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Cáncer de ovario

Panorama general

Acerca de los ovarios

Los ovarios son las glándulas que contienen células germinales u óvulos. Cada mujer tiene dos ovarios como parte del sistema reproductor, uno a cada lado del útero. Tienen forma de almendra y miden aproximadamente 4 cm (una pulgada y media) de longitud. Todos los meses, durante la ovulación, un óvulo es liberado del ovario y viaja hacia el útero a lo largo de una estructura llamada la trompa de Falopio.

Los ovarios son la fuente principal de las hormonas sexuales de la mujer, el estrógeno y la progesterona. Estas hormonas afectan el desarrollo de las mamas, la configuración del cuerpo y el vello corporal y regulan el ciclo menstrual y el embarazo. Durante la menopausia, los ovarios dejan de liberar óvulos y de producir hormonas sexuales.

Acerca del cáncer de ovario

El cáncer de ovario se origina cuando las células normales del ovario empiezan a cambiar y proliferar sin control, y forman una masa llamada tumor. Un tumor puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso, lo que significa que puede diseminarse a otras partes del cuerpo). El tratamiento de un tumor no canceroso se puede lograr mediante la extirpación total o parcial del ovario. Un quiste de ovario que se forma en la superficie del mismo es diferente de un tumor no canceroso y generalmente desaparece sin tratamiento. Un quiste de ovario no es canceroso.

Las clases de cáncer de ovario incluyen:

Carcinoma epitelial. El carcinoma epitelial constituye entre el 85% y el 90% de los cánceres de ovario. Este tipo de cáncer se origina en las células sobre la superficie externa del ovario. En general se sabe que el cáncer de ovario epitelial comienza en el ovario. Sin embargo, nueva evidencia sugiere que al menos algunas clases de cáncer de ovario, en realidad comienzan en células especiales en la trompa de Falopio. Estas células están cerca del ovario y pueden ir a la superficie del ovario temprano en el proceso del cáncer. Por lo tanto, el término “cáncer de ovario” a menudo se utiliza para describir los cánceres epiteliales que se originan en el ovario, en las trompas de Falopio, y en el revestimiento de la cavidad abdominal, llamada peritoneo.

Tumor de células germinales. Este tipo poco común de cáncer de ovario se desarrolla en las células productoras de óvulos que se encuentran en los ovarios. Este tipo de tumor es más frecuente en las mujeres de entre 10 y 29 años.

Tumor estromal. Esta forma rara de cáncer de ovario se desarrolla en las células del tejido conectivo que mantienen unidos a los ovarios y producen hormonas femeninas.

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Diagnóstico

Si su médico sospecha que usted puede tener cáncer de ovario, debe consultar al oncólogo ginecológico (un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer del sistema reproductor femenino). Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si existe metástasis (diseminación). Algunas pruebas también pueden determinar qué tratamientos pueden ser los más eficaces. En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es el único método que permite formular un diagnóstico definitivo de cáncer. Esto se suele hacer como parte de la cirugía para el cáncer de ovario. El médico puede sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a establecer un diagnóstico. Las pruebas por imágenes se pueden utilizar para averiguar si el cáncer se ha diseminado.

Esta lista describe opciones para el diagnóstico de este tipo de cáncer, y no todas las pruebas mencionadas se utilizarán para todas las personas. Es posible que su médico considere estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y afección médica
  • Tipo de cáncer que se sospecha
  • Signos y síntomas
  • Resultados de pruebas anteriores

Como sucede con todos los cánceres, es importante la detección y el tratamiento tempranos. Sin embargo, la detección precoz del cáncer de ovario es difícil. En muchos casos, las mujeres no presentan síntomas hasta los estadios más avanzados de la enfermedad. De hecho, el 70% de los cánceres de ovario no se descubre hasta que la enfermedad se encuentra en un estadio avanzado y se disemina desde los ovarios hacia otra parte del cuerpo, frecuentemente al abdomen.

Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer de ovario:

Examen pélvico. El médico palpa el útero, la vagina, los ovarios, las trompas de Falopio, la vejiga y el recto para determinar si hay cambios inusuales. Es improbable que una prueba de Papanicolau, que se realiza generalmente con un examen de pelvis, encuentre o diagnostique el cáncer de ovario usando métodos tradicionales (ya que se utiliza para la detección del precáncer y cáncer de cuello uterino). Sin embargo, los avances en las pruebas de ADN han brindado evidencia de que un día las células atrapadas en el cuello del útero se podrían estudiar para los cambios que reflejan cánceres de ovario o de útero. En la actualidad, estos resultados se consideran experimentales, pero son prometedores como una nueva manera de encontrar estos tipos de cáncer de manera anticipada.

Ultrasonido transvaginal. Se inserta un transductor ultrasónico en la vagina en dirección a los ovarios. El ultrasonido usa ondas sonoras para crear una imagen de los ovarios, incluidos los tejidos sanos, quistes y tumores. En la actualidad, los investigadores están evaluando si esta prueba puede ayudar a detectar precozmente el cáncer de ovario.

Análisis de sangre/estudio CA-125. Este análisis de sangre mide una sustancia denominada CA-125, un marcador tumoral que se encuentra en niveles más altos en las mujeres con cáncer de ovario. En las mujeres menores de 50 años con afecciones como endometriosis, enfermedad pélvica inflamatoria y fibromas uterinos, es posible que se observe un aumento en el nivel de CA-125. Este análisis es más preciso en las mujeres posmenopáusicas. Otras pruebas de marcadores tumorales, como HE4 y OVA-1, están disponibles y pueden ayudar a evaluar a las mujeres con quistes ováricos que pueden tener cáncer de ovario.

Radiografía. Una radiografía es un modo de crear una imagen de las estructuras internas del cuerpo usando una pequeña cantidad de radiación.

Tomografía (axial) computarizada (TC o TAC). Una tomografía computarizada (TC) o tomografía axial computarizada (TAC) crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. Una TC también se puede utilizar para medir el tamaño del tumor. Mientras que la tecnología de la TC ha seguido evolucionando, los tumores o las anormalidades de menos de aproximadamente 5 mm (1/5 de una pulgada) son difíciles de ver. A veces, se inyecta un medio de contraste (un tinte especial) en una vena del paciente o se administra por vía oral (por boca) o rectal para obtener mejores detalles.

Tomografía por emisión de positrones (TEP). La TEP es una forma de crear imágenes de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radiactiva. Esta sustancia es absorbida principalmente por los órganos y los tejidos que más energía utilizan. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia radiactiva. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo.

Serie gastrointestinal (GI) inferior. Esta es una serie de radiografías del colon y del recto que se sacan después de que al paciente se le administra un enema de bario (un procedimiento que proporciona un medio de contraste especial en el recto y el colon a través del ano). El bario destaca el colon y el recto en la radiografía, lo que facilita la identificación de un tumor o de áreas anormales en esos órganos. Este estudio se usa ocasionalmente para el cáncer de ovario.

Biopsia. Para muchos tipos de cáncer, una biopsia es la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. La biopsia por cáncer de ovario se realiza con poca frecuencia como procedimiento separado. Si el médico sospecha cáncer de ovario, usualmente se recomienda la cirugía para extraer la mayor cantidad posible del tumor (consulte Tratamiento), del que luego se analizará una muestra. Otras pruebas pueden sugerir la presencia de cáncer, pero solo el análisis del tumor puede dar un diagnóstico definitivo. La muestra extraída durante la cirugía o con la biopsia es analizada por un patólogo (médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades). Si los resultados de la prueba indican cáncer, el médico puede recomendar exámenes adicionales (consulte arriba) para ver si el cáncer se ha diseminado más allá de los ovarios.

Después de que se realicen estas pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Como se señaló anteriormente, se pueden necesitar cirugía y un examen de los ganglios linfáticos antes de que los resultados estén completos. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como estadificación.

Signos y síntomas

Anteriormente, se creía que el cáncer de ovario no causaba síntomas. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que las mujeres con cáncer de ovario tienen más posibilidades de presentar los siguientes síntomas o signos, incluso si el cáncer está en un estadio temprano. A veces, las mujeres con cáncer de ovario no muestran ninguno de estos síntomas. O bien, estos síntomas pueden producirse por otra afección que no sea cáncer.

  • Distensión abdominal
  • Dolor pélvico o abdominal
  • Dificultad para comer o sensación de saciedad que aparece rápidamente
  • Síntomas urinarios (urgencia o frecuencia)

En muchas mujeres con cáncer de ovario, estos síntomas ocurren a menudo y se diferencian de lo que sucede normalmente en su cuerpo. Las mujeres que tienen estos síntomas casi a diario durante más de unas semanas deben consultar a su médico de atención primaria o a un ginecólogo (un médico que se especializa en el tratamiento de enfermedades de los órganos reproductores femeninos). La evaluación médica temprana puede ayudar a detectar el cáncer en el estadio más temprano posible de la enfermedad, cuando es más fácil tratarlo.

Las mujeres con cáncer de ovario también pueden tener los siguientes síntomas:

  • Cansancio
  • Indigestión
  • Dolor de espalda
  • Dolor durante el coito
  • Estreñimiento
  • Irregularidades menstruales

Sin embargo, es igualmente posible que estos síntomas estén causados por otra afección. Si le preocupa cualquiera de estos síntomas o signos, hable con su médico.

Su médico le preguntará sobre los síntomas que usted experimenta para ayudarla a encontrar la causa del problema, lo que se conoce como diagnóstico. Este incluirá el tiempo que hace que tiene los síntomas y con qué frecuencia.

Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas y los efectos secundarios sigue siendo un aspecto importante de los cuidados y el tratamiento para la enfermedad. Esto también puede recibir el nombre de manejo de los síntomas, cuidados paliativos o atención de apoyo. Asegúrese de hablar con su equipo de atención médica sobre los síntomas que experimenta, incluido cualquier síntoma nuevo o un cambio en los síntomas.

Estadios y grados

La estadificación es una manera de describir dónde está ubicado el cáncer, si se ha diseminado y si está afectando otras partes del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para determinar el estadio del cáncer, de manera que este no se establece hasta que se hayan realizado todas las pruebas. El conocimiento del estadio le permite al médico decidir cuál es el mejor tratamiento y predecir el pronóstico del paciente (posibilidad de recuperación). Existen diferentes descripciones de estadios según los diferentes tipos de cáncer y las recomendaciones de tratamiento pueden variar entre estos tipos de cáncer a pesar de estar en el mismo estadio.

Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N de “node”) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio del cáncer:

  • ¿Qué tamaño tiene el tumor primario y dónde está ubicado? (Tumor, T)
  • ¿El tumor se ha diseminado a los ganglios linfáticos? (Ganglio, N)
  • ¿El cáncer ha hecho metástasis hacia otras partes del cuerpo? (Metástasis, M)

Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Existen cuatro estadios: estadios I a IV (uno a cuatro). El estadio es una forma común de describir el cáncer, de manera que los médicos puedan planificar en forma conjunta los mejores tratamientos.

Aquí le mostramos más detalles sobre cada parte del sistema TNM para el cáncer de ovario:

Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o número (0 a 4) para describir el tamaño y la ubicación del tumor. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor aun con más detalle. A continuación se presenta información sobre los estadios específicos del tumor.

TX: no se puede evaluar el tumor primario.

T0 (T más cero): no hay tumor en el ovario.

T1: el tumor está limitado a uno o a ambos ovarios.

T1a: el tumor está contenido en un ovario. Ninguna parte del tumor se diseminó a la superficie del ovario, y no se identifican células cancerosas en el líquido abdominal.

T1b: hay tumores encapsulados (autocontenidos) en ambos ovarios pero ninguno de los tumores está en contacto con la superficie ovárica. No se identifican células cancerosas en el líquido abdominal.

T1c: el tumor se encuentra en uno o en ambos ovarios pero la cápsula se rompió (explotó) o el tumor se diseminó a la superficie ovárica, o se identifican células cancerosas en el líquido abdominal.

T2: el tumor compromete uno o ambos ovarios y se diseminó a la pelvis.

T2a: el tumor se extiende al útero o las trompas de Falopio, pero no se identifican células cancerosas en el líquido abdominal.

T2b: hay cáncer en otro tejido pélvico, pero no se identifican células cancerosas en el líquido abdominal.

T2c: el tumor se extiende al área pélvica, como en T2a o T2b, pero también se identifican células cancerosas en el líquido abdominal.

T3: el tumor compromete uno o ambos ovarios y se diseminó microscópicamente (se pueden ver células cancerosas cuando se observa una muestra de tejido o líquido con un microscopio) a la región abdominal fuera de la pelvis o se diseminó a los ganglios linfáticos pélvicos.

T3a: metástasis microscópica en la región peritoneal (el tejido que recubre la pared abdominal y que cubre casi todos los órganos alojados en el abdomen) más allá de la pelvis.

T3b: se descubre metástasis que mide 2 centímetros (cm) (un poco menos de una pulgada) o menos fuera de la pelvis.

T3c: la metástasis de más de 2 cm está en áreas fuera de la pelvis o el cáncer se ha diseminado a los ganglios regionales linfáticos (pélvicos o paraórticos).

Ganglios: la “N” en la abreviatura del sistema de determinación de estadios TNM corresponde a los ganglios linfáticos, unos órganos minúsculos con forma de poroto que ayudan a combatir las infecciones. Los ganglios linfáticos en la pelvis se denominan ganglios linfáticos regionales. Los ganglios linfáticos ubicados en otras partes del cuerpo se denominan ganglios linfáticos distantes.

NX: no se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.

N0 (N más cero): no se encontró presencia de cáncer en los ganglios linfáticos regionales.

N1: el cáncer se diseminó a los ganglios linfáticos regionales (pélvicos o paraórticos). T3, T3a y N1 a veces se usan de forma intercambiable.

Metástasis distante: la “M” del sistema TNM indica si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

MX: no se puede evaluar la metástasis a distancia.

M0 (M más cero): no hay cáncer más allá de la región peritoneal.

M1: el tumor se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

Agrupación de los estadios del cáncer

Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M.

Estadio I: este estadio describe el cáncer que está limitado a los ovarios (T1, N0, M0).

Estadio IA: el cáncer está encapsulado y limitado a un solo ovario sin diseminación a los ganglios linfáticos pélvicos u otras partes del cuerpo (T1a, N0, M0).

Estadio IB: el cáncer está encapsulado y limitado a ambos ovarios sin diseminación a los ganglios linfáticos pélvicos u otras partes del cuerpo (T1a, N0, M0).

Estadio IC: el cáncer está presente en uno o ambos ovarios con rotura de la cápsula o diseminación del tumor a la superficie ovárica o presencia de células cancerosas en el líquido abdominal (T1c, N0, M0).

Estadio II: el cáncer se encuentra en uno o en ambos ovarios y se ha diseminado a la pelvis (T2, N0, M0).

Estadio IIA: el cáncer se extendió al útero o las trompas de Falopio pero no se diseminó a los ganglios linfáticos pélvicos ni a los órganos distantes (T2a, N0, M0).

Estadio IIB: el cáncer se diseminó a otro tejido pélvico pero no a los ganglios linfáticos o a los órganos distantes (T2b, N0, M0).

Estadio IIC: el cáncer se diseminó a la región pélvica y desprende células cancerosas en el líquido abdominal (T2c, N0, M0).

Estadio III: el cáncer compromete uno o ambos ovarios y la pelvis y se diseminó al peritoneo (T3, N0, M0).

Estadio IIIA: el cáncer se diseminó microscópicamente a través de la pelvis (T3, N0, M0).

Estadio IIIB: el cáncer se diseminó a la región peritoneal con áreas de crecimiento tumoral que miden 2 cm o menos (T3b, N0, M0).

Estadio IIIC: este estadio describe cualquier cáncer que se haya diseminado a la región peritoneal con áreas de crecimiento tumoral de más de 2 cm (T3c, N0, M0). O bien, el cáncer se diseminó a los ganglios linfáticos de las regiones retroperitoneal o inguinal (cualquier T, N1, M0).

Estadio IV: este estadio describe cualquier cáncer que se haya diseminado a órganos distantes (cualquier T, cualquier N, M1).

Cáncer recurrente y nueva determinación del estadio después del tratamiento. Cáncer recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Si hay una recurrencia, se volverá a evaluar el cáncer y puede haber más biopsias. Las reevaluaciones de cáncer de ovario por lo general incluyen el diagnóstico por imágenes (como la TC, TEP/TC, IRM o ecografía) y análisis de sangre (por ejemplo, CA-125). En ocasiones, puede incluir cirugía, como la laparoscopia, en la que el médico inserta un tubo delgado y con luz para mirar dentro de la zona peritoneal para detectar enfermedad recurrente. El objetivo de estos procedimientos es el establecimiento de un diagnóstico y para comenzar la planificación del tratamiento para el cuidado de la enfermedad recurrente. Vea la sección Tratamiento para más información sobre el tratamiento del cáncer de ovario recurrente.

Grado

Además del sistema TNM, un tumor ovárico también puede describirse por grado (G), que significa cuánto se asemeja el tumor al tejido normal. El grado tumoral se determina al examinar el tejido tumoral con un microscopio. Las células que parecen sanas se llaman bien diferenciadas. En general, cuanto más diferenciado es el tumor ovárico, mejor es el pronóstico.

Sin embargo, un tipo específico de cáncer de ovario epitelial llamado cáncer de ovario seroso no se califica de este modo y sólo se considera una clasificación de alto grado y de bajo grado, que no es necesariamente la misma que G1 y G2-3. Son histologías específicas que también tienen una biología y una historia natural diferentes.

GX: no se puede evaluar el grado.

GB: se considera que el potencial canceroso del tejido es bajo. Esto se conoce comúnmente como bajo potencial maligno (low malignant potential, LMP).

G1: el tejido está bien diferenciado (contiene muchas células de aspecto sano).

G2: el tejido está moderadamente diferenciado (la cantidad de células de aspecto anormal es mayor que la cantidad de células sanas).

G3 a G4: el tejido se diferencia de manera deficiente o no se diferencia (todos o la mayoría de las células aparecen anormales).

Utilizado con permiso de la Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer (American Joint Committee on Cancer, AJCC), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual, Séptima Edición (2010) publicado por Springer-Verlag New York.

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Opciones de tratamiento

Esta sección describe los tratamientos que son el estándar de atención (los mejores tratamientos disponibles) para este tipo específico de cáncer. Al tomar decisiones relacionadas con el plan de tratamiento, también se aconseja a las pacientes que consideren la opción de participar en estudios clínicos. Un estudio clínico es un estudio de investigación para evaluar si un tratamiento nuevo es seguro, eficaz y posiblemente mejor que un tratamiento estándar. Su médico puede ayudarla a revisar todas las opciones de tratamiento.

Panorama general del tratamiento

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral del paciente que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se conoce como equipo multidisciplinario.

El tratamiento del cáncer de ovario consiste en un único tratamiento o en la combinación de tratamientos, entre ellos, la cirugía, la quimioterapia. A continuación, se describe cada una de las opciones de tratamiento y, luego, se presenta un resumen de los tratamientos según el estadio del cáncer. Las opciones y recomendaciones en cuanto a los tratamientos dependen de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, las preferencias de la paciente y su estado de salud general, como también las consideraciones personales, como la edad de la mujer y si planea tener hijos. Las mujeres con cáncer de ovario pueden tener inquietudes acerca de si su función sexual y fertilidad se verán afectadas y de qué manera, de modo que deben hablar sobre estos temas con el equipo de atención médica antes de comenzar el tratamiento.

Tómese el tiempo para conocer sus opciones de tratamiento y asegúrese de hacer preguntas si tiene dudas sobre cosas que no están claras. Además, hable acerca de los objetivos de cada tratamiento con su médico y lo que puede esperar mientras recibe el tratamiento.

Cirugía

La cirugía a menudo es el tratamiento principal para el cáncer de ovario. Un ginecólogo oncólogo es un médico que se especializa en la cirugía de cáncer ginecológico (incluso el cáncer de ovario) y la quimioterapia.

Como se ha mencionado en Diagnóstico, la cirugía es a menudo necesaria para averiguar la medida completa de la enfermedad. El objetivo es proporcionar un estadio preciso, porque en hasta el 30% de las mujeres con enfermedad aparentemente temprana (después de las pruebas de imagen) existe en realidad la diseminación a otros órganos.

El cirujano extirpará los ganglios linfáticos, tomará muestras de tejido y de líquido del abdomen para determinar si se diseminó el cáncer. Si, durante la cirugía es evidente que el cáncer se ha extendido, el cirujano extrae la mayor cantidad de cáncer posible con el fin de reducir la cantidad de cáncer que va a necesitar más tratamiento con quimioterapia o radioterapia.

Hay varias opciones quirúrgicas para el cáncer de ovario, a veces realizada durante la misma cirugía:

Salpingo-ooforectomía. Esta cirugía consiste en la extirpación de los ovarios y las trompas de Falopio. Si se extirpan ambos ovarios y ambas trompas de Falopio, se llama salpingo-ooforectomía bilateral. Si la mujer quiere quedar embarazada en el futuro y tiene cáncer en estadio temprano, es posible extirpar solo un ovario y una trompa de Falopio en el caso de que el cáncer esté ubicado en un ovario solamente. Esa cirugía se llama salpingo-ooforectomía unilateral. En las mujeres con un tumor de células germinales, la cirugía se necesita en la mayoría de los casos para extirpar solo el ovario con el tumor, lo que permite preservar la capacidad de procrear de la mujer.

Histerectomía. Esta cirugía se centra en la extirpación del útero de una mujer y, si es necesario, el tejido circundante. Si solamente se quita el útero, se llama histerectomía parcial. La histerectomía total es cuando se quitan el útero y el cuello uterino de una mujer.

Disección de ganglios linfáticos. El cirujano puede extirpar los ganglios linfáticos de la pelvis y las áreas paraórticas.

Omentectomía. Esta es una cirugía para extirpar el tejido delgado que recubre el estómago y el intestino grueso.

Cirugía citorreductora/de reducción de masa. Para las mujeres con cáncer de ovario en etapa avanzada, el objetivo de esta cirugía es eliminar la mayor cantidad de tumor que sea posible de manera segura. Esto puede incluir la eliminación de los tejidos de los órganos cercanos, como el bazo, la vesícula biliar, el estómago, la vejiga o el colon. Se considera que este procedimiento puede reducir los síntomas de una persona y ayudar a aumentar la eficacia del tratamiento, como la quimioterapia, administrada después de la cirugía para controlar la enfermedad que permanece. La cirugía de reducción de masa debe ser realizada por un ginecólogo oncólogo con experiencia. Hable con su médico antes de la cirugía sobre los riesgos y beneficios de este procedimiento y pregunte acerca de la experiencia del cirujano con la cirugía reductora de masa para el cáncer de ovario.

Efectos secundarios de la cirugía del cáncer de ovario

La cirugía provoca dolor y sensibilidad a corto plazo. Si la paciente siente dolor, el médico recetará los medicamentos adecuados. Varios días después de la operación, la paciente puede tener dificultad para orinar y defecar. Hable con su cirujano acerca de los efectos secundarios que debe esperar de su cirugía específica y cómo los puede aliviar.

Los estudios han demostrado que cuando la cirugía es realizada por un oncólogo ginecológico, la mujer tiene más probabilidades de obtener resultados satisfactorios con la cirugía y de sufrir menos efectos secundarios.

Si se extirpan ambos ovarios, la mujer ya no puede tener hijos. La falta de ambos ovarios también elimina la fuente corporal de hormonas sexuales, lo que provoca una menopausia prematura. Poco tiempo después de la cirugía, es probable que la paciente tenga síntomas menopáusicos, incluidos sofocos y sequedad vaginal. Se alienta a las mujeres a hablar con sus médicos sobre sus inquietudes sobre la salud sexual y reproductiva las formas de abordar la cirugía ginecológica, lo que incluye las formas de tratar estas preocupaciones antes y después del tratamiento del cáncer.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir la capacidad para proliferarse y dividirse. La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. La quimioterapia se administra por un oncólogo ginecológico o un oncólogo. Un régimen (plan) de quimioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo determinado. Una paciente puede recibir un fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo.

Para el cáncer de ovario, la quimioterapia depende del objetivo del tratamiento:

Quimioterapia neoadyuvante: para reducir el tamaño del tumor antes de la cirugía. Por lo general, se realizará después de una biopsia para que los médicos puedan determinar el sitio del tumor de origen. Este tipo de quimioterapia se administra generalmente durante 3 a 4 ciclos antes de considerar la cirugía (llamada cirugía de intervalo).

Quimioterapia adyuvante: para destruir el cáncer que queda después de la cirugía.

Quimioterapia de mantenimiento: para frenar el crecimiento del tumor o reducir el riesgo de que se repita.

Quimioterapia de recurrencia: para tratar el cáncer si regresa.

Quimioterapia paliativa: para reducir los efectos secundarios de la enfermedad, y mejorar la comodidad y la calidad de vida de la paciente.

Hay diferentes maneras de aplicar la quimioterapia a una paciente. Si bien la quimioterapia puede administrarse por vía oral (por la boca), la mayoría de los medicamentos utilizados para tratar el cáncer de ovario se administra por vía intravenosa (IV) o intraperitoneal (IP). La quimioterapia IV se inyecta directamente en la vena o a través de un tubo delgado llamado catéter, un tubo que se coloca temporalmente en una vena grande para facilitar las inyecciones. La quimioterapia es intraperitoneal cuando el catéter se coloca en el abdomen para administrar la quimioterapia directamente en la región pélvica. La quimioterapia IP se utiliza como tratamiento para las mujeres con cáncer en estadio avanzado y para aquellas con cáncer remanente después de la cirugía.

Diversos estudios clínicos han mostrado un beneficio significativo en la combinación de quimioterapia IP e IV para las pacientes con cáncer de ovario en estadio avanzado. El Instituto Nacional del Cáncer recomienda que a las mujeres con cáncer de ovario en etapa avanzada se les ofrezcan esta opción de tratamiento.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de la paciente y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas y vómitos, pérdida de cabello, pérdida de apetito, y diarrea. Estos efectos secundarios, por lo general, suelen desaparecer una vez finalizado el tratamiento. Además, los posibles efectos secundarios de la quimioterapia incluyen dificultad con las funciones cognitivas (cerebro) (tales como problemas con la capacidad de atención o la memoria) o neuropatía (un trastorno en el que los nervios están dañados, lo que causa entumecimiento o dolor). Otros posibles efectos secundarios incluyen la imposibilidad de quedar embarazada y la menopausia prematura. Con mucha menor frecuencia, determinados fármacos pueden causar sordera parcial. Otros pueden causar daño renal. Es posible que las pacientes reciban líquido adicional por vía intravenosa para proteger los riñones. Antes de comenzar el tratamiento, se recomienda a las pacientes que hablen con su oncólogo sobre los posibles efectos secundarios a corto y largo plazo de los fármacos específicos que se administran.

Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener más información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros medicamentos.

Radioterapia

La radioterapia no es común como primer tratamiento para el cáncer de ovario, pero puede ser una opción para el tratamiento del cáncer de ovario recurrente, sobre todo cuando se limita a un área pequeña.

La radioterapia es el uso de rayos X u otras partículas con alta potencia para matar las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radioncólogo.

Cuando el tratamiento de radiación se aplica mediante implantes, se denomina radioterapia interna o braquiterapia. La radioterapia interna consiste en la administración de una pequeña cantidad de material radiactivo directamente en el tumor o en la inyección del líquido radiactivo directamente en el abdomen a través de un catéter (se llama radioterapia intraperitoneal [IP]). La radioterapia de haz externo es radiación administrada desde una máquina fuera del cuerpo. Por lo general, un régimen (plan) de radioterapia consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo determinado.

Los efectos secundarios de la radioterapia dependen de la dosis y el área del cuerpo que se trata, pero pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. Los efectos secundarios de la radioterapia interna pueden incluir dolor abdominal y obstrucción intestinal. La mayoría de los efectos secundarios por lo general desaparecen poco después de finalizar el tratamiento.

A veces, los médicos aconsejan a sus pacientes que no deben tener relaciones sexuales durante la radioterapia. Las mujeres pueden reanudar la actividad sexual normal al cabo de unas semanas después del tratamiento si sienten que están preparadas.

Opciones de tratamiento según el estadio

Estadio I

  • Cirugía
  • Cirugía y quimioterapia

Estadio II

  • Cirugía
  • Quimioterapia

Estadios III y IV

  • Cirugía y quimioterapia (IV o IP, o ambas combinadas)
  • Quimioterapia

Cómo obtener atención de los síntomas y efectos secundarios

A menudo, el cáncer y su tratamiento causan efectos secundarios. Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar el cáncer, un aspecto importante de la atención para tratar el cáncer es aliviar los síntomas y los efectos secundarios de la persona. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o atención de apoyo, e incluye brindarle apoyo a la paciente con sus necesidades físicas, emocionales y sociales.

Los cuidados paliativos pueden ayudar a una persona en cualquier estadio de la enfermedad. A menudo, las personas reciben tratamiento contra el cáncer y tratamiento para aliviar los efectos secundarios al mismo tiempo. De hecho, las pacientes que reciben ambos tratamientos, a menudo, tienen síntomas menos graves, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechas con el tratamiento.

Los tratamientos paliativos son muy variados y suelen incluir medicamentos, cambios alimenticios, técnicas de relajación y otras terapias. Usted también puede recibir tratamientos paliativos similares a los utilizados para eliminar el cáncer, como la quimioterapia, y la radioterapia. Hable con su médico acerca de los objetivos de cada tratamiento en su plan de tratamiento.

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su equipo de atención médica sobre los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de atención de apoyo. Asimismo, durante y después del tratamiento, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de atención médica si usted está experimentando un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible.

Cáncer de ovario recurrente

Una remisión es cuando no se puede detectar el cáncer en el cuerpo y no hay síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” o NED (no evidence of disease, NED).

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que muchos supervivientes se sientan preocupados o ansiosos con respecto a la reaparición del cáncer. Es importante hablar con su médico sobre la posibilidad de que el cáncer regrese. Esto es particularmente importante después del tratamiento para el cáncer de ovario, ya que muchas mujeres experimentan al menos una recurrencia. Comprender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudar a que usted se sienta más preparada si, en efecto, el cáncer regresa.

Si el cáncer reaparece después del tratamiento inicial, se le llama cáncer recurrente. Puede reaparecer en el mismo lugar (recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro lugar (recurrencia distante).

Cuando esto sucede, volverá a comenzar un ciclo de pruebas para obtener toda la información posible sobre la recurrencia. Después de realizadas las pruebas, usted y su médico hablarán sobre las opciones de tratamiento. A menudo, el plan de tratamiento incluirá las terapias descritas anteriormente (como cirugía y radioterapia), pero se pueden usar con una combinación diferente o administrar con un ritmo diferente. Además, la radioterapia se usa más comúnmente cuando hay una recurrencia de cáncer de ovario. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén evaluando métodos nuevos para tratar este tipo de cáncer recurrente.

Los síntomas del cáncer de ovario recurrente son similares a los que se experimentan cuando se diagnostica la enfermedad por primera vez. Cuatro de los síntomas más comunes son: sensación de hinchazón, dolor pélvico o abdominal, dificultad para comer o sensación de saciedad que aparece rápidamente y síntomas urinarios (urgencia o frecuencia miccional). No obstante, otros síntomas pueden incluir indigestión, gases, náuseas, diarrea o estreñimiento persistentes; pérdida o aumento de peso sin razón aparente, especialmente en la región abdominal; hemorragia anormal de la vagina; dolor durante el coito; fatiga, y lumbalgia.

Además de monitorear los síntomas, los médicos también pueden controlar la recurrencia del cáncer de ovario mediante la medición del nivel de CA-125 en la sangre. Como se indica en Diagnóstico, el CA-125 es un antígeno de cáncer o una sustancia que se encuentra en los niveles más altos en la superficie de las células de cáncer de ovario. La mayoría (95%) de las mujeres con un aumento de CA-125 muestran una recurrencia.

Las personas con cáncer recurrente a menudo sienten emociones, tales como incredulidad o temor. Se aconseja a las pacientes que hablen con su equipo de atención médica respecto de estos sentimientos y que consulten acerca de servicios de apoyo que las ayuden a sobrellevar la situación.

Cáncer de ovario metastásico

Si el cáncer de ovario se ha diseminado a otros lugares del cuerpo, recibe el nombre de cáncer metastásico. Se aconseja a las pacientes con este diagnóstico que hablen con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, puesto que quizás haya diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento.

Los tratamientos nuevos para el cáncer de ovario incluyen combinaciones experimentales de quimioterapia y nuevos agentes biológicos, que también se conocen como inmunoterapia, que están diseñados para estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer (consulte Últimas investigaciones más abajo). Puesto que aún no se han comprobado los beneficios de estas opciones, sus riesgos deben sopesarse cuidadosamente contra las posibles mejoras en los síntomas y la supervivencia. La atención de apoyo también será importante para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios.

Para la mayoría de las pacientes, recibir un diagnóstico de cáncer metastásico es muy estresante y, a veces, difícil de sobrellevar. Se alienta a las pacientes y a sus familias a hablar acerca de cómo se están sintiendo con médicos, enfermeros, trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de atención médica. También puede ser útil hablar con otros pacientes, incluido a través de un grupo de apoyo.

Si el tratamiento fracasa

Recuperarse del cáncer de ovario no siempre es posible. Si el tratamiento no es exitoso, la enfermedad puede denominarse cáncer avanzado o terminal.

Este diagnóstico es estresante y, para muchas personas, es difícil hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de atención médica a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. La función del equipo de atención médica es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es extremadamente importante.

Las pacientes con cáncer avanzado y con una expectativa de vida inferior a los seis meses pueden considerar un tipo de cuidados paliativos llamado cuidados para enfermos terminales. Este tipo de cuidados está pensado para proporcionar la mejor calidad de vida posible para las personas que están cerca de la etapa final de la vida. Se recomienda que usted y su familia piensen dónde estaría más cómoda: en el hogar, en el hospital o en un centro para enfermos terminales. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una alternativa factible para muchas familias.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo para sobrellevar la pérdida.

Últimas investigaciones

Los médicos están trabajando para obtener más información sobre el cáncer de ovario, cómo prevenirlo, cuál es el mejor tratamiento y cómo brindar los mejores cuidados a las personas a las que se les diagnosticó esta enfermedad. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir nuevas opciones para los pacientes a través de estudios clínicos. Hable siempre con su médico sobre las mejores opciones de diagnóstico y tratamiento para su caso.

Detección. Un método de detección que calcula el riesgo de una mujer de padecer cáncer de ovario mediante el uso de su edad y los resultados de un análisis de sangre anual para CA-125 parece promisorio para detectar el cáncer de ovario en estadio temprano. Como se explicó en Diagnóstico, el CA-125 es una sustancia llamada marcador tumoral que se encuentra en niveles más altos en las mujeres con cáncer de ovario.

En septiembre de 2012, el Grupo de Trabajo de Servicios preventivos de EE. UU. (U.S Preventative Services Task Force) emitió un comunicado que informaba que para la población general de mujeres que no presentan síntomas, la detección de cáncer de ovario no es útil y puede conducir a daño. Sin embargo, para las mujeres con alto riesgo de cáncer de ovario debido a antecedentes familiares o a que son portadoras de la mutación BRCA (consulte Prevención) se recomiendan las pruebas de detección que incluyen exámenes de sangre para CA-125 y ultrasonido transvaginal.

Reducción del riesgo. Los médicos estudian si las vitaminas A y D y los medicamentos que detienen la inflamación, como los inhibidores de la COX-2, pueden reducir el riesgo que presenta una mujer de desarrollar cáncer de ovario.

Cirugía preventiva. Los estudios clínicos actuales están estudiando la cirugía para extirpar las trompas de Falopio o los ovarios antes de que comience la enfermedad (lo que se conoce como cirugía profiláctica) como una manera de reducir el riesgo de cáncer de ovario.

Terapia dirigida. La terapia dirigida es un tratamiento que actúa sobre los genes o las proteínas específicas del cáncer o las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y la supervivencia del cáncer. Aunque no hay terapias dirigidas aprobadas por la Administración de Drogas y Alimentos (Food and Drug Administration, FDA) de EE. UU. para el cáncer de ovario, existen varias que incluyen bevacizumab (Avastin) y olaparib (AZD-2281) que tienen alguna actividad clínica significativa documentada, solo o en combinación con otros medicamentos. Muchos de los nuevos tratamientos dirigidos se encuentran también ahora en estudios clínicos. Cada vez más, los médicos están aprendiendo acerca de la biología del tumor individual de cada paciente a través de pruebas moleculares directas. Esta información puede ser útil en la adecuación de las pacientes con un estudio clínico para una terapia dirigida específica.

Inmunoterapia. La inmunoterapia (también llamada terapia biológica) ayuda a estimular las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Utiliza materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio para reforzar, identificar o restaurar la función del sistema inmunitario. Los investigadores están evaluando si los medicamentos para inmunoterapia, como el interferón, pueden reforzar la capacidad del sistema inmunitario para matar las células cancerosas. Las vacunas contra el cáncer son otro tipo de inmunoterapia que se está evaluando actualmente para el cáncer de ovario. Otras inmunoterapias se están desarrollando para identificar a las células inmunitarias específicas que pueden estar ayudando a las células cancerosas a sobrevivir.

Terapia hormonal. Se están realizando investigaciones sobre el papel de los estrógenos y otras hormonas en el tratamiento del cáncer de ovario, lo que incluye el uso de tamoxifeno y los inhibidores de la aromatasa en el tratamiento del cáncer de ovario recurrente o avanzado.

Terapia genética. Un área de investigación promisoria está descubriendo cómo se pueden corregir o reemplazar los genes dañados en las células cancerosas de ovario. Los investigadores estudian el uso de virus especialmente diseñados para transportar genes normales hasta el núcleo de las células cancerosas y después reemplazar los genes defectuosos por genes funcionales.

Atención de apoyo. Se están realizando estudios clínicos con el objetivo de encontrar mejores formas de reducir los síntomas y los efectos secundarios de los tratamientos actuales para el cáncer de ovario, a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de una mujer.

All content from Cancer.Net™ was developed by the Cancer.Net Editorial Board. The content is hosted by licensee with permission as apatient education tool. No sponsor of licensee’s site was involved in the development of the content. Information in ASCO’s patient education materials is not intended as medical advice or as a substitute for medical advice; nor does it imply ASCO endorsement of any product, service, or company. ASCO believes that all treatment decisions should be made between patients and their doctors. Advances in the diagnosis, treatment, and prevention of cancer occur regularly. For more information, visit Cancer.Net (www.cancer.net).

Todo el contenido de Cancer.Net™ ha sido elaborado por Cancer.Net Editorial Board y proporcionado a ALIADA bajo licencia de ASCO como una herramienta de educación para el paciente. ALIADA no ha participado en el desarrollo de este contenido. La información incluida y brindada por ASCO no representa una opinión médica ni pretende sustituirla, así como tampoco respalda ningún producto, servicio o empresa. ASCO considera que las decisiones sobre tratamiento deben acordarse entre pacientes y doctores. Los avances en diagnóstico, tratamiento y prevención son constantes. Para más información, visite Cancer.Net (www.cancer.net).

Después del tratamiento

Después de finalizado el tratamiento para el cáncer de ovario, consulte con su médico para elaborar el plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos y pélvicos periódicos o pruebas médicas para supervisar su recuperación durante los próximos meses y años. Si bien no hay pautas específicas para la atención de seguimiento de mujeres tratadas por cáncer de ovario, muchos médicos recomiendan un examen pélvico cada dos a cuatro meses durante los primeros dos años posteriores al tratamiento y cada seis meses durante los siguientes tres años. Otras pruebas podrían incluir radiografía de tórax, TC, análisis de orina, hemograma completo y prueba para CA-125. Las mujeres que recibieron tratamiento por el cáncer de ovario pueden tener un riesgo mayor de desarrollar cáncer de mama o cáncer de colon y deberían consultar a sus médicos sobre pruebas de detección de estos cánceres.

Debería informar a su médico cualquier problema nuevo que experimente, como dolor, pérdida del apetito o de peso, cambios en su ciclo menstrual, sangrado vaginal inusual, problemas para orinar, visión borrosa, mareos, tos, ronquera, dolores de cabeza, dolores de espalda o abdominales, hinchazón, dificultad para comer o problemas digestivos que parezcan raros o que no desaparezcan. Estos síntomas pueden ser signos de que el cáncer ha vuelto a aparecer o signos de otro problema médico.

Se aconseja a las mujeres en recuperación del cáncer de ovario que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, tener una alimentación equilibrada, y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Hable con su médico a fin de elaborar el plan que mejor se adapte a sus necesidades. El ejercicio físico moderado puede ayudarla a recobrar las fuerzas y la energía. Su médico puede ayudarla a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico.

Cómo sobrellevar los efectos secundarios

El temor a los efectos secundarios del tratamiento es común después de un diagnóstico de cáncer, pero puede ayudar a saber que la prevención y el control de los efectos secundarios es uno de los principales objetivos de su equipo de atención médica. Esto se conoce como cuidados paliativos o atención de apoyo y es una parte importante del plan de tratamiento integral, independientemente del estadio de la enfermedad.

Los efectos secundarios comunes de cada opción de tratamiento para el cáncer de ovario se describen en detalle en la sección Tratamiento. Los efectos secundarios dependen de diversos factores, incluidos el estadio del cáncer, la duración y la dosis del (de los) tratamiento(s), y su estado de salud general.

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de cada tipo de tratamiento que recibirá. Pregunte qué efectos secundarios es más probable que se manifiesten, cuándo es probable que ocurran y qué se puede hacer para evitarlos o aliviarlos. Además, pregunte sobre el nivel de cuidado que usted puede necesitar durante el tratamiento y la recuperación, puesto que los familiares y amigos suelen desempeñar un papel importante en el cuidado de una persona con cáncer de ovario.

Además de los efectos secundarios físicos, es posible que también se produzcan efectos psicosociales (emocionales y sociales). Se aconseja a las pacientes y sus familiares que compartan sus sentimientos con un integrante del equipo de atención médica, quien puede ayudar con las estrategias para sobrellevar la enfermedad.

Durante el tratamiento y después de él, asegúrese de informar al equipo de atención médica sobre los efectos secundarios que experimenta, aun cuando crea que no son graves. A veces, los efectos secundarios pueden tener una duración mayor que el período de tratamiento, lo que se conoce como efecto secundario a largo plazo. Un efecto secundario que sucede meses o años después del tratamiento se denomina efecto tardío. El tratamiento de ambos tipos de efectos es un aspecto importante de la atención para sobrevivientes.

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Factores de riesgo

Un factor de riesgo es todo aquello que aumenta la probabilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien, a menudo, los factores de riesgo influyen en el desarrollo del cáncer, la mayoría no provoca cáncer en forma directa. Algunas personas que tienen varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que sí lo hacen otras personas sin factores de riesgo conocidos. Sin embargo, el hecho de conocer sus factores de riesgo y hablar con su médico al respecto puede ayudarla a tomar decisiones más informadas sobre el estilo de vida y la atención médica.

Los siguientes factores pueden elevar el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de ovario:

Edad. El riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de ovario aumenta con la edad. Las mujeres de todas las edades tienen un riesgo de cáncer de ovario, pero las mujeres mayores de 50 años son más propensas a desarrollar cáncer de ovario. Sesenta y ocho por ciento (68%) de las mujeres con cáncer de ovario son mayores de 55 años, y 32% son menores de 55 años.

Antecedentes familiares. En las mujeres con un pariente de primer grado (madre, hija o hermana) con cáncer de ovario se triplica el riesgo de desarrollar la enfermedad. Este riesgo aumenta cuando a dos o más familiares de primer grado se les ha diagnosticado cáncer de ovario. Si le preocupa la existencia del cáncer de ovario en su familia, es importante que obtenga antecedentes familiares exactos e informe a su médico los resultados. Al comprender sus antecedentes familiares, usted y su médico pueden tomar medidas para reducir el riesgo y ser proactiva sobre su salud (consulte a continuación).

Genética. Entre el 10% y el 15% de los cánceres de ovario se producen debido a una mutación genética (cambio) que ha sido transmitida dentro de una familia. Una mutación en el gen BRCA1 o el BRCA2 está asociada con un aumento en el riesgo de cáncer de ovario; también existe un mayor riesgo de desarrollar cáncer de la trompa de Falopio así como cáncer peritoneal primario (membrana que reviste el abdomen), ambos similares al cáncer de ovario.

Hay varias otras condiciones genéticas relacionadas con un mayor riesgo de cáncer de ovario. Algunas de las más comunes incluyen:

  • Síndrome de Lynch. El síndrome de Lynch, también conocido como cáncer colorrectal hereditario sin poliposis (hereditary non-polyposis colorectal cancer, HNPCC), aumenta el riesgo de cáncer de ovario y cáncer uterino de una mujer Es causado por mutaciones en varios genes diferentes. El síndrome de Lynch también aumenta el riesgo de cáncer colorrectal, así como también cáncer de estómago, intestino delgado, hígado, conducto biliar, tracto urinario, cerebro y sistema nervioso central, y posiblemente mama.
  • Síndrome de Peutz-Jeghers (SPJ). El SPJ es causado por una mutación genética específica y se asocia con múltiples pólipos en el tracto digestivo que se convierten en tumores no cancerosos y el aumento de pigmentación (manchas oscuras en la piel) en la cara y en las manos. Además de un mayor riesgo de cáncer de ovario, el SPJ también aumenta el riesgo de cáncer de mama, uterino, y de pulmón
  • Síndrome del carcinoma nevoide de células basales (nevoid basal cell carcinoma syndrome, SCNCB). Las mujeres con SCNCB, también llamado síndrome de Gorlin, tienen un mayor riesgo de desarrollo de fibromas (tumores fibrosos benignos) de los ovarios. Existe un riesgo mínimo de que estos fibromas pueden convertirse en un tipo de cáncer de ovario llamado fibrosarcoma. Las personas con SCNCB a menudo tienen múltiples carcinomas basocelulares y quistes mandibulares y pueden desarrollar medulloblastoma, un tipo de tumor cerebral, en la infancia.

Las mujeres con síndrome de Li-Fraumeni y ataxia-telangiectasia también pueden tener un riesgo ligeramente mayor de desarrollar cáncer de ovario.

Solo la evaluación genética puede determinar si una persona tiene una mutación genética. La mayoría de los expertos recomienda enfáticamente que las mujeres que estén considerando la realización de la evaluación genética hablen primero con un asesor genético (un experto capacitado para explicar los riesgos y los beneficios de la evaluación genética).

Cáncer de mama. Tener un diagnóstico de cáncer de mama aumenta el riesgo de cáncer de ovario, incluso cuando la prueba de mutación genética BRCA es negativa (consulte más arriba).

Raza. Las mujeres con herencia norteamericana, europea del norte o judía askenazí corren más riesgo de desarrollar cáncer de ovario.

Antecedente reproductivo. Las mujeres que nunca tuvieron hijos, que presentan esterilidad sin razón aparente (la imposibilidad de procrear), que no tomaron píldoras anticonceptivas o que tuvieron su primer hijo después de los 30 años tienen un riesgo mayor de sufrir cáncer de ovario. Además, las mujeres que iniciaron la menstruación antes de los 12 años de edad o atraviesan la menopausia más tarde en la vida tienen un mayor riesgo de contraer cáncer de ovario.

Hormonas. Las mujeres que han tomado la terapia de de reemplazo hormonal (TRH) solo con estrógenos después de la menopausia tienen un riesgo más alto de cáncer de ovario.

Obesidad. Estudios recientes han demostrado que las mujeres que fueron obesas en los primeros años de la edad adulta tienen un 50% más de probabilidades de sufrir cáncer de ovario. Las mujeres obesas también tienen más probabilidades de morir a causa de la enfermedad.

Factores sociales y relacionados con la conducta. Las mujeres homosexuales o bisexuales pueden correr un mayor riesgo de desarrollar cáncer de ovario que las mujeres heterosexuales. Esto se debe a que es menos probable que las mujeres lesbianas den a luz, tomen anticonceptivos orales o reciban exámenes de detección preventivos por temor a la discriminación o a la falta de sensibilidad. Las personas transgenéricas y transexuales que cambian su identidad sexual de mujer a hombre pueden correr mayor riesgo de sufrir cáncer de ovario debido a las hormonas que reciben.

Endometriosis. Esto es cuando el revestimiento interior del útero crece fuera del útero, y afecta a otros órganos cercanos. Esta afección puede causar varios problemas, pero hay disponible tratamiento eficaz. Los investigadores continúan estudiando si la endometriosis es un factor de riesgo para el cáncer de ovario.

Prevención

La investigación también continúa buscando otros factores que causan este tipo de cáncer y lo que las personas pueden hacer para reducir su riesgo personal. No existe una forma comprobada de prevenir por completo la enfermedad, pero puede haber medidas que se pueden tomar para reducir su riesgo de cáncer. Hable con su médico si le preocupa su riesgo personal de desarrollar este tipo de cáncer.

La investigación ha demostrado que ciertos factores pueden reducir el riesgo que tiene una mujer de desarrollar cáncer de ovario:

  • Tomar píldoras anticonceptivas. Las mujeres que tomaron anticonceptivos orales durante 3 años o más tienen del 30% al 50% menos de probabilidades de contraer cáncer de ovario.
  • El amamantamiento.
  • El embarazo.

Las mujeres sometidas a una histerectomía (extirpación del útero y, a veces, del cuello del útero) o ligadura de trompas (se atan quirúrgicamente las trompas de Falopio para evitar un embarazo futuro) pueden tener un riesgo inferior de desarrollar cáncer de ovario.

Algunas mujeres con fuertes antecedentes familiares de cáncer de ovario pueden plantearse una salpingo-ooforectomía. Es una cirugía preventiva para extirpar los ovarios y las trompas de Falopio, aunque no se haya diagnosticado cáncer. Esta operación reducirá significativamente, pero no eliminará el riesgo de que una mujer desarrolle cáncer de ovario o cáncer de trompa de Falopio. Las mujeres que deseen recurrir a esta cirugía deben consultar a su médico y a un consejero genético para comprender cabalmente los riesgos y efectos secundarios de esta cirugía en comparación con el riesgo de desarrollar cáncer de ovario.

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Primeros pasos

en caso de cáncer

doctora carracedo mini

Enfrentar un tratamiento de cáncer puede ser un proceso difícil. Para ayudarle a recorrer ese camino le mostramos los primeros pasos.