ALIADA-23

Cáncer de riñon

Panorama general

Acerca de los riñones

Los riñones son un par de órganos marrones rojizos con forma de poroto, de aproximadamente el tamaño del puño de una mano pequeña, ubicados por encima de la cintura a cada lado de la columna. Se encuentran más cerca de la parte posterior que de la parte anterior del cuerpo. Los riñones filtran sangre para eliminar las impurezas, el exceso de minerales y sales y el excedente de agua. Por día, los riñones filtran aproximadamente 200 cuartos de galón de sangre para generar dos cuartos orina.

Los riñones también producen hormonas que ayudan a controlar la presión arterial, la producción de glóbulos rojos y otras funciones. Si bien las personas tienen dos riñones, cada uno trabaja de modo independiente, lo que significa que el cuerpo puede funcionar con menos de un riñón completo. Con la diálisis, un proceso de filtración mecanizado, es posible vivir con riñones que no funcionan.

Tipos de cáncer de riñón

El cáncer se origina cuando las células normales en un riñón o en ambos cambian y crecen sin control, y forman una masa llamada tumor. Un tumor puede ser canceroso o benigno. Un tumor canceroso es maligno, lo que significa que puede diseminarse a otras partes del cuerpo. Un tumor benigno es un tumor que no se diseminará.

Existen varios tipos de cáncer de riñón:

Carcinoma de células renales. Aproximadamente el 85% de los cánceres de riñón son carcinomas de células renales. Este cáncer se desarrolla dentro de los sistemas microscópicos de filtración del riñón, es decir, del revestimiento de minúsculos conductos que se conectan con la vejiga. Las opciones de tratamiento se analizan más adelante en esta guía.

Carcinoma de células de transición. También se denomina carcinoma urotelial y representa entre el 10% y el 15% de los cánceres de riñón diagnosticados en adultos. El carcinoma de células de transición comienza en la zona del riñón en la que se acumula la orina antes de pasar a la vejiga. Esta clase de cáncer de riñón es similar al cáncer de vejiga y, como resultado, se lo trata de manera similar. Representa del 10% al 15% de los cánceres de riñón en adultos.

Sarcoma. El sarcoma de riñón no es frecuente y se trata con cirugía. Para algunos pacientes puede ser beneficioso combinar la quimioterapia con cirugía, dado que el sarcoma puede llegar a tener un gran tamaño antes de que se descubra. No se disemina a otras partes del cuerpo tan frecuentemente como lo hacen otros tipos de cáncer de riñón.

Tumor de Wilms. El tumor de Wilms se presenta principalmente en los niños y recibe un tratamiento diferente al del cáncer de riñón en adultos. Este tipo de tumor tiene muchas más probabilidades de responder satisfactoriamente a la radioterapia y la quimioterapia que los otros tipos de cáncer de riñón, lo que ha originado un abordaje diferente de tratamiento.

Tipos de células renales cancerosas

Conocer qué tipo de células componen un tumor de riñón ayuda a los médicos a determinar el tratamiento. Existen varios tipos de células cancerosas de riñón. A continuación se enumeran las más comunes. Los patólogos identificaron tantos como 10 tipos diferentes de estas células. Los patólogos son médicos que se especializan en interpretar pruebas de laboratorio, y en evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades.

  • Las células claras son el tipo de célula que se encuentra en el 70% de los casos de cáncer de riñón. Las células claras pueden tener un crecimiento que varía de lento (grado 1) a rápido (grado 4). Este tipo de cáncer de riñón responde especialmente a la inmunoterapia y a la terapia dirigida (consulte la sección Tratamiento).
  • El carcinoma papilar de riñón, que se presenta en entre el 10% y el 15% de los pacientes, se divide en dos subtipos diferentes, denominados tipo 1 y tipo 2. Son diferentes del tipo de células claras, si bien actualmente, el cáncer papilar de riñón recibe el mismo tratamiento que el carcinoma de riñón de células claras. Sin embargo, muchos médicos recomiendan el tratamiento en un estudio clínico porque el tratamiento con terapia dirigida no siempre es tan exitoso para personas con carcinoma papilar de riñón como para personas con carcinoma de riñón de células claras.
  • Las células sarcomatoides son el tipo de células de crecimiento más rápido. Pueden encontrarse junto con el tipo de células claras o papilares. Se llama sarcomatoide porque al examinarlo con el microscopio se asemeja al sarcoma.
  • El carcinoma del conducto colector no es frecuente y se comporta de modo similar al carcinoma de células de transición. El mejor tratamiento para este tipo de carcinoma es la quimioterapia. Muchos médicos consideran que responde menos a la quimioterapia que el carcinoma de células de transición pero que responde más que los tipos de células claras o sarcomatoides.
  • El cromófobo es otro cáncer poco frecuente que se diferencia de los otros tipos.
  • El oncocitoma es un carcinoma de crecimiento lento que es muy raro que se disemine.
  • El angiomiolipoma es un tumor benigno que tiene un aspecto único es una tomografía computarizada (TC o TAC; consulte la sección Diagnóstico) y en la observación en un microscopio. Es menos probable que crezca y se extienda y el mejor tratamiento es la cirugía.

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Todo el contenido de Cancer.Net™ ha sido elaborado por Cancer.Net Editorial Board y proporcionado a ALIADA bajo licencia de ASCO como una herramienta de educación para el paciente. ALIADA no ha participado en el desarrollo de este contenido. La información incluida y brindada por ASCO no representa una opinión médica ni pretende sustituirla, así como tampoco respalda ningún producto, servicio o empresa. ASCO considera que las decisiones sobre tratamiento deben acordarse entre pacientes y doctores. Los avances en diagnóstico, tratamiento y prevención son constantes. Para más información, visite Cancer.Net (www.cancer.net).

Diagnóstico

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si se ha diseminado a otra parte del cuerpo, lo que se denomina metástasis. Algunas pruebas también pueden determinar qué tratamientos pueden ser los más eficaces. En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es el único método que permite formular un diagnóstico definitivo de cáncer. Si no se puede realizar una biopsia, el médico puede sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas por imágenes se pueden utilizar para averiguar si el cáncer se ha diseminado. Esta lista describe opciones para el diagnóstico de este tipo de cáncer, y no todas las pruebas mencionadas se utilizarán para todas las personas. Es posible que su médico considere estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y afección médica
  • Tipo de cáncer que se sospecha
  • Signos y síntomas
  • Resultados de pruebas anteriores

Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer de riñón:

Análisis de sangre y orina. Se puede realizar un análisis de sangre para controlar el número de glóbulos rojos y un análisis de orina para detectar la presencia de sangre, bacterias o células cancerosas. Estas pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer de riñón, pero no permiten dar un diagnóstico definitivo.

Biopsia. Una biopsia es la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden indicar la presencia de cáncer, pero solo la biopsia permite formular un diagnóstico definitivo. El patólogo analiza la muestra que se extrajo durante la biopsia. Después redacta un informe de patología en el que se describen los resultados del análisis de laboratorio, y luego se lo incluye como información permanente en la historia clínica de la persona.

El informe del patólogo identifica el tipo de célula que forma parte del cáncer de riñón (consulte la lista en ¿Qué es?), un dato importante para planificar el tratamiento. Los médicos deben tener un informe de patología antes de utilizar la terapia sistémica para tratar el cáncer de riñón. La terapia sistémica implica el uso de tratamiento(s) que afectan a todo el cuerpo.

El tipo de biopsia depende de la localización del cáncer. Es posible que no sea necesario hacer una biopsia si el cáncer se observa en la TC (consulte a continuación), y se recomienda la extracción del riñón. Si se recomienda la cirugía sobre la base de los resultados de otras pruebas médicas, como las TC, muchos médicos examinarán el tumor después de extirparlo con cirugía, en vez de realizar a un procedimiento individual antes de la cirugía. El paciente debe asegurarse de analizar con su médico la razón por la cual le recomiendan la biopsia.

Exámenes por imágenes

Radiografías. Una radiografía es un modo de crear una imagen de las estructuras internas del cuerpo usando una pequeña cantidad de radiación.

Pielograma intravenoso (PIV). Se inyecta un medio de contraste en el torrente sanguíneo del paciente para destacar los riñones, la uretra y la vejiga cuando se realiza una radiografía. La imagen producida puede mostrar cambios en estos órganos y en los ganglios linfáticos circundantes.

Gammagrafía ósea. La gammagrafía ósea utiliza un marcador radiactivo para observar el interior de los huesos. El marcador se inyecta en la vena del paciente. Se acumula en zonas del hueso y se lo detecta mediante una cámara especial. Ante la cámara, las zonas óseas sanas aparecen de color gris, y las áreas de lesión, como las que produce el cáncer o una fractura (rotura), aparecen de color oscuro.

Tomografía computarizada (TC o TAC). Una TC crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. Una TC también se puede utilizar para medir el tamaño del tumor. A veces, se administra un tinte especial, llamado medio de contraste, antes de la tomografía para obtener una imagen más detallada. Este tinte se puede inyectar en una vena del paciente o se administra como un comprimido para ingerir.

Imágenes por resonancia magnética (IRM). La IRM utiliza campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo. La IRM también se puede utilizar para medir el tamaño del tumor. Se puede administrar un tinte especial llamado medio de contraste antes de la resonancia para crear una imagen más clara. Este tinte se puede inyectar en una vena del paciente o administrar como un comprimido para ingerir.

Cistoscopia/nefroureteroscopia. Ocasionalmente, se realizan unas pruebas especiales llamadas cistoscopia y nefroureteroscopia para el cáncer pélvico renal. No son utilizadas para el carcinoma de células renales. Durante estos procedimientos, se seda al paciente mientras se inserta un pequeño tubo iluminado en la vejiga a través de la uretra y se lo introduce en el riñón. Sedar es administrar medicamento para que el paciente esté más relajado, tranquilo o adormecido. Este dispositivo permite extraer muestras de células y, en algunos casos, pequeños tumores.

Después de que se realicen las pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como estadificación.

Signos y síntomas

A menudo, el cáncer de riñón se detecta cuando una persona se hace una radiografía o un ultrasonido por otras causas. En sus estadios tempranos, el cáncer de riñón no provoca dolor. Por lo tanto, los síntomas de la patología suelen aparecer cuando el tumor es grande y comienza a afectar los órganos cercanos.

Las personas con cáncer de riñón pueden experimentar los siguientes síntomas o signos. A veces, las personas con este tipo de cáncer no presentan ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden producirse por otra afección que no sea cáncer.

  • Sangre en la orina
  • Dolor o presión en el costado o la espalda
  • Una masa o bulto en el costado o la espalda
  • Hinchazón de los tobillos y las piernas
  • Presión arterial alta o anemia (recuento bajo de glóbulos rojos)
  • Cansancio
  • Pérdida del apetito
  • Pérdida de peso sin razón aparente
  • Fiebre recurrente que no está relacionada con un resfriado, gripe u otra infección
  • En los hombres, el desarrollo rápido de un grupo de venas agrandadas, conocido como varicocele, alrededor de un testículo.

Si usted está preocupado acerca de uno o más de los síntomas o signos de esta lista, hable con su médico. Su médico le preguntará cuánto tiempo ha estado experimentando el (los) síntoma(s) y con qué frecuencia, además de otras preguntas. Esto es para ayudarlo a encontrar la causa del problema, lo que se conoce como diagnóstico.

Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas sigue siendo un aspecto importante de los cuidados y el tratamiento del cáncer. Esto también puede recibir el nombre de manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención de apoyo. Asegúrese de hablar con su equipo de atención médica sobre los síntomas que experimenta, incluido cualquier síntoma nuevo o un cambio en los síntomas.

Detección del cáncer de riñón

No hay disponibles pruebas de detección de rutina para detectar el cáncer de riñón. Los médicos pueden recomendar que las personas con riesgo elevado de desarrollar la enfermedad se realicen pruebas por imágenes para observar el interior del cuerpo. En las personas con antecedentes familiares de cáncer de riñón, a veces se usan las TC para buscar el cáncer de riñón en un estadio temprano. Sin embargo, en la mayoría de las personas, no se ha demostrado que las TC sean una herramienta útil para la detección del cáncer de riñón.

Estadios

La estadificación es una manera de describir dónde está ubicado el cáncer, si se ha diseminado y si está afectando otras partes del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para averiguar el estadio del cáncer, de manera que la determinación del estadio no se logra hasta que se hayan realizado todas las pruebas. El conocimiento del estadio le permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente, que es la posibilidad de recuperación. Existen diferentes descripciones de estadios según los distintos tipos de cáncer.

Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N de “node”) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio del cáncer:

  • ¿Qué tamaño tiene el tumor primario y dónde está ubicado? (Tumor, T)
  • ¿El tumor se ha diseminado a los ganglios linfáticos? (Ganglio, N)
  • ¿El cáncer ha hecho metástasis hacia otras partes del cuerpo? (Metástasis, M)

Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Hay cinco estadios: estadio 0 (cero) y los estadios I a IV (uno a cuatro); el estadio 0 del cáncer de riñón es extremadamente poco frecuente. El estadio es una forma frecuente de describir el cáncer de manera que los médicos puedan, de común acuerdo, planificar el mejor tratamiento.

Es importante que los médicos aprendan todo lo que puedan acerca del tumor porque esta información puede ayudarlos a predecir si el cáncer crecerá y se diseminará o cómo responderá al tratamiento. Esta información incluye:

  • Tipo celular
  • Grado, que describe el grado de semejanza de las células cancerosas con las células sanas
  • Presencia de proteínas específicas en las células cancerosas tales como anhidrasa carbónica IX
  • Información personal, tal como el grado de actividad y la pérdida de peso de la persona
  • Presencia o ausencia de fiebre y sudoración, entre otros síntomas.

Aquí le mostramos más detalles sobre cada parte del sistema TNM para el cáncer de riñón:

Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o número (0 a 4) para describir el tamaño y la ubicación del tumor. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor aun con más detalle. Esto permite que el médico desarrolle el mejor plan de tratamiento para cada paciente. Si hay más de un tumor, la letra minúscula “m” (múltiple) se agrega a la categoría de estadio “T”. A continuación se presenta información sobre los estadios específicos del tumor para el cáncer de riñón.

TX: no se puede evaluar el tumor primario.

T1: el tumor está limitado al riñón y mide 7 centímetros (cm) o menos en su área más grande. Los médicos han debatido mucho sobre si esta clasificación debería incluir solo tumores de hasta 5 cm.

T1a: el tumor está limitado al riñón y mide 4 centímetros (cm) o menos en su área más grande.

T1b: el tumor está limitado al riñón y mide entre 4 cm y 7 cm en su área más grande.

T2: el tumor está limitado al riñón y mide más de 7 cm en su área más grande.

T2a: el tumor está limitado al riñón y mide más de 7 cm pero no más de 10 cm en su área más grande.

T2b: el tumor está limitado al riñón y mide más de 10 cm en su área más grande.

T3: el tumor se ha diseminado a las venas principales o los tejidos perirrenales, el tejido conectivo adiposo que rodea los riñones. Sin embargo, no ha invadido la glándula suprarrenal del mismo lado del cuerpo en el que se encuentra el tumor. Las glándulas suprarrenales se encuentran arriba de cada riñón y producen hormonas y adrenalina para ayudar a controlar la frecuencia cardíaca, la presión arterial y otras funciones del cuerpo. Además, el tumor no sobrepasa la fascia de Gerota, un revestimiento de tejido que rodea el riñón.

T3a: el tumor se diseminó a la gran vena que sale del riñón, llamada vena renal, o a la capa muscular de la vena, o se diseminó al tejido adiposo que rodea al riñón o que se encuentra dentro del riñón. El tumor no sobrepasa la fascia de Gerota.

T3b: el tumor se diseminó a la gran vena que sale del corazón llamada vena cava, por debajo del diafragma, el músculo ubicado debajo de los pulmones que facilita la respiración.

T3c: el tumor se diseminó a la vena cava por encima del diafragma o las paredes de la vena cava.

T4: el tumor se ha diseminado a zonas más allá de la fascia de Gerota y llega a la glándula suprarrenal del mismo lado del cuerpo en el que se encuentra el tumor.

Ganglio. La “N” en la abreviatura del sistema de estadificación TNM representa los ganglios linfáticos, órganos minúsculos con forma de poroto que ayudan a combatir las infecciones. Los ganglios linfáticos cercanos a los riñones se denominan ganglios linfáticos regionales. Los ganglios linfáticos ubicados en otras partes del cuerpo se denominan ganglios linfáticos distantes.

NX: no se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.

N0: el cáncer no se diseminó a los ganglios linfáticos regionales.

N1: el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos regionales.

Metástasis a distancia. La “M” del sistema TNM indica si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Las zonas más frecuentes a las que se puede diseminar el cáncer de riñón incluyen los huesos, el hígado, los pulmones, el cerebro y los ganglios linfáticos distantes.

M0: la enfermedad no hizo metástasis.

M1: el tumor se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

Agrupación de los estadios del cáncer

Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M.

Estadio I: el tumor mide 7 cm o menos y se encuentra solamente en el riñón. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a otros órganos distantes del cuerpo (T1, N0, M0).

Estadio II: el tumor mide más de 7 cm y se encuentra solamente en el riñón. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a otros órganos distantes del cuerpo (T2, N0, M0).

Estadio III: cualquiera de estas condiciones:

  • Un tumor, de cualquier tamaño, se encuentra solamente en el riñón. Se ha diseminado a los ganglios linfáticos regionales, pero no a otras partes del cuerpo (T1, T2; N1; M0).
  • El tumor ha invadido las venas principales o el tejido periférico y puede o no haberse diseminado a los ganglios linfáticos regionales. El cáncer no se ha diseminado a otras partes del cuerpo (T3; cualquier N; M0).

Estadio IV: cualquiera de estas condiciones:

  • El tumor se ha diseminado a zonas más allá de la fascia de Gerota y llega a la glándula suprarrenal del mismo lado del cuerpo en el que se encuentra el tumor, posiblemente a los ganglios linfáticos, pero no a otras partes del cuerpo (T4; cualquier N; M0).
  • El tumor se ha diseminado a cualquier otro órgano, como los pulmones, los huesos o el cerebro (cualquier T, cualquier N, M1).

Recurrente: cáncer recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Puede hallarse en los riñones o en otra zona del cuerpo. Si se produce una recurrencia, es posible que sea necesario volver a determinar el estadio del cáncer (llamado redeterminación) mediante el uso del sistema antes mencionado.

Utilizado con permiso de la Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer (American Joint Committe on Cancer, AJCC), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual (Manual de estadios del cáncer de la AJCC), Séptima Edición (2010) publicado por Springer-Verlag New York.

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Opciones de tratamiento

Esta sección describe los tratamientos que son el estándar de atención (los mejores tratamientos comprobados disponibles) para este tipo específico de cáncer. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a los pacientes que consideren la opción de participar en estudios clínicos. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar un nuevo enfoque del tratamiento para analizar si es seguro, eficaz y posiblemente mejor que un tratamiento estándar. Los estudios clínicos pueden evaluar los enfoques como un nuevo medicamento, una nueva combinación de tratamientos estándar o nuevas dosis de las terapias actuales. Su médico puede ayudarlo a revisar todas las opciones de tratamiento.

Panorama general del tratamiento

En la atención para tratar el cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral del paciente que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se conoce como equipo multidisciplinario. Para el cáncer de riñón, el equipo de atención médica por lo general está liderado por un urólogo, un médico que se especializa en el tracto genitourinario, que incluye los riñones, la vejiga, los genitales, la próstata y los testículos; o por un oncólogo urológico, un médico que se especializa en el tratamiento de cánceres de las vías urinarias.

Las recomendaciones y opciones de tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias del paciente y su estado de salud general. Su plan de atención también puede incluir tratamiento para los síntomas y los efectos secundarios, una parte importante de la atención del cáncer. Tómese el tiempo para conocer todas sus opciones de tratamiento y asegúrese de hacer preguntas si tiene dudas sobre cosas que no están claras. Además, hable acerca de los objetivos de cada tratamiento con su médico y lo que puede esperar mientras recibe tratamiento.

El cáncer de riñón se trata más frecuentemente con cirugía, terapia dirigida o inmunoterapia. La radioterapia y la quimioterapia se utilizan con poca frecuencia. Los pacientes con cáncer de riñón que se ha propagado (cáncer metastásico, consulte a continuación) a menudo reciben múltiples líneas de tratamiento que son tratamientos dados uno tras otro. A continuación, se describen las opciones de tratamiento.

Vigilancia activa

En algunos casos, especialmente cuando el cáncer es pequeño y de crecimiento lento, el médico puede recomendar controlar cuidadosamente al paciente y esperar para empezar el tratamiento activo hasta que haya evidencia del agravamiento de la enfermedad. Este enfoque se conoce como vigilancia activa, espera vigilante o vigilancia y espera.

Cirugía

La cirugía es la extirpación del tumor y el tejido circundante durante una operación. Si el cáncer no se ha diseminado fuera de los riñones, la cirugía para extirpar el tumor, parte del riñón o el riñón entero, y posiblemente el tejido y los ganglios linfáticos cercanos, puede ser el único tratamiento necesario. Los tipos de cirugía utilizados para el cáncer de riñón incluyen los siguientes procedimientos:

Nefrectomía radical. La cirugía para extirpar el tumor, todo el riñón, y los tejidos circundantes se denomina nefrectomía radical. Si el tejido cercano y los ganglios linfáticos circundantes también están afectados por la enfermedad, se realiza una nefrectomía radical y un vaciamiento de los ganglios. Durante un vaciamiento de los ganglios, los ganglios linfáticos afectados por el cáncer se extirpan. Si el cáncer se ha diseminado a la glándula suprarrenal o los vasos sanguíneos cercanos, el cirujano puede extirpar esta glándula durante un procedimiento denominado adrenalectomía y partes de los vasos sanguíneos.

Nefrectomía parcial. La nefrectomía parcial es la extirpación quirúrgica de un tumor que permite preservar la función renal y disminuir el riesgo de desarrollar una enfermedad renal después de la cirugía (llamada lesión por hiperfiltración). Se utiliza más a menudo para tumores pequeños, incluso cuando el otro riñón funciona con normalidad.

Laparoscopia y cirugía robótica. Durante la cirugía laparoscópica, el cirujano realiza varias incisiones pequeñas en vez de una sola incisión más grande en el abdomen como la que se utiliza durante un procedimiento de cirugía tradicional. El cirujano luego inserta el equipo telescópico en estas pequeñas incisiones mínimamente invasivas para extirpar todo el riñón o realizar una nefrectomía parcial. A veces, el cirujano puede utilizar instrumentos robóticos para realizar la operación. Esta clase de cirugía puede ser más prolongada, pero es menos dolorosa después y los pacientes se recuperan con mayor rapidez. Es importante hablar sobre los beneficios y riesgos potenciales de este tipo de cirugía con el equipo quirúrgico.

Ablación por radiofrecuencia. La ablación por radiofrecuencia (radiofrequency ablation, RFA) consiste en utilizar una aguja insertada en el tumor para destruir el cáncer con corriente eléctrica. El procedimiento es realizado por un radiólogo o urólogo. El paciente recibe un sedante y anestesia local para adormecer el área.

Crioablación. La crioablación, también llamada crioterapia o criocirugía, comprende el congelamiento de las células cancerosas con una sonda de metal que se inserta a través de una pequeña incisión. La sonda de metal se coloca en el tejido canceroso utilizando como guía una TC o ultrasonido. Este procedimiento requiere anestesia general durante varias horas. La Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration, FDA) de Estados Unidos aprobó este tratamiento para el cáncer de riñón, pero se necesitan más estudios de investigación para determinar la efectividad de este tratamiento a largo plazo.

Hable con su médico antes de la cirugía sobre los efectos secundarios que es probable que se presenten en función del tipo de cirugía que se le realizará, y qué se puede hacer para reducir o controlar estos efectos secundarios.

Terapia dirigida

La terapia dirigida es un tratamiento que actúa sobre los genes o las proteínas específicas del cáncer o las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y la supervivencia del cáncer. Este tipo de tratamiento bloquea el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas y, a la vez, limita el daño a las células sanas. Estos medicamentos son cada vez más importante en el tratamiento del cáncer de riñón.

Estudios recientes muestran que no todos los tumores tienen los mismos objetivos. Además, se están realizando muchos estudios de investigación para obtener más información sobre blancos moleculares específicos y tratamientos nuevos dirigidos a ellos.

La terapia de antiangiogénesis es un tipo de terapia dirigida que se usa en el tratamiento del cáncer de riñón. Su objetivo es detener la angiogénesis, que es el proceso de formación de vasos sanguíneos nuevos. Dado que un tumor necesita los nutrientes transportados por los vasos sanguíneos para crecer y diseminarse, el objetivo de las terapias antiangiogénicas es “matar de hambre” al tumor.

El cáncer de riñón de células claras presenta una mutación del gen VHL que hace que el cáncer produzca una cantidad excesiva de una determinada proteína, conocida como factor de crecimiento del endotelio vascular (vascular endothelial growth factor, VEGF). El VEGF controla la formación de nuevos vasos sanguíneos. Los fármacos conocidos como inhibidores de tirosina quinasa (ITC) ayudan a bloquear el VEGF y otras señales químicas que promueven el desarrollo de nuevos vasos sanguíneos. Los ITC como pazopanib (Votrient), sorafenib (Nexavar) y sunitinib (Sutent) se pueden utilizar durante el tratamiento para el cáncer de riñón de células claras. El axitinib (Inlyta), otro ITC, ha sido aprobado para el tratamiento del carcinoma de células renales en un estadio más avanzado. Los efectos secundarios de los ITC pueden incluir diarrea, presión arterial alta y molestias y sensibilidad en las manos y los pies.

Se demostró que otro fármaco antiangiogénico, llamado bevacizumab (Avastin), retarda el crecimiento tumoral en las personas con carcinoma renal metastásico. El bevacizumab combinado con interferón (consulte a continuación) retarda el crecimiento y la diseminación tumoral.

El everolimus (Afinitor) y el temsirolimus (Torisel) son fármacos que identifican una proteína llamada mTOR que ayuda al crecimiento de las células del cáncer de riñón. Los estudios muestran que estos fármacos retardan el crecimiento del cáncer de riñón.

Hable con su médico acerca de los posibles efectos secundarios de cada medicamento específico y cómo se pueden manejar. Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener más información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros medicamentos.

Inmunoterapia

La inmunoterapia, también llamada terapia biológica, está diseñada para estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Utiliza materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio para mejorar, identificar o restaurar la función del sistema inmunitario. El cáncer de riñón quizás sea uno de los pocos cánceres que el sistema inmunitario del cuerpo puede combatir, lo que hace que la inmunoterapia a menudo sea efectiva para el tratamiento de este cáncer. La inmunoterapia puede ser beneficiosa en ciertos pacientes.

La interleucina-2 (IL-2) es un fármaco que se ha usado para tratar el cáncer de riñón en estadio más avanzado. Es una hormona celular (citocina) producida por glóbulos blancos activados y es importante para el funcionamiento del sistema inmunitario, incluida la destrucción de las células tumorales.

Una dosis elevada de IL-2 puede causar graves efectos secundarios, como presión arterial baja, exceso de líquido en los pulmones, daño renal, ataque al corazón, hemorragias, escalofríos y fiebre, por lo que los pacientes quizás deban permanecer en el hospital hasta 10 días durante el tratamiento. Sin embargo, algunos síntomas pueden ser reversibles. Solamente los centros con experiencia en dosis elevadas de IL-2 para el cáncer de riñón deberían recomendar el uso de IL-2. Algunos centros utilizan dosis bajas de IL-2, ya que tiene menos efectos secundarios, aunque no es tan eficaz.

El interferón alfa es otro tipo de inmunoterapia utilizada para tratar el cáncer de riñón que se ha extendido. El interferón parece modificar las proteínas de la superficie de las células cancerosas y retardar su crecimiento. Aunque no se ha probado que sea tan beneficioso como la IL-2, se ha comprobado que el interferón alfa aumenta la supervivencia en comparación con un tratamiento más antiguo llamado acetato de megestrol. Los investigadores han probado diversas combinaciones de IL-2 y alfa interferón para pacientes con cáncer de riñón en estadio avanzado y estos tratamientos también se han combinado con quimioterapia. No se ha demostrado en estudios de investigación que estas combinaciones sean mejores que la administración individual de IL-2 o interferón.

Los investigadores están trabajando para aprender más acerca de cómo IL-2 e interferón destruyen las células del cáncer de riñón y qué pacientes pueden beneficiarse más con estos tratamientos. También se están probando en estudios clínicos formas más nuevas de inmunoterapia, llamadas inhibidores de controles (ver la sección Últimas investigaciones más abajo).

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X de alta potencia u otras partículas para destruir las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radioncólogo.

No se la considera efectiva como tratamiento primario del cáncer de riñón. Se utiliza sola, con poca frecuencia, para tratar este tipo de cáncer debido al grave daño que le produce al riñón sano. Se utiliza solamente si un paciente no puede hacerse cirugía e, incluso en esas circunstancias, suele utilizarse solamente en áreas por las que el cáncer se ha diseminado, no en el tumor primario del riñón. La mayoría de las veces, la radioterapia se utiliza una vez que el cáncer se ha diseminado para ayudar a aliviar los síntomas, como el dolor óseo o la inflamación cerebral.

El tipo más común de tratamiento de radiación se denomina radioterapia de haz externo, que consiste en radiación que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Cuando el tratamiento de radiación se aplica mediante implantes, se denomina radioterapia interna o braquiterapia. Para el cáncer de riñón, la radiación interna se administra con una aguja hueca mediante la que se insertan semillas radioactivas directamente en el tumor. Otro tipo de radioterapia es la radiocirugía estereostática, que está diseñada para dirigir la radioterapia a una zona específica sin dañar el tejido cercano. Por lo general, un régimen (plan) de radioterapia consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo determinado.

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. La radioterapia interna puede causar sangrado, infección y riesgo de lesión del tejido cercano. La mayoría de los efectos secundarios desaparece poco tiempo después de finalizado el tratamiento.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para proliferar y dividirse. La quimioterapia es administrada por un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos.

La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. Las formas más comunes para administrar la quimioterapia incluyen un tubo intravenoso (IV) colocado en una vena con una aguja o un comprimido o cápsula que se ingiere (por vía oral). Un régimen (plan) de quimioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo determinado. Un paciente puede recibir un fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo.

Si bien la quimioterapia es útil para tratar la mayoría de los tipos de cáncer, el cáncer de riñón a menudo es resistente a la quimioterapia. Sin embargo, los investigadores siguen estudiando nuevos medicamentos y nuevas combinaciones de medicamentos. En algunos pacientes, la combinación de gemcitabina (Gemzar) y capecitabina (Xeloda) o fluorouracilo (5-FU, Adrucil) reduce temporalmente el tamaño del tumor.

Es importante recordar que el carcinoma de células transicionales, también denominado carcinoma urotelial, y el tumor de Wilms son mucho más propensos a ser tratados con éxito con la quimioterapia.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del paciente y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas y vómitos, caída del cabello, pérdida del apetito y diarrea. Estos efectos secundarios, por lo general, suelen desaparecer una vez finalizado el tratamiento.

Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener más información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros medicamentos.

Cómo obtener atención para los síntomas y los efectos secundarios

A menudo, el cáncer y su tratamiento causan efectos secundarios. Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar el cáncer, un aspecto importante de la atención para tratar el cáncer es aliviar los síntomas y los efectos secundarios de la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o atención de apoyo, e incluye brindarle apoyo al paciente con sus necesidades físicas, emocionales y sociales.

Los cuidados paliativos pueden ayudar a una persona en cualquier estadio de la enfermedad. A menudo, las personas reciben tratamiento contra el cáncer y tratamiento para aliviar los efectos secundarios al mismo tiempo. De hecho, los pacientes que reciben ambos, tienen, a menudo, síntomas menos graves, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechos con el tratamiento.

Los tratamientos paliativos son muy variados y suelen incluir medicamentos, cambios alimenticios, técnicas de relajación y otras terapias. Usted también puede recibir tratamientos paliativos similares a los utilizados para eliminar el cáncer, como quimioterapia, cirugía y radioterapia. Hable con su médico sobre los objetivos de cada tratamiento en su plan de tratamiento.

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su equipo de atención médica acerca de los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de cuidado de apoyo. Asimismo, durante y después del tratamiento, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de atención médica si usted está experimentando un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible.

Cáncer metastásico de riñón

En el estadio más avanzado (estadio IV; metastásico), las células del cáncer de riñón se han separado del tumor original y se han desplazado a través del sistema linfático o sanguíneo a otras partes del cuerpo donde comienzan a generar nuevos tumores. El lugar más común donde se disemina el cáncer de riñón es a los pulmones, pero también se puede diseminar a los ganglios linfáticos, los huesos, el hígado, el cerebro, la piel, así como a otras zonas del cuerpo. Si el cáncer se diseminó a muchas zonas más allá de los riñones, el tratamiento es más difícil.

Se aconseja a los pacientes con este diagnóstico que hablen con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, puesto que quizás haya diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Esta conversación puede incluir estudios clínicos.

Su equipo de atención médica puede recomendar un plan de tratamiento que incluye una combinación de tratamientos. En la actualidad, el tratamiento más efectivo para el cáncer metastásico de riñón es la terapia dirigida, que retrasa o previene el crecimiento del tumor y la formación de vasos sanguíneos. Se demostró que estos fármacos prolongan la vida en comparación con el tratamiento estándar. El cuidado de apoyo también es importante para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Para la mayoría de los pacientes, el diagnóstico de cáncer metastásico es muy estresante y, a veces, difícil de sobrellevar. Se alienta a los pacientes y a sus familias a hablar acerca de cómo se están sintiendo con médicos, enfermeros, trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de atención médica. También puede ser útil hablar con otros pacientes, incluido a través de un grupo de apoyo.

Remisión y la posibilidad de recurrencia

Una remisión sucede cuando el cáncer no puede detectarse en el cuerpo y no hay síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” o NED (no evidence of disease; en inglés).

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que muchos supervivientes se sientan preocupados o ansiosos con respecto a la reaparición del cáncer. Aunque muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico sobre la posibilidad de que el cáncer regrese. Comprender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudar a que usted se sienta más preparado si, en efecto, el cáncer regresa.

Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente. Puede reaparecer en el mismo lugar (recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro lugar (recurrencia distante).

Si esto ocurre, comenzará nuevamente un ciclo de pruebas para obtener la mayor cantidad de información posible sobre la recurrencia, incluso saber si el estadio del cáncer ha cambiado. Después de realizadas las pruebas, usted y su médico hablarán sobre las opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá las terapias descritas anteriormente, como cirugía, terapia dirigida, inmunoterapia, radioterapia y quimioterapia, pero se pueden usar con una combinación diferente o administrarse con un ritmo diferente. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén evaluando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente.

Las personas con cáncer recurrente a menudo sienten emociones tales como incredulidad o temor. Se aconseja a los pacientes que hablen con su equipo de atención médica respecto de estos sentimientos y que consulten acerca de servicios de apoyo que les ayuden a sobrellevar la situación.

Si el tratamiento falla

Recuperarse del cáncer no siempre es posible. Si el tratamiento no es exitoso, la enfermedad puede denominarse cáncer avanzado o terminal.

Este diagnóstico es estresante y, para muchas personas, es difícil hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de atención médica a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. La función del equipo de atención médica es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es extremadamente importante.

Los pacientes con cáncer avanzado y con una expectativa de vida inferior a los seis meses pueden considerar un tipo de cuidados paliativos llamado cuidados para enfermos terminales. Este tipo de cuidados está pensado para proporcionar la mejor calidad de vida posible para las personas que están cerca de la etapa final de la vida. Se recomienda que usted y su familia piensen dónde estaría más cómodo: en el hogar, en el hospital o en un centro para enfermos terminales. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una alternativa factible para muchas familias.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo para sobrellevar la pérdida.

Últimas investigaciones

Los médicos están trabajando para aprender más sobre el cáncer de riñón, cómo prevenirlo, cuál es el mejor tratamiento y cómo brindar los mejores cuidados a las personas a las que se les diagnosticó esta enfermedad. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir nuevas opciones para los pacientes a través de estudios clínicos. Hable siempre con su médico sobre las mejores opciones de diagnóstico y tratamiento para su caso.

Debido a que la mayoría de los tipos de cáncer de riñón no responden bien a la quimioterapia tradicional, la investigación del cáncer de riñón se centra en utilizar tratamientos nuevos y diferentes, inmunoterapia y terapia dirigida.

Terapia dirigida. Se están evaluando como tratamiento para el cáncer de riñón diversos medicamentos descubiertos recientemente que influyen en el proceso de formación de vasos sanguíneos o en el crecimiento de las células cancerosas. Los primeros resultados de estos estudios clínicos muestran que estos tipos de medicamentos pueden ser tratamientos efectivos para el cáncer de riñón, y esta es un área de rápidos cambios científicos. Muchas terapias dirigidas están siendo estudiadas para su uso como terapias adyuvantes, que son tratamientos que se administran después del (de los) tratamiento(s) principal(es) para disminuir el riesgo de recurrencia y para deshacerse de las células cancerosas restantes ocultas. En la actualidad, no existen terapias adyuvantes para el cáncer de riñón que hayan demostrado un beneficio significativo.

Vacunas contra el cáncer. Las vacunas contra el cáncer son tratamientos que ayudan al sistema inmunitario de una persona a luchar contra el cáncer. Los médicos están probando el uso de diversas vacunas para tratar el cáncer de riñón y evitar la recurrencia en las personas con carcinoma de células renales en estadio avanzado. Una vacuna se elabora a partir del tumor del paciente y se administra después de la cirugía, mientras que otras se elaboran a partir de proteínas halladas en la superficie de las células cancerosas del riñón o de las células de los vasos sanguíneos del tumor.

Inhibidores de controles. Un nuevo tipo de inmunoterapia, llamada inhibidores de controles, funciona quitando los frenos del sistema inmunitario para que pueda destruir mejor el cáncer. Estos fármacos utilizan anticuerpos dirigidos a moléculas específicas que se encuentran en la superficie de las células inmunitarias, tales como muerte programada-1 (PD-1) y antígeno 4 del linfocito T citotóxico (CTLA-4). Algunos resultados preliminares de la investigación que utilizan estos fármacos para tratar el cáncer de riñón son alentadores, y actualmente hay más estudios clínicos en curso.

Atención de apoyo. Se están realizando estudios clínicos con el objetivo de encontrar mejores formas de reducir los síntomas y los efectos secundarios de los tratamientos actuales para el cáncer de riñón, a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes.

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Todo el contenido de Cancer.Net™ ha sido elaborado por Cancer.Net Editorial Board y proporcionado a ALIADA bajo licencia de ASCO como una herramienta de educación para el paciente. ALIADA no ha participado en el desarrollo de este contenido. La información incluida y brindada por ASCO no representa una opinión médica ni pretende sustituirla, así como tampoco respalda ningún producto, servicio o empresa. ASCO considera que las decisiones sobre tratamiento deben acordarse entre pacientes y doctores. Los avances en diagnóstico, tratamiento y prevención son constantes. Para más información, visite Cancer.Net (www.cancer.net).

Después del tratamiento

Después de finalizado el tratamiento para el cáncer de riñón, consulte a su médico para elaborar el plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años.

Como parte de este plan de seguimiento, los pacientes deben realizarse análisis de sangre periódicos para controlar la función renal, además de radiografías de tórax, TC del abdomen y el tórax, y otras pruebas por imágenes para observar si se produce recurrencia o metástasis. Los pacientes deben realizarse un control cada tres meses durante el primer año, cada cuatro meses durante el segundo al quinto año y, de allí en adelante, una vez al año.

Debido a que las personas tratadas por cáncer de riñón frecuentemente tienen un solo riñón, deberán ser controladas por el resto de sus vidas para detectar el posible empeoramiento de la función renal. Hay pocos efectos secundarios a largo plazo, aunque es posible que algunos pacientes tengan dolor crónico por la cicatriz quirúrgica. Además, las personas con cáncer de riñón tienen un riesgo ligeramente mayor de desarrollar cáncer de colon y cáncer de próstata.

Se aconseja a las personas en recuperación del cáncer de riñón que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, limitar el consumo de alcohol, tener una alimentación equilibrada, y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Hable con su médico a fin de elaborar el plan que mejor se adapte a sus necesidades. El ejercicio físico moderado puede ayudarle a recobrar las fuerzas y la energía. Su médico puede ayudarlo a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico.

Cómo sobrellevar los efectos secundarios

El temor a los efectos secundarios del tratamiento es común después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ayudar saber que la prevención y el control de los efectos secundarios es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Esto se conoce como cuidados paliativos o atención de apoyo y es una parte importante del plan de tratamiento integral, independientemente del estadio de la enfermedad.

Los efectos secundarios comunes de cada opción de tratamiento para el cáncer de riñón se describen en detalle en la sección Tratamiento. Los efectos secundarios dependen de diversos factores, incluidos el estadio del cáncer, la duración y la dosis del (de los) tratamiento(s), y su estado de salud general.

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de cada tipo de tratamiento que recibirá. Pregunte qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten, cuándo es probable que ocurran y qué se puede hacer para evitarlos o aliviarlos. Además, pregunte sobre el nivel de cuidado que usted puede necesitar durante el tratamiento y la recuperación, puesto que los familiares y amigos suelen desempeñar un papel importante en el cuidado de una persona con cáncer de riñón.

Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos emocionales y sociales. Se aconseja a los pacientes y sus familiares que compartan sus sentimientos con un integrante del equipo de atención médica, quien puede ayudar con las estrategias para sobrellevar la enfermedad, entre ellas, las inquietudes acerca de cómo afrontar el costo de la atención para tratar el cáncer.

Durante y después del tratamiento, asegúrese de informar al equipo de atención médica sobre los efectos secundarios que experimenta, aun cuando crea que no son graves. A veces, los efectos secundarios pueden tener una duración mayor que el período de tratamiento, lo que se conoce como efecto secundario a largo plazo. Un efecto secundario que sucede meses o años después del tratamiento se denomina efecto tardío. El tratamiento de ambos tipos de efectos es un aspecto importante de la atención para sobrevivientes.

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Factores de riesgo y prevención

Un factor de riesgo es todo aquello que aumenta la probabilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien, a menudo, los factores de riesgo influyen en el desarrollo del cáncer, la mayoría no provoca cáncer en forma directa. Algunas personas que tienen varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que sí lo hacen otras personas sin factores de riesgo conocidos. Sin embargo, el hecho de conocer sus factores de riesgo y hablar con su médico al respecto puede ayudarle a tomar decisiones más informadas sobre el estilo de vida y la atención médica.

Los siguientes factores pueden elevar el riesgo que tiene una persona de desarrollar cáncer de riñón:

Tabaquismo. El tabaquismo duplica el riesgo de desarrollar cáncer de riñón y se cree que provoca aproximadamente el 30% de los cánceres de riñón en los hombres y aproximadamente el 25% en las mujeres.

Género. Los hombres tienen de dos a tres veces más posibilidades que las mujeres de desarrollar cáncer de riñón.

Raza. Las personas de raza negra tienen tasas mayores de cáncer de riñón.

Edad. El cáncer de riñón se halla habitualmente en adultos y se suele diagnosticar entre los 50 y 70 años.

Nutrición y peso. Las investigaciones a menudo han demostrado una asociación entre el cáncer de riñón y la obesidad, la cual generalmente es causada por muchos años de consumo de una dieta con alto contenido de grasas.

Presión arterial alta. Los hombres con presión arterial alta, también llamada hipertensión, pueden ser más propensos a desarrollar cáncer de riñón.

Sobredosis de ciertos medicamentos. En Estados Unidos, el uso de analgésicos que contengan fenacetina, que eran medicamentos populares de venta sin receta, está prohibido desde 1983 debido a su vínculo con el cáncer de riñón. Los diuréticos y los analgésicos como la aspirina, el acetaminofén y el ibuprofeno también se han relacionado con el cáncer de riñón.

Exposición al cadmio. Algunos estudios han demostrado una relación entre el cáncer de riñón y la exposición al metal cadmio. Trabajar con pilas, pinturas, o materiales para soldar también puede aumentar el riesgo de una persona. Los fumadores que estuvieron expuestos al cadmio tienen un riesgo aún mayor.

Diálisis a largo plazo. Los pacientes que reciben diálisis (ver la sección ¿Qué es?) durante un período prolongado pueden desarrollar quistes cancerosos en los riñones. Estas formaciones se suelen detectar en un estadio temprano y con frecuencia se pueden extirpar antes de que el cáncer se disemine.

Antecedentes familiares de cáncer de riñón. Las personas que tienen familiares de primer grado (padres, hermanos, hermanas o hijos) con cáncer de riñón tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Este riesgo aumenta si a más de un miembro de la familia se le ha diagnosticado cáncer de riñón, lo que incluye abuelos, tías, tíos, sobrinas, sobrinos, nietos y primos, y si el diagnóstico de estos miembros de la familia fue antes de los 50 años de edad, si tenían cáncer en ambos riñones, o tuvieron más de un tumor en el mismo riñón. Si le preocupa la existencia del cáncer de riñón en su familia, es importante que obtenga antecedentes familiares exactos y que comparta los resultados con su médico. Al comprender sus antecedentes familiares, usted y su médico pueden tomar medidas para reducir el riesgo y ser proactivo sobre su salud.

Trastornos genéticos específicos. Aunque el cáncer de riñón puede ser hereditario, esa clase de cáncer es poco frecuente, ocurren alrededor del 5% de las veces. Solamente se han encontrado algunos genes específicos que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de riñón, y muchos están vinculados a síndromes genéticos específicos. La mayoría de estas afecciones están asociadas con un tipo específico de cáncer de riñón.

Encontrar un síndrome genético específico en una familia puede ayudar a una persona y a su médico a desarrollar un plan adecuado de detección del cáncer y, en algunos casos, ayudar a determinar las mejores opciones de tratamiento. Solo la evaluación genética puede determinar si una persona tiene una mutación genética. La mayoría de los expertos recomienda enfáticamente que quienes estén considerando la realización de la evaluación genética hablen primero con un asesor genético. Un asesor genético es un experto capacitado para explicar los riesgos y los beneficios de la evaluación genética.

Las afecciones genéticas que pueden aumentar el riesgo de que una persona contraiga cáncer de riñón incluyen:

  • Síndrome de Von Hippel-Lindau (VHL). Las personas con VHL tienen mayor riesgo de desarrollar varios tipos de tumores. La mayoría de los tumores son benignos. Sin embargo, el 40% de las personas con este trastorno desarrolla cáncer de riñón, con mayor frecuencia un tipo específico denominado cáncer de riñón de células claras.
  • Carcinoma hereditario de células renales de tipo células claras sin VHL. El carcinoma hereditario de células renales de tipo células claras sin VHL es una afección genética que aumenta el riesgo de una persona de desarrollar carcinoma de células renales de tipo células claras (clear cell renal cell carcinoma, CCRCC). Una familia puede tener CCRCC hereditario sin VHL si a más de un miembro de la familia se le ha diagnosticado CCRCC.
  • Carcinoma papilar hereditario de células renales (hereditary papillary renal cell carcinoma, HPRCC; en inglés). El HPRCC es una afección genética que aumenta el riesgo de carcinoma papilar de células renales tipo 1. Las personas que tienen HPRCC tienen un mayor riesgo de desarrollar más de un tumor en el riñón y tumores en ambos riñones. El HPRCC se sospecha cuando a dos o más parientes cercanos se les ha diagnosticado carcinoma papilar de células renales tipo 1.
  • Síndrome de Birt-Hogg-Dubé (BHD). El BHD es una afección genética infrecuente asociada con múltiples tumores cancerosos de piel, quistes pulmonares, y un mayor riesgo de tumores renales benignos y cancerosos, específicamente un tipo raro llamado cromófobo o un tipo de crecimiento lento llamado oncocitoma, que rara vez se propaga. Las personas con BHD también pueden desarrollar cáncer de riñón papilar o de células claras.
  • Leiomiomatosis hereditaria asociada a carcinoma de células renales (hereditary leiomyomatosis and renal cell carcinoma, HLRCC). La HLRCC se asocia con un mayor riesgo de desarrollar carcinoma papilar de células renales tipo 2 y nódulos en la piel llamados leiomiomas que se encuentran principalmente en los brazos, piernas, pecho y espalda. Las mujeres con HLRCC a menudo desarrollan fibromas uterinos conocidos como leiomiomas o, con menos frecuencia, leiomiosarcoma.
  • Complejo de esclerosis tuberosa (tuberous sclerosis complex, TSC). El TSC es una afección genética asociada con cambios en la piel, el cerebro, el riñón y el corazón. Las personas que padecen de TSC también tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de riñón.

Otras afecciones genéticas pueden estar asociadas con un mayor riesgo de cáncer de riñón, y la investigación para encontrar otras causas genéticas de cáncer de riñón está en curso.

La investigación también continúa buscando otros factores que causan el cáncer de riñón y lo que las personas pueden hacer para reducir su riesgo personal. Todavía no se conoce lo suficiente acerca del cáncer de riñón para determinar exactamente cómo prevenirlo. No obstante, las personas pueden tomar ciertas medidas para reducir el riesgo, como dejar de fumar, disminuir la presión arterial, controlar el peso corporal y consumir una dieta rica en frutas y vegetales y bajo contenido de grasas. Hable con su médico si le preocupa su riesgo personal de desarrollar este tipo de cáncer.

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Primeros pasos

en caso de cáncer

doctora carracedo mini

Enfrentar un tratamiento de cáncer puede ser un proceso difícil. Para ayudarle a recorrer ese camino le mostramos los primeros pasos.