciones de ver si hay un tumor en la vesícula. Con mayor frecuencia, una colangiografía aporta imágenes de los conductos biliares y quizás no muestre un tumor en la vesícula. Sin embargo, el procedimiento es excelente para detectar el sitio de un conducto biliar obstruido.

Laparoscopia. La laparoscopia utiliza un endoscopio para observar la vesícula y otros órganos internos. El tubo se inserta a través de una pequeña incisión en el abdomen.

Análisis de sangre. El médico puede extraer muestras de sangre para controlar los niveles anormales de bilirrubina y otras sustancias. La bilirrubina es una sustancia química que puede alcanzar niveles altos en las personas con cáncer de vesícula biliar, debido a la obstrucción del conducto colédoco por un tumor.

Tomografía computarizada (TC). Una tomografía computarizada (computed tomography, CT) o tomografía axial computarizada (computed axial tomography, CAT) crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. Una tomografía computarizada (TC) también se puede utilizar para medir el tamaño del tumor. A veces, se administra un tinte especial, llamado medio de contraste, antes de la tomografía para obtener una imagen más detallada. Este tinte se puede inyectar en una vena del paciente o se administra como un comprimido para ingerir.

Resonancia magnética (IRM). Este estudio utiliza campos magnéticos, no rayos x, para producir imágenes detalladas del cuerpo y puede utilizarse para saber si el cáncer se ha diseminado fuera de la vesícula. La IRM también se puede utilizar para medir el tamaño del tumor. Se puede administrar un tinte especial llamado medio de contraste antes de la resonancia para crear una imagen más clara. Este tinte se puede inyectar en una vena del paciente o administrar como un comprimido para ingerir.

Ultrasonido. El ultrasonido utiliza ondas de sonido para crear una imagen de los órganos internos. Los tumores generan ecos de las ondas de sonido que son diferentes a los producidos por el tejido normal, de manera que cuando las ondas rebotan en la computadora y se transforman en imágenes, el médico puede localizar una masa dentro del cuerpo.

Tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET). La PET es una forma de crear imágenes de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta una pequeña cantidad de una sustancia azucarada radiactiva en una vena de la paciente. Esta sustancia azucarada luego es absorbida por las células que usan más energía porque están dividiéndose de forma activa. Debido a que las células cancerosas tienden a utilizar energía de manera activa, absorben una cantidad mayor de la sustancia radiactiva. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo.

Después de que se realicen las pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como estadificación.

Signos y síntomas

Las personas con cáncer de vesícula biliar pueden experimentar los siguientes síntomas o signos. A menudo, las personas con cáncer de vesícula no muestran ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden producirse por otra afección que no sea cáncer, como un virus estomacal.

Por lo general, el cáncer de vesícula biliar no se detecta en un estadio temprano, porque la vesícula está localizada profundamente dentro del cuerpo. Por lo tanto, el cáncer de vesícula biliar puede ser difícil de detectar durante los exámenes físicos de rutina. A veces, el cáncer de vesícula biliar se detecta inesperadamente después de la extirpación de la vesícula biliar por otros motivos, por ejemplo, cálculos biliares. Cuando los síntomas se observan, incluyen:

  • Ictericia (color amarillo de la piel y del blanco de los ojos)
  • Dolor abdominal
  • Náuseas y vómitos
  • Hinchazón
  • Protuberancias en el abdomen
  • Fiebre

Si usted está preocupado acerca de uno o más de los síntomas o signos de esta lista, hable con su médico. Su médico le preguntará cuánto tiempo ha estado experimentando el (los) síntoma(s) y con qué frecuencia, además de otras preguntas. Esto es para ayudarlo a encontrar la causa del problema, lo que se conoce como diagnóstico.

Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas sigue siendo un aspecto importante de los cuidados y el tratamiento para la enfermedad. Esto también puede recibir el nombre de manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención de apoyo. Asegúrese de hablar con su equipo de atención médica sobre los síntomas que experimenta, incluido cualquier síntoma nuevo o un cambio en los síntomas.

Estadios

La estadificación es una manera de describir dónde está ubicado el cáncer, si se ha diseminado y si está afectando otras partes del cuerpo. Los médicos utilizan exámenes de diagnóstico para averiguar el estadio del cáncer, de manera que la determinación del estadio no se logra hasta que se hayan realizado todos los exámenes. El conocimiento del estadio le permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente, que es la posibilidad de recuperación. Hay diferentes descripciones de estadio para distintos tipos de cáncer.

Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N de “node”) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio del cáncer:

  • ¿Qué tamaño tiene el tumor primario y dónde está ubicado? (Tumor, T)
  • ¿El tumor se ha diseminado a los ganglios linfáticos? (Ganglio, N)(Ganglio, N)
  • ¿El cáncer ha hecho metástasis hacia otras partes del cuerpo? (Metástasis, M)

Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Hay cinco estadios: el estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro). El estadio es una forma común de describir el cáncer, de manera que los médicos puedan planificar en forma conjunta los mejores tratamientos.

Aquí le mostramos más detalles sobre cada parte del sistema TNM para el cáncer de vesícula biliar:

Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o número (0 a 4) para describir la cantidad de cáncer hallado en la vesícula biliar. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor aun con más detalle. Esto permite que el médico desarrolle el mejor plan de tratamiento para cada paciente. A continuación, se incluye información sobre los estadios específicos del tumor.

TX:TX: No se puede evaluar el tumor primario.

TX:T0: No se encontró presencia de cáncer en la vesícula biliar.

Tis: Esto hace referencia al carcinoma (cáncer) in situ, lo que significa que el tumor permanece en un estadio preinvasivo y su diseminación, si la hay, es muy limitada.

T1: El tumor está solo en la vesícula biliar y ha invadido solamente la lámina propia (tipo de tejido conectivo que se encuentra bajo la capa delgada de tejidos que cubren una membrana mucosa) o capa muscular.

T1a: El tumor ha invadido la lámina propia.

T1b: El tumor ha invadido la capa muscular.

T2: El tumor ha invadido el tejido conectivo perimuscular (la capa entre la capa muscular y la serosa), pero no se ha extendido más allá de la serosa (la capa exterior) ni al hígado.

T3: El tumor se extiende más allá de la vesícula biliar y/o ha invadido el hígado u otro órgano o estructura adyacente como el estómago, el duodeno (parte del intestino delgado), el colon o el páncreas.

T4: El tumor ha invadido la vena porta o arteria hepática principal, o ha invadido más de un órgano o estructura más allá del hígado.

Ganglio. La “N” en la abreviatura del sistema de estadificación TNM representa los ganglios linfáticos, órganos minúsculos con forma de poroto que ayudan a combatir las infecciones. Los ganglios linfáticos cercanos a la vesícula se denominan ganglios linfáticos regionales. Los ganglios linfáticos ubicados en otras partes del cuerpo se denominan ganglios linfáticos distantes.

NX: No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.

N0 (N más cero): No hay metástasis en ganglios linfáticos regionales.

N1: Hay metástasis en ganglios linfáticos regionales.

N2: Hay metástasis en ganglios linfáticos más distantes.

Metástasis a distancia. La “M” del sistema TNM indica si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

M0 (M más cero): No hay metástasis a distancia.

M1: Hay metástasis en una o más partes del cuerpo.

Agrupación de los estadios del cáncer
Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M.

Estadio 0: Describe el cáncer in situ (Tis, N0, M0).

Estadio I: El tumor está solo en la vesícula biliar y no se ha diseminado (T1, N0, M0).

Estadio II: El tumor se ha extendido al tejido conectivo perimuscular, pero no se ha diseminado a otros lugares (T2, N0, M0).

Estadio IIIA: El tumor se ha extendido más allá de la vesícula, pero no a las arterias o venas cercanas. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T3, N0, M0).

Estadio IIIB: Un tumor, de cualquier tamaño, se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos, pero no a las arterias ni venas cercanas, ni a otras partes del cuerpo (T1, T2, T3; N1; M0).

Estadio IVA: Un tumor se ha diseminado a las arterias, venas o ganglios linfáticos cercanos, pero no a otras partes del cuerpo (T4, N0 o N1, M0).

Estadio IVB: Describe cualquier tumor que se ha diseminado a otras partes del cuerpo (cualquier T, cualquier N, M1) o cualquier tumor que se ha diseminado a ganglios linfáticos distantes, aunque no se haya diseminación a órganos distantes (cualquier T, N2, M0).

Recurrente: El cáncer de vesícula biliar recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Si se produce una recurrencia, es posible que sea necesario volver a determinar el estadio del cáncer (llamado redeterminación) mediante el uso del sistema antes mencionado.

Utilizado con permiso de la Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer (American Joint Committe on Cancer, AJCC), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual, séptima edición (2010) publicado por Springer-Verlag Nueva York, www.cancerstaging.net

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Opciones de tratamiento

Esta sección describe los tratamientos que son el estándar de atención (los mejores tratamientos comprobados disponibles) para este tipo específico de cáncer. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la opción de participar en estudios clínicos. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo enfoque del tratamiento para analizar si es seguro, eficaz y posiblemente mejor que un tratamiento estándar. Los estudios clínicos pueden evaluar los enfoques como un nuevo medicamento, una nueva combinación de tratamientos estándar o nuevas dosis de las terapias actuales. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento.

Panorama general del tratamiento

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral del paciente que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se conoce como equipo multidisciplinario. En el caso del cáncer de vesícula biliar, el equipo de médicos puede incluir un gastroenterólogo, un cirujano, un oncólogo y un radiooncólogo.

A continuación, se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para el cáncer de vesícula biliar. El cáncer de vesícula biliar puede tratarse con un tratamiento o más, entre los que se incluyen la cirugía, la quimioterapia o la radioterapia. Si se lo detecta en un estadio temprano, el cáncer de vesícula biliar tiene muchas más probabilidades de ser tratado con éxito.

Las recomendaciones y opciones de tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Su plan de atención también puede incluir tratamiento para los síntomas y los efectos secundarios, una parte importante de la atención del cáncer. Tómese el tiempo para conocer todas sus opciones de tratamiento y asegúrese de hacer preguntas si tiene dudas sobre cosas que no están claras. Además, hable acerca de los objetivos de cada tratamiento con su médico y lo que puede esperar mientras recibe el tratamiento.

Cirugía

La cirugía es la extirpación del tumor y el tejido circundante durante una operación.
Un oncólogo cirujano es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer a través de la cirugía. Los siguientes tipos de cirugía se utilizan en el tratamiento cáncer de vesícula biliar.

Colecistectomía. También denominado colecistectomía simple, este procedimiento implica la extirpación de la vesícula. La colecistectomía ampliada consiste en la extirpación de la vesícula, una pulgada o más del tejido hepático que se encuentra al lado de la vesícula y todos los ganglios linfáticos de la región.

Extirpación radical de la vesícula. Este procedimiento implica la extirpación de la vesícula, una sección con forma de cuña del hígado cerca de la vesícula, el conducto colédoco, parte o todos los ligamentos entre el hígado y los intestinos y los ganglios linfáticos alrededor del páncreas, y los vasos sanguíneos cercanos.

Cirugía paliativa. En ocasiones, la cirugía puede ayudar a aliviar los síntomas causados por el cáncer de vesícula, aunque no se pueda extirpar el tumor. Por ejemplo, la cirugía puede aliviar la obstrucción de los conductos biliares o intestinos.

Los efectos secundarios dependerán del tipo específico de cirugía. Los pacientes se les recomienda hablar con su equipo de atención médica antes de la operación sobre qué esperar en su recuperación después de la cirugía.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X de alta potencia u otras partículas para destruir las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radioncólogo. El tipo más común de tratamiento de radiación para el cáncer de vesícula se denomina radioterapia con haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Por lo general, un régimen (plan) de radioterapia consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo determinado.

La radioterapia puede utilizarse antes de la cirugía para disminuir el tamaño del tumor, o después de la cirugía para destruir las células cancerosas restantes. En algunos casos, la radiación se aplica durante la cirugía, a fin de atacar directamente el área del tumor y proteger los demás órganos sanos de los efectos de la radioterapia tradicional. Este procedimiento se denomina radioterapia intraoperatoria, o IORT, por su sigla en inglés.

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal, deposiciones líquidas y daño en las estructuras adyacentes, como el hígado o los intestinos. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizado el tratamiento.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para proliferar y dividirse. La quimioterapia es administrada por un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos.

La quimioterapia puede administrarse antes de la cirugía para disminuir el tamaño del tumor o después de la cirugía para destruir las células cancerosas restantes. También se puede combinar con radioterapia. La quimioterapia puede administrarse por vía oral o inyecciones. Los fármacos que se recomiendan normalmente incluyen gemcitabina (Gemzar) y fluorouracilo (5-FU) y cisplatino (Platinol). Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas, vómitos, caída del cabello, pérdida del apetito y diarrea. Estos efectos secundarios, por lo general, suelen desaparecer una vez finalizado el tratamiento.

Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener más información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros medicamentos.

Cómo obtener atención de los síntomas y efectos secundarios

A menudo, el cáncer y su tratamiento causan efectos secundarios. Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar el cáncer, un aspecto importante de la atención para tratar el cáncer es aliviar los síntomas y los efectos secundarios de la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o atención de apoyo, e incluye brindarle apoyo al paciente con sus necesidades físicas, emocionales y sociales.

A menudo, el cáncer y su tratamiento causan efectos secundarios. Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar el cáncer, un aspecto importante de la atención para tratar el cáncer es aliviar los síntomas y los efectos secundarios de la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o atención de apoyo, e incluye brindarle apoyo al paciente con sus necesidades físicas, emocionales y sociales.

Los tratamientos paliativos son muy variados y suelen incluir medicamentos, cambios alimenticios, técnicas de relajación y otras terapias. Usted también puede recibir tratamientos paliativos similares a los utilizados para eliminar el cáncer, como la quimioterapia, cirugía y radioterapia. Hable con su médico acerca de los objetivos de cada tratamiento en su plan de tratamiento.

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su equipo de atención médica sobre los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de atención de apoyo. Asimismo, durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de atención médica si usted está experimentando un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible.

Cáncer de vesícula biliar metastásico

Si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo, se llama cáncer metastásico. Se aconseja a las pacientes con este diagnóstico que hablen con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, puesto que quizás haya diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión antes de comenzar el tratamiento, para estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido.

Su equipo de atención médica puede recomendar un plan de tratamiento que incluya una combinación de cirugía, quimioterapia o radioterapia. La atención de apoyo también será importante para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Para la mayoría de los pacientes, el diagnóstico de cáncer metastásico es muy estresante y, a veces, difícil de sobrellevar. Se alienta a los pacientes y a sus familias a hablar acerca de cómo se están sintiendo con médicos, enfermeros, trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de atención médica. También puede ser útil hablar con otros pacientes, incluido a través de un grupo de apoyo.

Remisión y la posibilidad de recurrencia

Una remisión sucede cuando el cáncer no puede detectarse en el cuerpo y no hay síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” (no evidence of disease, NED).

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que muchos supervivientes se sientan preocupados o ansiosos con respecto a la reaparición del cáncer. Aunque muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico sobre la posibilidad de que el cáncer regrese. Comprender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudar a que usted se sienta más preparado si, en efecto, el cáncer regresa.

Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente. Puede reaparecer en el mismo lugar (recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro lugar (recurrencia distante).

Si esto ocurre, comenzará nuevamente un ciclo de pruebas para obtener la mayor cantidad de información posible sobre la recurrencia, incluso saber si el estadio del cáncer ha cambiado. Después de realizadas las pruebas, usted y su médico hablarán sobre las opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá las terapias descritas anteriormente como cirugía, quimioterapia y radioterapia, pero quizás se combinen de un modo diferente o se administren con otra pauta. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén evaluando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente.

Las personas con cáncer recurrente a menudo sienten emociones, tales como incredulidad o temor. Se aconseja a los pacientes que hablen con su equipo de atención médica respecto de estos sentimientos y que consulten acerca de servicios de apoyo que les ayuden a sobrellevar la situación.

Si el tratamiento falla

Recuperarse del cáncer no siempre es posible. Si el tratamiento no es exitoso, la enfermedad puede denominarse cáncer avanzado o terminal.

Este diagnóstico es estresante y, para muchas personas, es difícil hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de atención médica a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. La función del equipo de atención médica es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es extremadamente importante.

Los pacientes con cáncer avanzado y con una expectativa de vida inferior a los seis meses pueden considerar un tipo de cuidados paliativos llamado cuidados para enfermos terminales. Este tipo de cuidados está pensado para proporcionar la mejor calidad de vida posible para las personas que están cerca de la etapa final de la vida. Se recomienda que usted y su familia piensen dónde estaría más cómodo: en el hogar, en el hospital o en un centro para enfermos terminales. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una alternativa factible para muchas familias.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo para sobrellevar la pérdida.

Últimas investigaciones

Los médicos están trabajando para aprender más sobre el cáncer de vesícula biliar, cómo prevenirlo, cuál es el mejor tratamiento y cómo brindar los mejores cuidados a las personas a las que se les diagnosticó esta enfermedad. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir nuevas opciones para los pacientes a través de estudios clínicos. Hable siempre con su médico sobre las mejores opciones de diagnóstico y tratamiento para su caso.

Inmunoterapia. La inmunoterapia, también llamada terapia biológica, ayuda a estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Utiliza materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio para mejorar, identificar o restaurar la función del sistema inmunitario. Los estudios clínicos actuales están evaluando la inmunoterapia como una forma de tratar el cáncer de vesícula.

Terapia genética. La terapia genética es un tratamiento experimental que incluye la introducción de material genético en las células del paciente para tratar el cáncer. La terapia genética se está estudiando en estudios clínicos para diversos tipos de cáncer y otras enfermedades.

Actualmente, es limitada la efectividad de la quimioterapia y la radioterapia para el tratamiento del cáncer de vesícula biliar. Los estudios clínicos están evaluando nuevos medicamentos para el cáncer de vesícula e intentan aumentar la efectividad de la radioterapia.

Atención de apoyo. Se están realizando estudios clínicos para encontrar mejores métodos para reducir los síntomas y los efectos secundarios de los tratamientos actuales para el cáncer de vesícula biliar, a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes.

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Después del tratamiento

Después de finalizar el tratamiento para el cáncer de vesícula biliar, hable con su médico para elaborar el plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años. Es necesario realizar controles con regularidad después del tratamiento del cáncer de vesícula para detectar una posible recurrencia. Además de los exámenes físicos, se pueden realizar análisis de sangre y estudios por imágenes (como un estudio por CT).

Se aconseja a las personas en recuperación del cáncer de vesícula biliar que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, tener una alimentación equilibrada, y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Hable con su médico a fin de elaborar el plan que mejor se adapte a sus necesidades. El ejercicio físico moderado puede ayudarle a recobrar las fuerzas y la energía. Su médico puede ayudarle a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico.

Cómo sobrellevar los efectos secundarios

El temor a los efectos secundarios del tratamiento es común después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ayudar saber que la prevención y el control de los efectos secundarios es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Esto se conoce como cuidados paliativos o atención de apoyo y es una parte importante del plan de tratamiento integral, independientemente del estadio de la enfermedad.

Los efectos secundarios comunes de cada opción de tratamiento para el cáncer de vesícula biliar se describen en detalle en la sección Opciones de tratamiento. Los efectos secundarios dependen de diversos factores, incluidos el estadio del cáncer, la duración y la dosis de los tratamientos, y su estado de salud general.

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de cada tipo de tratamiento que recibirá. Pregunte qué efectos secundarios son más probables que se manifiesten, cuándo es probable que ocurran y qué se puede hacer para evitarlos o aliviarlos. Además, pregunte sobre el nivel de cuidado que usted puede necesitar durante el tratamiento y la recuperación, puesto que los familiares y amigos suelen desempeñar un papel importante en el cuidado de una persona con cáncer de vesícula biliar.

Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos emocionales y sociales. Se aconseja a los pacientes y sus familiares que compartan sus sentimientos con un integrante del equipo de atención médica, quien puede ayudar con las estrategias para sobrellevar la enfermedad, entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo de la atención para tratar el cáncer.

Durante el tratamiento y después de él, asegúrese de informarle al equipo de atención médica sobre los efectos secundarios que experimenta, aun cuando crea que no son graves. A veces, los efectos secundarios pueden tener una duración mayor que el período de tratamiento, lo que se conoce como efecto secundario a largo plazo. Un efecto secundario que sucede meses o años después del tratamiento se denomina efecto tardío. El tratamiento de ambos tipos de efectos es un aspecto importante de la atención para sobrevivientes.

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Factores de riesgo y prevención

Un factor de riesgo es todo aquello que aumenta la probabilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien, a menudo, los factores de riesgo influyen en el desarrollo del cáncer, la mayoría no provoca cáncer en forma directa. Algunas personas que tienen varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que sí lo hacen otras personas sin factores de riesgo conocidos. Sin embargo, conocer sus factores de riesgo y hablar con su médico al respecto puede ayudarle a tomar decisiones más informadas sobre el estilo de vida y la atención médica.

Los siguientes factores pueden elevar el riesgo que tiene una persona de desarrollar cáncer de vesícula biliar:

Cálculos biliares. Los cálculos biliares son el factor de riesgo más común de cáncer de vesícula. Estos son formaciones de colesterol y sales biliares que pueden presentarse en la vesícula o el conducto biliar. Los cálculos biliares son la enfermedad digestiva más común en los Estados Unidos y entre el 75 % y el 90 % de las personas con cáncer de vesícula tienen antecedentes de cálculos biliares. Sin embargo, solo una pequeña proporción de personas con cálculos biliares desarrolla cáncer de vesícula.

Pólipos de vesícula biliar. Este tipo de pólipo es un crecimiento que a veces se forma cuando se enquistan cálculos biliares en la pared de la vesícula. Los pólipos de vesícula biliar protruyen hacia adentro en la pared interior de la vesícula. Algunos pólipos también pueden ser consecuencia de inflamación. Los médicos a menudo recomiendan la extirpación de la vesícula en las personas que tienen pólipos de más de un centímetro, porque estos tienen más probabilidad de ser cancerosos.

Edad. La mayoría de los pacientes con diagnóstico de cáncer de vesícula tienen más de 70 años.

Sexo. Las mujeres tienen el doble de probabilidades de desarrollar cáncer de vesícula en comparación con los hombres.

Etnia. Los estadounidenses de origen mexicano e indio, sobre todo del sudoeste de los Estados Unidos, son más propensos a desarrollar cáncer de vesícula biliar que la población en general.

Tabaquismo. El consumo de tabaco puede aumentar el riesgo de cáncer de vesícula.

Antecedentes familiares. Los antecedentes familiares de cáncer de vesícula aumentan levemente el riesgo de que una persona tenga este tipo de cáncer.

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Primeros pasos

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