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Cáncer laríngeo e hipofaríngeo

Panorama general

Acerca de la laringe y la hipofaringe

La laringe, comúnmente llamada la caja de la voz, es un órgano en forma de tubo ubicado en el cuello que es importante para respirar, hablar y tragar. Se ubica en la parte superior de la tráquea. Las paredes delanteras protruyen del cuello para formar lo que la mayoría de las personas llama la manzana de Adán. La laringe contiene los pliegues vocales (cuerdas vocales) que vibran para emitir sonidos para la producción del habla. Durante la respiración, la laringe se abre como una válvula para permitir que el aire ingrese en los pulmones. Al tragar, los pliegues vocales se unen y, junto a un colgajo de tejido denominado epiglotis, protegen las vías respiratorias y evitan que los alimentos ingresen a los pulmones.

La laringe consta de tres partes:

Glotis. Sección intermedia que contiene los pliegues vocales;

Supraglotis. Zona por encima de los pliegues vocales;

Subglotis. Zona por debajo de los pliegues vocales que conecta la laringe con la tráquea.

La hipofaringe, también denominada esófago, es la parte inferior de la garganta. La hipofaringe rodea la laringe. La faringe, más frecuentemente denominada garganta, es un tubo hueco de aproximadamente 5 pulgadas de longitud que comienza detrás de la nariz (nasofaringe) y termina a la altura de la laringe (laringofaringe). La faringe constituye un continuo con el esófago, que es el tubo que llega hasta el estómago.

Acerca del cáncer laríngeo o hipofaríngeo

El cáncer puede comenzar en cualquier parte de la laringe o la hipofaringe. El cáncer se origina cuando las células normales de la laringe o hipofaringe empiezan a cambiar y a crecer sin control y forman una masa llamada tumor. Un tumor puede ser canceroso o benigno. Un tumor canceroso es maligno, lo que significa que puede diseminarse a otras partes del cuerpo. Un tumor benigno significa que el tumor no se diseminará.

Aproximadamente el 95 % de todos los cánceres laríngeo e hipofaríngeo son del tipo carcinoma de célula escamosa, lo que quiere decir que comienzan en las células planas, escamosas, que forman los revestimientos internos de estos órganos.

El cáncer laríngeo y el cáncer hipofaríngeo son dos de los principales tipos de cáncer en la región de la cabeza y cuello, un grupo que se llama cáncer de cabeza y cuello. Esta sección abarca tanto el cáncer laríngeo como el hipofaríngeo, ya que sus tratamientos a menudo son similares; sin embargo, son dos tipos de cáncer distintos.

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Todo el contenido de Cancer.Net™ ha sido elaborado por Cancer.Net Editorial Board y proporcionado a ALIADA bajo licencia de ASCO como una herramienta de educación para el paciente. ALIADA no ha participado en el desarrollo de este contenido. La información incluida y brindada por ASCO no representa una opinión médica ni pretende sustituirla, así como tampoco respalda ningún producto, servicio o empresa. ASCO considera que las decisiones sobre tratamiento deben acordarse entre pacientes y doctores. Los avances en diagnóstico, tratamiento y prevención son constantes. Para más información, visite Cancer.Net (www.cancer.net).

Diagnóstico

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si se ha diseminado a otra parte del cuerpo, lo cual se denomina metástasis. Algunas pruebas también pueden establecer qué tratamientos pueden ser los más efectivos. En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es el único método que permite formular un diagnóstico definitivo de cáncer. Si no se puede realizar una biopsia, el médico puede sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Esta lista describe opciones para el diagnóstico de estos tipos de cáncer. No todas las pruebas indicadas se usarán para todas las personas; es posible que su médico evalúe estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y estado médico
  • Tipo de cáncer que se sospecha
  • Signos y síntomas
  • Resultados de pruebas anteriores

Se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar cáncer laríngeo o hipofaríngeo:

Examen físico. El médico palpará el cuello, los labios, las encías y la mejilla para detectar la presencia de nódulos. El médico revisará si hay anormalidades en la nariz, la boca, la garganta y la lengua, y con frecuencia utilizará un espejo para obtener una perspectiva más clara de estas estructuras. A pesar de que no existe un análisis de sangre específico que detecte el cáncer laríngeo o hipofaríngeo, se pueden realizar varias pruebas de laboratorio, incluidos análisis de sangre y orina, para determinar el diagnóstico y obtener más información sobre la enfermedad.

Laringoscopia. Esta prueba se puede realizar de tres maneras:

  • Laringoscopia indirecta: Antes de una laringoscopia indirecta, el médico a menudo aplica un anestésico local en aerosol en la garganta para adormecer el área y evitar las arcadas. El médico luego utiliza un pequeño espejo con un mango largo para ver los pliegues vocales.
  • Laringoscopia por fibra óptica: Durante este procedimiento, el médico pasa un tubo iluminado a través de la nariz o la boca hasta alcanzar la garganta para ver la laringe y la hipofaringe.
  • Laringoscopia directa: Este procedimiento se realiza en un quirófano y la persona recibe un sedante o anestesia general para bloquear la conciencia del dolor. Luego, el médico utiliza un laringoscopio para ver la laringe y la hipofaringe. A menudo se extrae una muestra de tejido para biopsia (ver abajo) durante este procedimiento. Con frecuencia, el médico recomendará una endoscopia triple, un procedimiento que se realiza con anestesia general para revisar las regiones del oído, la nariz y la garganta, además de la tráquea y el bronquio, que están ubicados junto al pulmón y al esófago.

Videoestroboscopia. Esta técnica de vídeo por fibra óptica se utiliza para visualizar la laringe. Se realiza de la misma manera que una laringoscopia indirecta (consulte más arriba). Se utiliza para ver los pliegues vocales y permite la detección de anormalidades de movimiento y otras alteraciones en su vibración, que a menudo son importantes para determinar si un tumor es canceroso. La videoestroboscopia ayuda a determinar la localización y magnitud del tumor, así como el efecto funcional que puede haber causado el tumor en la laringe y la hipofaringe.

Biopsia. Una biopsia es la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden indicar la presencia de cáncer, pero solo la biopsia permite formular un diagnóstico definitivo. El tipo de biopsia que se realiza dependerá de la ubicación del cáncer. Por ejemplo, durante la biopsia por aspiración con aguja fina, las células se extraen con una aguja fina que se inserta directamente en el tumor. Un patólogo analiza la muestra tomada durante la biopsia. Un patólogo es un médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades.

Pruebas moleculares del tumor. Su médico puede recomendar la realización de análisis de laboratorio en una muestra de tumor para identificar genes específicos, proteínas y otros factores que son específicos del tumor. Los resultados de estas pruebas ayudarán a decidir si sus opciones de tratamiento incluyen un tipo de tratamiento denominado terapia dirigida.

Las siguientes pruebas por imágenes pueden utilizarse para determinar la magnitud del cáncer:

Radiografía/ingestión de bario. Una radiografía es un modo de crear una imagen de las estructuras internas del cuerpo usando una pequeña cantidad de radiación. A veces se pide al paciente que ingiera bario, que recubre la boca y la garganta, para mejorar la imagen de las radiografías (se llama ingestión de bario). Se bebe el bario antes de tomar la radiografía para identificar anormalidades en la garganta y el esófago. Una ingestión de bario especial, llamada ingestión modificada de bario, puede ser necesaria para evaluar las dificultades para tragar. Un dentista puede tomar radiografías de la dentadura, la mandíbula, el maxilar inferior y el superior, incluida una panorex, que es una radiografía panorámica de la boca. Si existen signos de cáncer, el médico puede recomendar una tomografía computarizada (consulte más abajo).

Tomografía computarizada o tomografía axial computarizada (TC o TAC). La CT crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. Una CT también puede usarse para medir el tamaño del tumor. A menudo se administra una tinción especial, denominada medio de contraste, antes del examen para obtener mejores detalles. Esta tinción puede inyectarse en una vena del paciente o administrarse en un comprimido para tragar.

Resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI). Una imagen por resonancia magnética (IRM) utiliza campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del tejido blando, como las amígdalas y la base de la lengua. La IRM también puede usarse para medir el tamaño del tumor. Se administra una tinción especial, denominada medio de contraste, antes del examen para crear una imagen más clara. Esta tinción puede inyectarse en una vena del paciente o administrarse como un comprimido para tragar.

Ultrasonido. El ultrasonido utiliza ondas de sonido para crear una imagen de los órganos internos. Este examen puede detectar la diseminación del cáncer al hígado o a los ganglios linfáticos cervicales ubicados en el cuello.

Gammagrafía ósea. La gammagrafía ósea utiliza un marcador radiactivo para observar el interior de los huesos. El marcador se inyecta en la vena del paciente. Se acumula en zonas del hueso y se lo detecta mediante una cámara especial. Ante la cámara, los huesos sanos aparecen de color gris, y las áreas de lesión, como las que produce el cáncer, aparecen de color oscuro. En el caso de las personas con cáncer de cabeza y cuello, se recomienda realizar una gammagrafía ósea si hay signos de que el cáncer se diseminó al hueso.

Tomografía por emisión de positrones (Positron emission tomography, PET). La PET es una forma de crear imágenes de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radiactiva de azúcar. Esta sustancia de azúcar es absorbida por las células que más energía utilizan. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia radiactiva. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo.

Después de realizadas las pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como estadificación.

Signos y síntomas

Las personas con cáncer laríngeo o hipofaríngeo pueden experimentar los siguientes síntomas o signos. A veces, las personas con cáncer laríngeo o hipofaríngeo no muestran ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden producirse por otra afección que no sea cáncer.

  • Ronquera u otros cambios en la voz que no desaparecen al cabo de dos semanas (a menudo un síntoma temprano)
  • Aumento del tamaño de un ganglio linfático o aparición de un nódulo en el cuello
  • Obstrucción de la vía respiratoria, dificultad para respirar y respiración ruidosa
  • Dolor de garganta persistente o sensación de algo atorado en la garganta
  • Dificultad para tragar que no desaparece
  • Dolor de oído
  • Mal aliento crónico
  • Asfixia
  • Pérdida de peso sin razón aparente
  • Fatiga

Si le preocupan uno o más de los síntomas o signos que aparecen en la lista, hable con un médico o dentista, en especial si los síntomas persisten o se agravan. Su médico preguntará durante cuánto tiempo y con qué frecuencia ha experimentado el o los síntomas, además de otras preguntas. Esto es para ayudar a encontrar la causa del problema, lo que se conoce como diagnóstico.

Debido a que muchos de estos síntomas pueden también estar ocasionados por otros trastornos no cancerosos, siempre es importante someterse a detecciones médicas y odontológicas regulares, en especial si la persona suele consumir alcohol habitualmente o utiliza productos derivados del tabaco o ha consumido en el pasado.

Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas sigue siendo un aspecto importante de los cuidados y el tratamiento para la enfermedad. Esto también puede recibir el nombre de manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención médica de apoyo. Recuerde hablar con su equipo de atención médica sobre los síntomas que experimenta, incluido cualquier síntoma nuevo o un cambio en los síntomas. Cuando se detecta en forma precoz, el cáncer laríngeo e hipofaríngeo a menudo se pueden tratar con éxito y preservar la función de la laringe y la hipofaringe.

Estadios y grados

La estadificación es una manera de describir dónde está localizado el cáncer, si se ha diseminado y hacia dónde, y si está afectando otras partes del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para averiguar el estadio del cáncer; por lo tanto, es posible que la estadificación no se complete hasta que se hayan realizado todas las pruebas. Conocer el estadio ayuda al médico a decidir qué tipo de tratamiento es mejor y puede ayudar a predecir el pronóstico, que es la probabilidad de recuperación del paciente. Hay diferentes descripciones de estadio para distintos tipos de cáncer.

Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. TNM es la abreviatura de tumor (T), ganglio (node, N) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio del cáncer:

  • ¿Qué tamaño tiene el tumor primario y dónde está ubicado? (Tumor, T)
  • ¿El tumor se ha diseminado a los ganglios linfáticos? (Ganglio, N)
  • ¿El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo? (Metástasis, M)

Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Hay cinco estadios: el estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro). El estadio es una forma común de describir el cáncer de manera que los médicos puedan trabajar conjuntamente para planificar el mejor tratamiento.

Aquí hay más detalles sobre cada parte del sistema TNM, tanto para el cáncer laríngeo como para el cáncer hipofaríngeo.

Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o número (0 a 4) para describir el tamaño y la localización del tumor. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor aun con más detalle. A continuación se incluye información sobre los estadios específicos del tumor, divididos en tumores de la laringe y tumores de la hipofaringe.

Tumores de la laringe

TX: No se puede evaluar el tumor primario.

T0: Indica que no se encuentra evidencia de un tumor.

Tis: Este estadio se denomina carcinoma (cáncer) in situ. Este es un tipo de cáncer en estadio temprano donde las células cancerosas se encuentran únicamente en una capa del tejido.

Cuando se describen los tumores T1 a T4, los médicos dividen la laringe en tres regiones: la glotis, la supraglotis y la subglotis.

Tumor glótico de la laringe

T1: El tumor está limitado a los pliegues vocales, pero no afecta su movimiento.

T1a: El tumor está presente solo en el pliegue vocal derecho o izquierdo.

T1b: El tumor se encuentra en ambos pliegues vocales.

T2: El tumor se ha diseminado a la supraglotis, o a la subglotis. T2 también describe un tumor que afecta el movimiento de los pliegues vocales, sin paralizar el pliegue.

T3: El tumor está limitado a la laringe y paraliza al menos uno de los pliegues vocales.

T4a: El tumor se ha diseminado al cartílago tiroides o al tejido fuera de la laringe.

T4b: El tumor se ha diseminado al área delante de la columna vertebral (espacio prevertebral), área torácica, o recubre las arterias.

Tumor supraglótico de la laringe

T1: El tumor está ubicado en una región única sobre los pliegues vocales que no afecta su movimiento.

T2: El tumor comenzó en la supraglotis, pero se ha diseminado a la mucosa que recubre otras zonas, como la base de la lengua.

T3: El tumor está limitado a la laringe con compromiso en los pliegues vocales o ha invadido el tejido circundante.

T4a: El tumor se ha diseminado al cartílago tiroides o al tejido fuera de la laringe.

T4b: El tumor se ha diseminado al área delante de la columna vertebral (espacio prevertebral), área torácica, o recubre las arterias.

Tumor subglótico de la laringe

T1: El tumor está limitado a la subglotis.

T2: El tumor se ha diseminado a los pliegues vocales y puede o no afectar su movimiento.

T3: El tumor está limitado a la laringe y afecta los pliegues vocales.

T4a: el tumor se ha diseminado al cartílago cricoides, el cartílago en forma de anillo cerca de la parte inferior de la laringe, o tiroides o al tejido fuera de la laringe.

T4b: El tumor se ha diseminado al área delante de la columna vertebral, área torácica, o recubre las arterias.

Tumores de la hipofaringe

T1: El tumor es pequeño, no mayor de 2 centímetros (cm), limitado a un único sitio en la parte inferior de la garganta.

T2: El tumor afecta más de un sitio en la parte inferior de la garganta, pero no toca la caja de la voz, o el tumor mide más de 2 cm pero menos de 4 cm.

T3: El tumor mide más de 4 cm o se ha diseminado a la laringe.

T4a: El tumor se ha diseminado a las estructuras adyacentes, como la tiroides, las arterias que transportan sangre al cerebro o el esófago.

T4b: El tumor se ha diseminado a la fascia prevertebral (espacio delante de la médula espinal), recubre las arterias o compromete estructuras del mediastino (área torácica).

Ganglio (para laringe e hipofaringe). La “N” en la abreviatura del sistema de estadificación TNM representa los ganglios linfáticos, órganos minúsculos con forma de poroto que ayudan a combatir las infecciones. Los ganglios linfáticos cercanos a la cabeza y el cuello se denominan ganglios linfáticos regionales. Los ganglios linfáticos ubicados en otras partes del cuerpo se denominan ganglios linfáticos distantes. Debido a que hay muchos ganglios en la zona de la cabeza y el cuello, la evaluación minuciosa de los ganglios linfáticos constituye una parte importante en la determinación del estadio del cáncer.

NX: No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.

N0: No hay evidencia de cáncer en los ganglios regionales.

N1: Indica que el cáncer se ha diseminado a un solo ganglio del mismo lado que el tumor primario y que el cáncer detectado en el ganglio mide 3 cm o menos.

N2: Describe cualquiera de las siguientes situaciones:

N2a: El cáncer se ha diseminado a un solo ganglio linfático del mismo lado que el tumor primario y mide más de 3 cm, pero menos de 6 cm.

N2b: El cáncer se ha diseminado a más de un ganglio linfático del mismo lado que el tumor primario y ninguno mide más de 6 cm.

N2c: El cáncer se ha diseminado a más de un ganglio linfático en cualquier lado del cuerpo y ninguno mide más de 6 cm.

N3: El cáncer encontrado en los ganglios linfáticos mide más de 6 cm.

Metástasis a distancia (para laringe e hipofaringe). La “M” del sistema TNM indica si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

MX: No se puede evaluar la metástasis a distancia.

M0: El cáncer no se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

M1: El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

Agrupación de los estadios del cáncer

Los médicos asignan el estadio del cáncer laríngeo o hipofaríngeo combinando las clasificaciones T, N y M.

Estadio 0: Este estadio describe un carcinoma in situ (Tis), sin diseminación a los ganglios linfáticos (N0) ni metástasis a distancia (M0).

Estadio I: Este estadio indica un tumor pequeño (T1) sin diseminación a los ganglios linfáticos (N0) ni metástasis a distancia (M0).

Estadio II: Este estadio describe un tumor con cierta diseminación a áreas cercanas (T2), pero que no se ha diseminado a los ganglios linfáticos (N0) ni a partes distantes del cuerpo (M0).

Estadio III: este estadio describe cualquier tumor de mayor tamaño (T3) sin diseminación a los ganglios linfáticos regionales (N0) ni metástasis (M0), o a un tumor más pequeño (T1, T2) que se ha diseminado a los ganglios linfáticos regionales (N1), pero que no presenta signos de metástasis a distancia (M0).

Estadio IVA: Este estadio describe un tumor invasivo (T4a) sin compromiso de los ganglios linfáticos (N0) o que solo se diseminó a un solo ganglio linfático del mismo lado (N1), pero sin metástasis a distancia (M0). Además se utiliza para describir un tumor (cualquier T) con mayor diseminación a los ganglios linfáticos (N2), pero sin metástasis a distancia (M0).

Estadio IVB: Este estadio describe a un cáncer (cualquier T) con diseminación extensa a los ganglios linfáticos (N3), pero sin metástasis a distancia (M0). En el cáncer laríngeo, también se utiliza para un tumor localizado muy avanzado (T4b) con o sin compromiso de ganglios linfáticos (cualquier N), pero sin metástasis a distancia (M0).

Estadio IVC: este estadio indica que existe evidencia de diseminación a distancia (cualquier T, cualquier N y M1).

Recurrente: El cáncer recurrente es el cáncer que ha regresado después del tratamiento. Si hay una recurrencia, es posible que se deba determinar nuevamente el estadio del cáncer (lo cual se denomina reestadificación) usando el sistema indicado más arriba.

Grado
Los médicos también describen estos tipos de cáncer por su grado (G), el cual describe cuántas células cancerosas tienen el mismo aspecto que las células sanas cuando se ven bajo un microscopio. El médico compara el tejido canceroso con el tejido sano. El tejido sano generalmente contiene una gran variedad de tipos de células agrupadas. Si el cáncer tiene un aspecto similar al tejido sano y contiene diferentes grupos de células, se denomina diferenciado, o tumor de bajo grado. Si el tejido canceroso tiene un aspecto muy diferente respecto del tejido sano, se denomina poco diferenciado, o tumor de alto grado. El grado del cáncer puede ayudar a los médicos a predecir qué tan rápidamente se diseminará el cáncer. En general, cuanto menor sea el grado del tumor, mejor será el pronóstico.

GX: No se puede evaluar el grado.

G1: Las células se asemejan más al tejido normal (bien diferenciadas).

G2: las células están solo moderadamente diferenciadas.

G3: Las células no se parecen al tejido normal (poco diferenciadas).

Datos utilizados con permiso del American Joint Committee on Cancer (AJCC), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual (séptima edición, 2010) publicado por Springer-Verlag New York.

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Opciones de tratamiento

Esta sección describe los tratamientos que son la norma de atención (los mejores tratamientos comprobados disponibles) para estos tipos específicos de cáncer. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la opción de participar en estudios clínicos. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar si un nuevo enfoque de tratamiento es seguro, efectivo y posiblemente mejor que el tratamiento estándar. Los estudios clínicos pueden evaluar enfoques tales como un nuevo fármaco, una nueva combinación de tratamientos estándares o nuevas dosis de las terapias actuales. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento.

Panorama general del tratamiento

El cáncer laríngeo e hipofaríngeo se pueden eliminar a menudo de forma satisfactoria, en especial si se los detecta precozmente. Si bien el objetivo fundamental de un tratamiento es eliminar el cáncer, preservar la función de los órganos afectados también es muy importante. Cuando los médicos planifican un tratamiento, consideran cómo afectará la calidad de vida de la persona, incluida la forma en que la persona siente, mira, habla, se alimenta y respira. Los cánceres de laringe e hipofaringe y sus tratamientos pueden tener un impacto significativo en estas funciones, de modo que se deben tomar decisiones con cuidado.

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos y otros especialistas para crear un plan de tratamiento integral del paciente que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se conoce como equipo multidisciplinario. Antes de comenzar cualquier tratamiento, es necesario que cada especialista realice una evaluación. El equipo puede incluir oncólogos clínicos y radiooncólogos, cirujanos, otorrinolaringólogos (médicos especialistas en garganta, nariz y oído), protesistas maxilofaciales (especialistas que realizan cirugías reconstructivas en las áreas de cabeza y cuello), dentistas, fisioterapeutas, patólogos del habla, audiólogos, psiquiatras, dietistas, enfermeros, asistentes médicos y trabajadores sociales. Los radiólogos y patólogos de diagnóstico también constituyen una parte integral del equipo de tratamiento porque ayudan con el diagnóstico y la determinación del estadio del cáncer.

Existen tres opciones principales de tratamiento para el cáncer laríngeo e hipofaríngeo: cirugía, radioterapia y quimioterapia. Para tratar el cáncer se puede utilizar uno de estos tratamientos o una combinación de ellos. La cirugía y la radioterapia son las opciones más comunes de tratamiento tanto para el cáncer laríngeo como para el hipofaríngeo. Es posible utilizar quimioterapia en combinación con radioterapia para aumentar la posibilidad de destruir las células cancerosas.

A continuación, se describen estas opciones de tratamiento frecuentes. Las opciones y recomendaciones en cuanto a los tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Es posible que su plan de atención también incluya el tratamiento de los síntomas y efectos secundarios, una parte importante de la atención del cáncer. Tómese el tiempo para obtener información sobre todas sus opciones de tratamiento y asegúrese de hacer preguntas sobre las cosas que no tenga claras. Asimismo, hable con su médico sobre los objetivos de cada tratamiento y sobre qué puede esperar mientras recibe el tratamiento.

Cirugía

Durante la cirugía, un oncólogo cirujano, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer a través de la cirugía, extirpa el tumor canceroso y parte del tejido sano circundante, llamada margen. El objetivo de la cirugía es extirpar todo el tumor y dejar márgenes negativos. Tener márgenes negativos significa que no hay rastros de cáncer en el tejido sano alrededor del tumor que se extirpó durante la operación. A veces no es posible extirpar el cáncer completamente. En estos casos, se recomiendan otros tratamientos.

Entre los procedimientos quirúrgicos más comunes utilizados para tratar el cáncer laríngeo o hipofaríngeo se incluyen los siguientes:

Laringectomía parcial. Esta es la extirpación de parte de la laringe, que ayuda a preservar la voz. A continuación se enumeran diferentes tipos de laringectomías parciales:

  • Laringectomía supraglótica: Durante este procedimiento, el cirujano extirpa la zona por encima de los pliegues vocales. Si parte de la hipofaringe se extirpa junto con el cáncer, el procedimiento se denomina faringectomía parcial.
  • Cordectomía: La extirpación de un pliegue vocal.
  • Hemilaringectomía vertical: La extirpación de un solo lado de la laringe.
  • Laringectomía parcial supracricoidea: La extirpación de los pliegues vocales y las zonas circundantes.

Laringectomía total. En este procedimiento se extirpa toda la laringe. Durante la cirugía, se abre un orificio llamado estoma en la parte delantera del cuello a través de la tráquea para que la persona pueda respirar. Este procedimiento se llama traqueotomía (ver abajo). Debido a la extirpación de los pliegues vocales, después de una laringectomía total, los pacientes no pueden volver a hablar utilizando los pliegues vocales. Sin embargo, un patólogo del habla puede enseñar a las personas a hablar de maneras diferentes después de la cirugía.

Laringofaringectomía. Una laringofaringectomía es la extirpación de toda la laringe, incluidos los pliegues vocales y toda la faringe o parte de ella. Después de esta cirugía, los médicos deben reconstruir la faringe utilizando colgajos de piel del antebrazo o de otras partes del cuerpo, o un segmento del intestino. Al igual que en una laringectomía total, las personas ya no pueden hablar utilizando sus pliegues vocales después de una laringofaringectomía, y posiblemente también tengan dificultad para tragar. Sin embargo, los patólogos del habla pueden ayudar a las personas a hablar y tragar posteriormente.

Traqueotomía. En las laringectomías parciales y totales, el cirujano abre un orificio llamado estoma en la parte delantera del cuello en la tráquea. A menudo, se introduce un tubo para mantener el orificio abierto. El aire ingresa y sale de la tráquea y los pulmones a través del estoma y de esta forma la persona puede respirar.

En el caso de las personas que tienen una laringectomía parcial, usualmente el estoma es temporal. Después de recuperarse de una laringectomía parcial, se retira el tubo, el orificio cicatriza hasta cerrarse y la persona puede respirar y hablar de igual forma que antes de la cirugía. En algunos casos, la voz puede ser áspera o débil.

En el caso de las personas que tienen una laringectomía total, el estoma es permanente. La persona continuará respirando a través de él y debe aprender a hablar en una forma nueva.

Vaciamiento del cuello. Si el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos del cuello, puede ser necesario extirpar quirúrgicamente algunos de estos. Esto se conoce como vaciamiento del cuello. Existen varios tipos de vaciamiento del cuello, como vaciamiento parcial del cuello, vaciamiento modificado del cuello o vaciamiento selectivo del cuello. Según el estadio y la localización del cáncer, quizás se deba extirpar alguno o todos los ganglios linfáticos del cuello. Es posible que un paciente sienta distintos grados de rigidez en el hombro y el cuello y pérdida de la sensación en el cuello después de este tipo de cirugía.

Cirugía con láser. La cirugía con láser utiliza un haz de luz para extirpar un pequeño tumor situado en la laringe o realizar una laringectomía parcial. La herramienta es un abordaje terapéutico relativamente nuevo que todavía no se utiliza ampliamente. Solo un doctor con experiencia debe utilizarla.

Cirugía reconstructiva (plástica). Este tipo de cirugía tiene como objetivo restaurar la apariencia y la función del área afectada de una persona. Por ejemplo, si la cirugía requiere la extirpación del tejido principal, puede llevarse a cabo una cirugía reconstructiva o plástica para reemplazar el tejido faltante.

En general, la cirugía provoca hinchazón de la boca y la garganta, lo que dificulta la respiración. Después de la cirugía, los pulmones y la tráquea generan una gran cantidad de moco. El moco se elimina mediante un pequeño tubo de succión hasta que la persona aprende a toser a través del estoma. Asimismo, es posible que se deba succionar la saliva de la boca porque la hinchazón de la garganta puede impedir que la persona trague. Hable con su médico sobre qué puede esperar después de la cirugía.

La cirugía puede causar pérdida permanente de la voz o problemas en el habla, dificultad para tragar o para hablar, desfiguración facial, adormecimiento en partes del cuello y la garganta, y menos movilidad en el hombro y el cuello. Además, la cirugía puede disminuir el funcionamiento de la glándula tiroides, en especial después de una laringectomía total. La rehabilitación de las funciones físicas pérdidas o afectadas y los servicios de apoyo emocional son aspectos importantes de la atención posterior a la cirugía. Es posible que la rehabilitación lleve tiempo y requiera la pericia de diversos integrantes del equipo de tratamiento. Se recomienda a los pacientes que, antes de una cirugía, hablen con su equipo de atención médica para saber qué deben esperar.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X de alta potencia u otras partículas para destruir las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia de haz externo, que consiste en radiación que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Con uno de los métodos de radioterapia externa más nuevos, conocido como radioterapia de intensidad modulada (IMRT, por sus siglas en inglés), se aplican dosis más efectivas de radioterapia y, a la vez, se reduce el daño a las células sanas. Cuando el tratamiento de radiación se aplica mediante implantes, se denomina radioterapia interna o braquiterapia. Un régimen (plan) de radioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo de tiempo determinado.

La radioterapia puede ser el tratamiento principal contra el cáncer de cabeza y cuello, o bien, puede utilizarse después de la cirugía para destruir pequeñas áreas afectadas por el cáncer que no pudieron extirparse durante la operación.

Antes de comenzar la radioterapia de cualquier cáncer de cabeza y cuello, un dentista oncólogo debe realizar un examen exhaustivo a la persona. Un dentista oncólogo es un dentista con experiencia en la atención de la salud dental y bucal de personas con cáncer. Debido a que la radioterapia puede provocar caries, es posible que se deban extraer las piezas dentales dañadas antes del comienzo del tratamiento. A menudo es posible prevenir las caries con un tratamiento odontológico adecuado.

También es importante que las personas reciban asesoramiento y una evaluación de un patólogo del habla con experiencia en el cuidado de las personas con cáncer de cabeza y cuello. Como la radioterapia puede causar hinchazón y cicatrices, a menudo afecta la voz y la deglución. Los patólogos del habla pueden proporcionar ejercicios y técnicas para prevenir problemas del habla y problemas para tragar a largo plazo.

Además, la radioterapia en la cabeza y el cuello puede causar enrojecimiento o irritación de la piel en la zona tratada, hinchazón, sequedad en la boca o saliva espesa debido al daño en las glándulas salivales (que puede ser temporal o permanente), dolor de huesos, náuseas, fatiga, llagas en la boca o dolor de garganta y problemas dentales (generalmente evitables; consulte más arriba). Otros efectos secundarios incluyen dolor o dificultad al tragar, ronqueras o cambios en la voz, pérdida del apetito debido a cambios en el sentido del gusto, pérdida de la audición debido a la acumulación de líquido en el oído medio o daño a nivel nervioso, acumulación de cera en los oídos que se seca completamente por el efecto de la radioterapia en el conducto auditivo externo, y formación de cicatrices (fibrosis). Hable con su médico o un enfermero acerca de cómo se manejarán los efectos secundarios.

La radioterapia también puede causar una afección llamada hipotiroidismo, en la que la glándula tiroides (ubicada en el cuello) trabaja con más lentitud y hace que la persona se sienta cansada y aletargada. La persona que recibe radioterapia en el área del cuello debe someterse a controles de tiroides regularmente.

La mayoría de los efectos secundarios a largo plazo de la radioterapia se pueden evitar o reducir. Es importante que todos los integrantes del equipo multidisciplinario de tratamiento examinen al paciente antes del inicio de la radioterapia a fin de prevenir o reducir problemas a largo plazo.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para proliferar y dividirse. La quimioterapia es administrada por un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos.

La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. Las maneras frecuentes de administrar la quimioterapia incluyen un tubo intravenoso (i.v.) que se coloca en una vena por medio de una aguja o un comprimido o cápsula que se traga (por vía oral). Un régimen (plan) de quimioterapia normalmente consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo de tiempo determinado. Un paciente puede recibir un fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo.

Para el cáncer laríngeo e hipofaríngeo, la quimioterapia puede utilizarse como terapia neoadyuvante (tratamiento antes de la cirugía, radioterapia o ambas) o terapia adyuvante (tratamiento después de la cirugía, radioterapia o ambas).

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, náuseas y vómitos, pérdida del cabello, pérdida del apetito, diarrea, sequedad en la boca, pérdida de la audición y llagas abiertas en la boca que pueden derivar en infecciones.

Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros medicamentos.

Quimiorradioterapia

Dependiendo del estadio del cáncer, una combinación de quimioterapia y radioterapia, a la que a menudo se hace referencia como quimiorradioterapia concomitante, se puede utilizar para evitar una laringectomía y preservar la laringe y su capacidad de funcionar. Es la opción de tratamiento estándar preferida para muchas personas. Sin embargo, la combinación de ambas terapias puede provocar más efectos secundarios que el tratamiento con radioterapia sola.

El uso de quimioterapia como tratamiento inicial antes de la cirugía o la radioterapia, conocida como quimioterapia de inducción, también ha demostrado que permite la conservación de la laringe. Se está investigando la administración del cetuximab (Erbitux; consulte más abajo) con la radioterapia.

Terapia dirigida

La terapia dirigida es un tratamiento que apunta a los genes o las proteínas específicos del cáncer, o a las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y a la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento inhibe el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas y, a la vez, limita el daño a las células sanas.

Estudios recientes demuestran que no todos los tumores tienen los mismos blancos. Para determinar cuál es el tratamiento más efectivo, su médico puede realizar pruebas con el fin de identificar los genes, las proteínas y otros factores en el tumor. Como resultado, los médicos pueden encontrar el tratamiento más eficaz que mejor se adapte a cada paciente, siempre que sea posible. Además, se están realizando muchos estudios de investigación para obtener más información sobre blancos moleculares específicos y tratamientos nuevos dirigidos a ellos.

El cetuximab es un tratamiento dirigido aprobado para el uso combinado con la radioterapia (consulte más arriba) para el tratamiento del cáncer de cabeza y cuello que no se diseminó. También está aprobado para el uso con la quimioterapia para el tratamiento de pacientes con cáncer metastásico. La terapia dirigida es un área de investigación activa para los tipos de cáncer de cabeza y cuello.

Cómo obtener atención para los síntomas y efectos secundarios

A menudo, el cáncer y su tratamiento producen efectos secundarios. Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar el cáncer, un aspecto importante del cuidado de la enfermedad es aliviar los síntomas y los efectos secundarios que tiene la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o atención de apoyo, e incluye brindarle apoyo al paciente con sus necesidades físicas, emocionales y sociales.

Los cuidados paliativos pueden ayudar a una persona en cualquier estadio de la enfermedad. A menudo las personas reciben tratamiento para el cáncer y tratamiento para disminuir los efectos secundarios al mismo tiempo. De hecho, los pacientes que reciben ambos suelen tener síntomas menos graves, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechos con el tratamiento.

Los tratamientos paliativos varían mucho y a menudo incluyen medicación, cambios nutricionales, técnicas de relajación y otras terapias. Es posible que también reciba tratamientos paliativos similares a aquellos que tienen el objetivo de eliminar el cáncer, como quimioterapia, cirugía y radioterapia. Hable con su médico sobre los objetivos de cada tratamiento en su plan de tratamiento.

Antes de iniciar el tratamiento, consulte a su equipo de cuidados médicos sobre los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de cuidados de apoyo. Además, durante y después del tratamiento, asegúrese de informarle a su médico o a otro integrante del equipo de atención médica si experimenta un problema, para que se lo pueda tratar lo más rápidamente posible.

Cáncer metastásico

Si el cáncer se ha diseminado a otro órgano del cuerpo, se lo llama cáncer metastásico. Se aconseja a los pacientes con este diagnóstico que hablen con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, puesto que quizás haya diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido.

Normalmente la recomendación de tratamiento incluye quimioterapia sistémica, mediante el uso de fármacos estándares o de fármacos en investigación como parte de un estudio clínico. Su equipo de atención médica puede recomendar un plan de tratamiento que también incluya cirugía o radioterapia. Los cuidados de apoyo también serán importantes para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Para la mayoría de los pacientes, recibir un diagnóstico de cáncer metastásico es muy estresante y, a veces, es difícil de soportar. Se les recomienda a los pacientes y a sus familias que hablen acerca de cómo se sienten, con los médicos, los enfermeros, los trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de atención médica. También puede ser útil hablar con otros pacientes, lo que incluye hacerlo a través de un grupo de apoyo.

Remisión y probabilidades de recurrencia

Una remisión es cuando no se puede detectar cáncer en el cuerpo y no hay síntomas. También se lo puede llamar “sin evidencia de enfermedad” o NED (no evidence of disease).

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre lleva a que muchos supervivientes les preocupe o inquiete que el cáncer regrese. Si bien muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico acerca de la posibilidad de la reaparición del cáncer. Entender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ser de ayuda para sentirse más preparado si el cáncer regresa.

Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente. Puede reaparecer en el mismo lugar (recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro sitio (recurrencia distante). La mayoría de las recurrencias en el sitio original del cáncer o en el cuello se producen durante los primeros 18 a 24 meses después de tratamiento original. Las personas que dejan de fumar, de preferencia antes de iniciar el tratamiento, tienen mejores posibilidades de una vida más prolongada.

Cuando la enfermedad vuelve a aparecer, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible, lo que incluye si el estadio del cáncer ha cambiado. Especialmente, cuando hay diseminación del tumor y crecimiento en órganos distantes (M1 o metástasis a distancia; consulte la sección Estadios en Diagnóstico), la planificación del tratamiento requiere estudios y tratamiento muy minuciosos. Después de realizadas las pruebas, usted y su médico conversarán sobre las opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá las terapias descritas anteriormente, como cirugía, radioterapia, quimioterapia y terapia dirigida, pero quizás se combinen de un modo diferente o se administren con otra pauta. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén evaluando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente.

Las personas con cáncer recurrente a menudo sienten emociones tales como incredulidad o temor. Se aconseja a los pacientes que hablen con su equipo de atención médica respecto de estos sentimientos y consulten acerca de servicios de apoyo que los ayuden a sobrellevar la situación.

Si el tratamiento fracasa

La recuperación del cáncer no siempre es posible. Si el tratamiento no es satisfactorio, la enfermedad se puede denominar cáncer en etapa avanzada o terminal.

Este diagnóstico es estresante y, para muchas personas, es difícil hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de atención médica a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. La función del equipo de atención médica es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es sumamente importante.

Los pacientes con cáncer avanzado y con una expectativa de vida de menos de seis meses tal vez deseen considerar un tipo de atención paliativa denominada cuidados para enfermos terminales. Los cuidados para enfermos terminales han sido concebidos para brindar la mejor calidad de vida posible a las personas próximas al fin de la vida. Se les recomienda a usted y a su familia que piensen acerca de dónde usted estaría más cómodo: en su hogar, en el hospital o en un medio destinado a enfermos terminales. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una alternativa factible para muchas familias.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo para ayudarlas a sobrellevar la pérdida.

Últimas investigaciones

Los médicos están trabajando para aprender más sobre los cánceres laríngeo e hipofaríngeo, los métodos para prevenirlos, la mejor manera de tratarlos y la forma de brindar la mejor atención a las personas a las que se les diagnosticaron estas enfermedades. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir nuevas opciones para los pacientes a través de los estudios clínicos. Hable siempre con su médico sobre las opciones de diagnóstico y tratamiento más adecuadas para su caso.

Abordajes en radioterapia. Los investigadores están evaluando maneras más efectivas de utilizar la radioterapia tradicional. La radiosensibilización es un abordaje prometedor que consiste en la administración de fármacos que aumentan la sensibilidad de las células cancerosas a la radioterapia, para que se las pueda destruir con mayor rapidez. Otro abordaje se denomina radioterapia hiperfraccionada y consiste en un tratamiento en el que se aplican varias pequeñas dosis diarias de radioterapia.

Terapia dirigida y específica del tumor. Un mayor conocimiento de la biología del cáncer conduce al desarrollo de terapias biológicas y dirigidas. Hay diversos medicamentos nuevos que actualmente atraviesan distintas etapas de desarrollo. Ofrecen esperanza real para abordajes dirigidos y específicos de cada tumor para estos tipos de cáncer y para el cáncer de cuello y cabeza, en general, con igual o mayor efectividad y que tengan menos efectos secundarios.

Como se analizó en la sección Opciones de tratamiento, ya se aprobó el cetuximab, un anticuerpo monoclonal dirigido al receptor del factor de crecimiento epidérmico o EGFR (epidermal growth factor receptor) para usar con los abordajes de radioterapia actuales. Un anticuerpo monoclonal es un tipo de terapia dirigida. Se dirige a una proteína específica presente en las células cancerosas, en este caso el EGFR, y no afecta las células que no tienen esa proteína. Otros inhibidores del EGFR en estudio son erlotinib (Tarceva), gefitinib (Iressa), lapatinib (Tykerb) y panitumumab (Vectibix), a menudo en combinación con otros tratamientos.

Además, otra vía de investigación que los investigadores están estudiando actualmente incluye la terapia antiangiogénica. La terapia antiangiogénica es un tipo de terapia dirigida que se concentra en detener la angiogénesis, que es el proceso que hacer nuevos vasos sanguíneos. Debido a que un tumor necesita los nutrientes entregados por los vasos sanguíneos para crecer y diseminarse, el objetivo de las terapias antiangiogénicas es “matar de hambre” al tumor. Algunos fármacos en investigación en esta área son el bevacizumab (Avastin) y el sunitinib (Sutent).

Quimioprevención. Los investigadores están evaluando los beneficios de usar la quimioterapia como una forma de prevenir el desarrollo de un segundo cáncer una vez finalizado el tratamiento del cáncer laríngeo o hipofaríngeo.

Terapia fotodinámica. En la terapia fotodinámica, se inyecta una sustancia sensible a la luz (fotosensible) en la sangre. Las células cancerosas retienen la sustancia más tiempo que las sanas. Luego, se dirigen haces de luz láser a la zona del tumor, y la sustancia en las células se activa para destruir las células cancerosas.

Atención de apoyo. Se están realizando estudios clínicos para encontrar mejores métodos para reducir los síntomas y efectos secundarios de los tratamientos actuales para el cáncer laríngeo e hipofaríngeo, a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes.

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Todo el contenido de Cancer.Net™ ha sido elaborado por Cancer.Net Editorial Board y proporcionado a ALIADA bajo licencia de ASCO como una herramienta de educación para el paciente. ALIADA no ha participado en el desarrollo de este contenido. La información incluida y brindada por ASCO no representa una opinión médica ni pretende sustituirla, así como tampoco respalda ningún producto, servicio o empresa. ASCO considera que las decisiones sobre tratamiento deben acordarse entre pacientes y doctores. Los avances en diagnóstico, tratamiento y prevención son constantes. Para más información, visite Cancer.Net (www.cancer.net).

Después del tratamiento

Después de finalizado el tratamiento para el cáncer laríngeo o hipofaríngeo, hable con su médico para elaborar el plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años.

Los pacientes que se recuperan de un cáncer laríngeo o hipofaríngeo deben realizarse exámenes médicos y odontológicos regulares de seguimiento para controlar que no haya signos de recurrencia o de segundo cáncer primario (un nuevo tipo de cáncer en otro lugar del cuerpo) y para tratar cualquier efecto secundario tardío o a largo plazo derivado del tratamiento del cáncer.

Un protocolo común de seguimiento para las personas después de un tratamiento de estos tipos de cáncer es realizar un control cada dos meses durante el primer año, cada cuatro meses durante el segundo año, cada seis meses durante el tercer año y, a partir de entonces, una vez al año. Los exámenes y pruebas de diagnóstico se pueden repetir para detectar recurrencias o documentar la evolución del tratamiento en curso. Si se le administró radioterapia, la persona debe someterse a controles de tiroides regularmente. Si la persona consume tabaco, es importante que la supervisen para detectar posibles cánceres secundarios de pulmón, esófago, y cabeza y cuello, aunque no tenga una recurrencia del cáncer inicial. La participación en estudios clínicos donde se investigan nuevas formas de prevenir estas enfermedades también puede ser una opción.

La rehabilitación es una parte importante de la atención de seguimiento después de un tratamiento contra el cáncer de cabeza y cuello. No obstante, las personas se deben reunir con todos los especialistas en rehabilitación antes de comenzar su tratamiento de cáncer de cabeza y cuello. Después del tratamiento, las personas pueden recibir fisioterapia para mantener el rango de movimiento, y terapia del habla para recuperar la capacidad, por ejemplo, de hablar y tragar. Cuando el tratamiento del cáncer altera la deglución, a menudo se pueden diseñar planes de ejercicio para fortalecer y mantener la capacidad de comer y tragar. Es importante que los patólogos del habla y otros integrantes del equipo de atención médica realicen una evaluación temprana de las personas para comenzar con programas específicos de tratamiento y evitar problemas posteriores. También puede recomendarse atención médica de apoyo para controlar los síntomas y mantener la nutrición durante el tratamiento. Algunas personas quizás necesiten aprender nuevas maneras de comer o preparar alimentos.

A veces la rehabilitación requiere que se desarrolle una nueva voz. Después de una laringectomía total, algunos pueden aprender a utilizar el esófago para producir sonido; este proceso se conoce como habla esofágica. Otros utilizan un dispositivo electrónico a batería llamado electrolaringe que produce vibración que se transmite a través de los tejidos del cuello o se envía a la boca a través de un tubo plástico para la producción del habla. Un tercer método de rehabilitación de la voz, denominado voz traqueoesofágica (TE), se utiliza con muchas personas que han sufrido una laringectomía. El habla con voz traqueoesofágica es similar al habla laríngea normal porque utiliza aire de los pulmones para impulsar la producción del habla, de la misma forma que antes de la laringectomía. Una pequeña prótesis desmontable (dispositivo artificial) ubicada dentro del estoma permite que el aire de los pulmones ingrese en el esófago para producir sonidos. Luego, el sonido pasa a la boca para hablar.

Las personas pueden cambiar su aspecto, sentirse cansadas o no estar en condiciones de hablar o comer como solían hacerlo antes del tratamiento. Los pacientes que sufren una traqueotomía deben aprender a cuidar el estoma y mantenerlo limpio. Algunas personas pueden experimentar depresión. El equipo de cuidados médicos puede ayudar a que las personas se adapten y se pongan en contacto con los servicios de apoyo físico y emocional.

También se aconseja a las personas en recuperación de un cáncer laríngeo o hipofaríngeo que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, limitar el consumo de alcohol, mantener una alimentación equilibrada y realizarse las pruebas de detección para el cáncer recomendados. Consulte a su médico a fin de elaborar el mejor plan para sus necesidades. El ejercicio físico moderado puede ayudarle a recobrar las fuerzas y la energía. Su médico puede ayudarle a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico.

Cómo sobrellevar los efectos secundarios

El temor a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ser útil saber que la prevención y el control de los efectos secundarios es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Esto se denomina cuidados paliativos o atención de apoyo y es una parte importante del plan de tratamiento general, independientemente del estadio de la enfermedad.

Los efectos secundarios frecuentes de cada opción de tratamiento para el cáncer laríngeo e hipofaríngeo se describen en detalle en la sección Tratamiento. Los efectos secundarios dependen de diversos factores, incluidos el estadio del cáncer, la duración y la dosis del (de los) tratamiento(s), y su estado de salud general.

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de cada tipo de tratamiento que recibirá. Pregunte qué efectos secundarios son más probables que ocurran, cuándo es probable que ocurran y qué se puede hacer para prevenirlos o aliviarlos. Además, pregunte sobre el nivel de cuidado que usted puede necesitar durante el tratamiento y la recuperación, puesto que los familiares y amigos suelen desempeñar un papel importante en el cuidado de una persona con cáncer laríngeo o hipofaríngeo.

Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos emocionales y sociales. Se aconseja a los pacientes y sus familiares que compartan sus sentimientos con un integrante del equipo de atención médica, quien puede ayudar con las estrategias para sobrellevar la enfermedad, lo que incluye las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo de la atención del cáncer.

Durante el tratamiento y después de él, asegúrese de informarle al equipo de atención médica sobre los efectos secundarios que experimenta, aun cuando crea que no son graves. En ocasiones, los efectos secundarios pueden durar más allá del período de tratamiento, lo que se denomina efecto secundario a largo plazo. Un efecto secundario que se presenta meses o años después del tratamiento recibe el nombre de efecto tardío. El tratamiento de ambos tipos de efectos es un aspecto importante de los cuidados para supervivientes.

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Factores de riesgo y prevención

Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien los factores de riesgo a menudo influyen en el desarrollo del cáncer, la mayoría no es una causa directa de esta enfermedad. Algunas personas que tienen varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que sí lo hacen otras personas sin factores de riesgo conocidos. Sin embargo, el hecho de conocer sus factores de riesgo y consultar a su médico al respecto puede ayudarle a tomar decisiones más fundamentadas sobre estilo de vida y cuidado de la salud.

Estos dos factores aumentan considerablemente el riesgo de cáncer laríngeo e hipofaríngeo:

Tabaco. El consumo de tabaco, incluidos cigarrillos, cigarros, pipas, tabaco de mascar y rapé, es el factor de riesgo más importante para desarrollar cáncer de cabeza y cuello. El ochenta y cinco por ciento (85 %) de los casos de cáncer de cabeza y cuello está ligado al consumo de tabaco. El humo de segunda mano también puede aumentar el riesgo de una persona de desarrollar estos tipos de cáncer.

Alcohol. El consumo frecuente y abundante de alcohol aumenta el riesgo tanto de cáncer laríngeo como hipofaríngeo. El consumo de tabaco y alcohol juntos aumenta el riesgo aún más.

Otros factores que pueden aumentar el riesgo de que una persona desarrolle cáncer laríngeo o hipofaríngeo incluyen los siguientes:

Sexo. Los hombres son cuatro a cinco veces más propensos a desarrollar cáncer laríngeo e hipofaríngeo que las mujeres.

Edad. Las personas de más de 55 años tienen un mayor riesgo, aunque las personas más jóvenes también pueden desarrollar estos tipos de cáncer.

Raza. Las personas negras y blancas son más propensas a desarrollar cáncer laríngeo e hipofaríngeo que los asiáticos estadounidenses y los hispanos estadounidenses.

Inhalantes ocupacionales. La exposición al amianto, el aserrín, los vapores de pintura y ciertos productos químicos puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer laríngeo o hipofaríngeo.

Nutrición deficiente. Una dieta baja en vitaminas A y E puede elevar el riesgo que tiene una persona de desarrollar cáncer laríngeo e hipofaríngeo. Los alimentos ricos en estas vitaminas pueden ayudar a prevenir la enfermedad.

Enfermedad del reflujo gastroesofágico (Gastroesophageal reflux disease, GERD). El reflujo crónico de ácido estomacal en la laringe y la faringe se puede asociar con el cáncer laríngeo e hipofaríngeo; sin embargo, no se ha demostrado ninguna relación causal específica. Esto se puede asociar o no con síntomas de acidez estomacal.

Síndrome de Plummer-Vinson. Esta patología poco frecuente se relaciona con la deficiencia de hierro y provoca dificultad para tragar. La presencia de esta enfermedad aumenta el riesgo de cáncer hipofaríngeo.

Prevención y detección temprana

Los investigadores continúan indagando cuáles son los factores que causan cáncer laríngeo e hipofaríngeo y qué pueden hacer las personas para reducir su riesgo personal. No existe ninguna manera comprobada de prevenir completamente estas enfermedades, pero es posible que haya medidas que pueda tomar para reducir su riesgo de padecer cáncer.

Detener el consumo de productos derivados del tabaco es lo más importante que una persona puede hacer, incluso las que fuman desde hace muchos años. Las personas que consumen alcohol y tabaco deben realizarse un examen de detección general una vez al año como mínimo, aunque no experimenten ningún síntoma. Es un procedimiento simple y rápido en el que el médico observa si hay anormalidades en el interior de la nariz, la boca y la garganta y palpa el cuello para determinar la presencia de nódulos. Si encuentra algo inusual, el médico recomendará un examen más exhaustivo.

Hable con su médico si le preocupa su riesgo personal de padecer cáncer laríngeo o hipofaríngeo.

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Primeros pasos

en caso de cáncer

doctora carracedo mini

Enfrentar un tratamiento de cáncer puede ser un proceso difícil. Para ayudarle a recorrer ese camino le mostramos los primeros pasos.