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Cáncer de cuello uterino

Panorama general

Acerca del cuello uterino

El cáncer de cuello uterino comienza en el cuello uterino, que es la parte más baja y angosta del útero de la mujer. El útero contiene el feto que crece durante el embarazo. El cuello uterino conecta la parte inferior del útero a la vagina y, junto con ésta, forma el canal de parto.

Acerca del precáncer y del cáncer de cuello uterino

El cáncer de cuello uterino se origina cuando las células normales de la superficie del cuello uterino cambian y proliferan sin control, y forman una masa llamada tumor. Un tumor puede ser canceroso o benigno. Un tumor canceroso es maligno (lo que significa que puede diseminarse a otras partes del cuerpo). Un tumor benigno significa que el tumor no se diseminará.

En etapa temprana, los cambios que experimenta una célula son anormales, no cancerosos. Sin embargo, los investigadores creen que algunos de estos cambios anormales son el primer paso en una serie de cambios progresivos que pueden llevar al cáncer (etapa precancerosa). Algunas de las células anormales desaparecen sin tratamiento, pero otras pueden transformarse en cancerosas. Esta fase de la enfermedad se denomina displasia, que es el crecimiento anormal de las células. Las células anormales, a veces denominadas tejido precanceroso, deben ser extirpadas para evitar que se desarrolle cáncer. A menudo, el tejido precanceroso puede extirparse o destruirse sin dañar el tejido sano, pero en algunos casos, es necesario realizar una histerectomía (extirpación del útero y del cuello) como prevención del cáncer de cuello uterino.

El tratamiento de una lesión (zona precancerosa) depende de los siguientes factores:

  • El tamaño de la lesión y el tipo de cambios que las células han experimentado
  • Si la mujer desea tener hijos en el futuro
  • La edad de la mujer
  • El estado de salud general de la mujer
  • La preferencia de la mujer y la opinión experta de su médico

Si las células precancerosas cambian y se convierten en células verdaderamente cancerosas y se diseminan en el interior del cuello uterino o hacia otros tejidos y órganos, la enfermedad se denomina cáncer de cuello uterino.

Existen dos tipos principales de cáncer de cuello uterino, que llevan el nombre del tipo de célula donde comenzó el cáncer. Otros tipos de cáncer de cuello uterino son pocos frecuentes.

  • Carcinoma de células escamosas o epidermoides, que constituye aproximadamente del 80 % al 90 % de todos los cánceres de cuello uterino
  • Adenocarcinoma, que constituye aproximadamente del 10 % al 20 % de todos los cánceres de cuello uterino

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Diagnóstico

Los médicos utilizan muchas pruebas para diagnosticar el cáncer y determinar si se ha diseminado a otra parte del cuerpo, lo que se denomina metástasis. Algunas pruebas también pueden determinar qué tratamientos pueden ser los más eficaces. En la mayoría de los tipos de cáncer, una biopsia es el único método que permite formular un diagnóstico definitivo de cáncer. Si no es posible realizar una biopsia, el médico puede sugerir que se lleven a cabo otras pruebas que ayuden a realizar un diagnóstico. Las pruebas por imágenes se pueden usar para averiguar si el cáncer se ha diseminado. Esta lista describe las opciones para diagnosticar este tipo de cáncer. No todas las pruebas indicadas se usarán en todas las personas; es posible que su médico considere estos factores al elegir una prueba de diagnóstico:

  • Edad y afección médica.
  • Tipo de cáncer que se sospecha.
  • Signos y síntomas.
  • Resultados de pruebas anteriores.

Además del examen físico, se pueden utilizar las siguientes pruebas para diagnosticar el cáncer de cuello uterino:

Prueba de Papanicolaou. El médico raspa ligeramente la parte externa del cuello uterino y la vagina y toma muestras de las células para su análisis.

Los métodos mejorados de pruebas de Papanicolaou han facilitado a los médicos la detección de células cancerosas. Las pruebas de Pap tradicionales pueden ser difíciles de leer, porque las células pueden haberse secado, estar cubiertas con moco o sangre, o estar aglutinadas en el portaobjetos.

  • La prueba de citología de base líquida (a menudo denominada ThinPrep o SurePath) transfiere una capa delgada de células sobre un portaobjetos después de retirar la sangre o moco de la muestra. Dado que la muestra se preserva, al mismo tiempo se pueden realizar otros exámenes (como el examen de HPV mencionado en la sección Prevención).
  • En los exámenes de detección computarizados (muchas veces denominados AutoPap o Focal Point), se explora la muestra con una computadora para detectar la presencia de células anormales.

Examen pélvico. En este examen, el médico palpa el útero, la vagina, los ovarios, las trompas de Falopio, el cuello uterino, la vejiga y el recto para determinar si hay cambios inusuales. Por lo general, el examen de Papanicolaou se realiza simultáneamente.

Tipificación del HPV. La prueba de HPV es similar al examen de Papanicolaou, es decir, la prueba se realiza en una muestra de células del cuello uterino de la paciente. Es posible que el médico realice una prueba para detectar HPV junto con una prueba de Papanicolaou o luego de que los resultados de la prueba de Papanicolaou muestren cambios anormales en el cuello uterino. Determinadas cepas de HPV, como el HPV-16 y el HPV-18, se encuentran con más frecuencia en mujeres con cáncer de cuello uterino y pueden ayudar a confirmar un diagnóstico. Si el médico dice que la prueba de HPV es positiva, significa que se descubrió la presencia de HPV. Muchas mujeres tienen HPV, pero no tienen cáncer de cuello uterino, por lo que la prueba de detección de HPV sola no es una prueba precisa para detectar el cáncer de cuello uterino.

Si la prueba de Papanicolaou mostró algunas células anormales y la prueba de HPV también es positiva, el médico podrá sugerir uno o más de los siguientes exámenes de diagnóstico:

Colposcopia. El médico puede realizar una colposcopia para visualizar y tratar las áreas anormales en el cuello del útero. Se usa un instrumento especial denominado colposcopio (instrumento que ofrece una imagen agrandada de las células del cuello uterino y de la vagina, al igual que un microscopio). El colposcopio permite al médico obtener una vista en aumento e iluminada de los tejidos vaginales y cervicales. El colposcopio no se inserta en el cuerpo de la mujer; el examen no es doloroso, puede realizarse en el consultorio médico y no tiene efectos secundarios. Puede realizarse durante el embarazo.

Biopsia. Una biopsia es la extracción de una pequeña cantidad de tejido para su examen con microscopio. Otras pruebas pueden indicar la presencia de cáncer, pero solo la biopsia permite formular un diagnóstico definitivo. Un patólogo analiza la muestra tomada durante la biopsia. Un patólogo es un médico que se especializa en interpretar análisis de laboratorio y evaluar células, tejidos y órganos para diagnosticar enfermedades. Si la lesión es pequeña, el médico posiblemente la extirpe en su totalidad durante la biopsia. Existen diversos tipos de biopsias:

  • Un método frecuente consiste en utilizar un instrumento para extraer pequeños trozos de tejido cervical.
  • A veces, el médico desea verificar una zona dentro de la abertura del cuello uterino que no puede verse durante la colposcopia. Para esto, el médico utiliza un procedimiento llamado curetaje endocervical (ECC, por sus siglas en inglés). Con la ayuda de un instrumento pequeño con forma de cuchara, llamado cureta, el médico raspa un pequeño trozo de tejido del interior de la abertura cervical.
  • El procedimiento de extirpación electroquirúrgica con asa (loop electrosurgical excision procedure, LEEP) utiliza una corriente eléctrica que se transmite a través de un gancho de alambre fino. El gancho extrae el tejido para su estudio en el laboratorio. El LEEP también puede utilizarse para extirpar el precáncer o el cáncer de estadio temprano.
  • La conización (biopsia en cono) extrae un trozo de tejido con forma de cono del cuello uterino. La conización puede efectuarse como tratamiento para extirpar el precáncer o el cáncer de estadio temprano.

Los tres primeros procedimientos habitualmente se realizan en el consultorio médico con un anestésico local para adormecer la zona. Pueden causar algo de sangrado o de secreción y, en algunas mujeres, molestia similar a los dolores menstruales. La conización se realiza bajo anestesia general o local en el consultorio médico o el hospital.

Si la biopsia indica la presencia de cáncer de cuello uterino, el médico derivará a la paciente al oncólogo ginecológico que se especializa en el tratamiento de este tipo de cáncer. El especialista puede sugerir exámenes adicionales para ver si el cáncer se ha diseminado más allá del cuello uterino.

Examen pélvico. El especialista puede volver a examinar la zona pélvica mientras la paciente se encuentra bajo anestesia para ver si el cáncer se ha diseminado a los órganos que están cerca del cuello uterino, incluidos el útero, la vagina, la vejiga o el recto.

Radiografía. Una radiografía es un modo de crear una imagen de las estructuras internas del cuerpo usando una pequeña cantidad de radiación. La urografía intravenosa o pielografía es un tipo de placa radiográfica que se utiliza para visualizar los riñones y la vejiga.

Tomografía computarizada o tomografía axial computarizada (TC o TAC). Una CT crea una imagen tridimensional del interior del cuerpo con una máquina de rayos X. Luego, una computadora combina estas imágenes en una vista detallada de cortes transversales que muestra anormalidades o tumores. También se puede usar una CT para medir el tamaño del tumor. A veces, se administra una tinción especial, denominada medio de contraste, antes de la CT para obtener mejores detalles en la imagen. Esta tinción puede inyectarse en una vena del paciente o puede administrarse como píldora para tragar.

Resonancia magnética (MRI). La MRI utiliza campos magnéticos, en lugar de rayos X, para producir imágenes detalladas del cuerpo. La MRI también puede usarse para medir el tamaño del tumor. Se administra una tinción especial, denominada medio de contraste, antes de la MRI para crear una imagen más clara. Esta tinción se puede inyectar en una vena del paciente o se puede administrar como un comprimido para tragar.

Tomografía por emisión de positrones (PET). La PET es una forma de crear imágenes de los órganos y los tejidos internos del cuerpo. Se inyecta en el cuerpo del paciente una pequeña cantidad de una sustancia radiactiva. Esta sustancia es absorbida principalmente por los órganos y los tejidos que más energía utilizan. Debido a que el cáncer tiende a utilizar energía de manera activa, este absorbe una cantidad mayor de la sustancia. Luego, un escáner detecta esta sustancia para generar imágenes del interior del cuerpo.

Cistoscopia. Este procedimiento permite al médico ver el interior de la vejiga y la uretra (canal que transporta la orina desde la vejiga) con un tubo delgado y flexible con luz llamado cistoscopio. La persona puede estar sedada mientras el tubo se inserta en la uretra. La cistoscopia se utiliza para determinar si el cáncer se ha diseminado a la vejiga.

Proctoscopia (también denominada sigmoidoscopia). Este procedimiento permite que el médico observe el colon y el recto con un tubo delgado y flexible con luz denominado sigmoidoscopio. La persona puede estar sedada mientras el tubo se inserta en el recto. La proctoscopia se utiliza para ver si el cáncer se ha diseminado al recto.

Laparoscopia. Este procedimiento permite que el médico observe el área abdominal con un tubo delgado y flexible con luz denominado laparoscopio. La persona puede estar sedada mientras el tubo se inserta a través de una incisión en el cuerpo.

Después de que se realicen las pruebas de diagnóstico, su médico revisará todos los resultados con usted. Si el diagnóstico es cáncer, estos resultados también ayudarán a que el médico lo describa, lo que se conoce como estadificación.

Signos y síntomas

La mayoría de las mujeres no tienen signos o síntomas de precáncer o cáncer de cuello uterino en los primeros estadios. Los síntomas habitualmente no aparecen hasta que el cáncer se ha diseminado a otros tejidos y órganos. Asimismo, los síntomas pueden ser causados por otra afección que no es cáncer.

Cualquiera de los siguientes podría ser signo o síntoma de displasia o cáncer de cuello uterino:

  • Manchas de sangre o sangrado leve entre o después de la menstruación
  • Sangrado menstrual que es más prolongado y abundante que lo habitual
  • Sangrado después del coito, el lavado genital o el examen pélvico
  • Dolor durante las relaciones sexuales
  • Sangrado después de la menopausia
  • Mayor secreción vaginal

Cualquiera de estos seis síntomas debe comunicarse a su médico. Cuando aparezcan estos síntomas, es importante hablar sobre ellos con su médico aun cuando se asemejen a los síntomas de otras enfermedades menos graves. El diagnóstico y el tratamiento precoces, especialmente en los primeros estadios del cáncer o en la etapa precancerosa, mejoran las posibilidades de prevenir o curar el cáncer.

Si le preocupa uno o más de los síntomas o signos indicados en esta lista, hable con su médico. Su médico le preguntará cuánto hace que tiene el o los síntomas y con qué frecuencia los ha tenido, además de otras preguntas. Esto ayudará a averiguar la causa del problema, lo que se denomina diagnóstico.

Si se diagnostica cáncer, el alivio de los síntomas sigue siendo un aspecto importante de los cuidados y el tratamiento del cáncer. Esto también puede recibir el nombre de manejo de los síntomas, cuidados paliativos o cuidados de apoyo. Asegúrese de hablar con su equipo de cuidados médicos sobre los síntomas que experimenta, incluido cualquier síntoma nuevo o un cambio en los síntomas.

Estadios

La estadificación es una manera de describir dónde está ubicado el cáncer, si se ha diseminado o hacia dónde y si está afectando otras partes del cuerpo. Los médicos utilizan pruebas de diagnóstico para averiguar el estadio del cáncer, de manera que este no se establece hasta que se hayan realizado todas las pruebas. El conocimiento del estadio ayuda al médico a decidir qué tipo de tratamiento es el mejor y puede ayudar a predecir el pronóstico de un paciente, que es la probabilidad de recuperación. Hay diferentes descripciones de estadio para distintos tipos de cáncer.

Una herramienta que los médicos utilizan para describir el estadio es el sistema TNM. TNM es la abreviatura en inglés de tumor (T), ganglio (N) y metástasis (M). Los médicos tienen en cuenta estos tres factores para determinar el estadio del cáncer:

  • ¿Qué tamaño tiene el tumor primario y dónde está ubicado? (Tumor, T)
  • ¿El tumor se ha diseminado a los ganglios linfáticos? (Ganglio, N)
  • ¿El cáncer se ha metastatizado a otras partes del cuerpo? (Metástasis, M)

Los resultados se combinan para determinar el estadio del cáncer de cada persona. Para el cáncer de cuello uterino, existen cinco estadios: estadio 0 (cero) y los estadios I al IV (uno al cuatro). El estadio brinda una forma común de describir el cáncer, de modo que los médicos puedan trabajar juntos para planificar los mejores tratamientos.

Aquí hay información más detallada sobre cada parte del sistema TNM para el cáncer de cuello uterino:

Tumor. Mediante el sistema TNM, se utiliza la “T” más una letra o número (0 a 4) para describir el tamaño y la ubicación del tumor. Algunos estadios se dividen en grupos más pequeños que permiten describir el tumor con aún más detalle. Los números romanos entre paréntesis son los estadios que se utilizan en otro sistema de determinación ampliamente utilizado de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, o FIGO.

TX: No se puede evaluar el tumor primario. Se deben realizar más pruebas.

T0: No hay un tumor primario.

Tis: Este estadio se denomina carcinoma (cáncer) in situ, que significa que el cáncer se encuentra solo en la capa de células que revisten internamente el cuello uterino y no se ha diseminado a los tejidos más profundos del cuello.

T1/FIGO I: El carcinoma se encuentra solo en el cuello uterino.

T1a/FIGO IA: Se diagnosticó carcinoma invasivo solo con microscopia, que significa la observación del tejido o células cervicales con microscopio. Nota: Cualquier tumor que se encuentre macroscópicamente (suficientemente grande para ser reconocido con pruebas de imágenes o para que el médico lo vea o palpe) se denomina en estadio T1b o FIGO IB.

T1a1/FIGO IA1: Hay una zona cancerosa de 3 milímetros (mm) o menos de profundidad y 7 mm o menos de longitud.

T1a2/FIGO IA2: Hay una zona cancerosa de más de 3 mm pero menos de 5 mm de profundidad y 7 mm o menos de longitud.

T1b/FIGO IB: En este estadio, el médico puede observar la lesión, y el cáncer se encuentra solo en el cuello uterino, o hay una lesión microscópica (se la puede ver con un microscopio) que es más grande que un tumor de estadio T1a2/FIGO IA2 (ver arriba). El cáncer se puede haber detectado gracias al examen físico, la laparoscopia u otros métodos por imágenes.

T1b1/FIGO IB1: El tumor mide 4 centímetros (cm) o menos.

T1b2/FIGO IB2: El tumor mide más de 4 cm.

T2/FIGO II: El cáncer ha proliferado más allá del útero, pero no ha llegado a la pared pelviana ni al tercio inferior de la vagina.

T2a/FIGO IIA: El tumor no se ha diseminado al tejido próximo al cuello del útero, también denominada región parametrial.

T2a1/FIGO IIA1: El tumor mide 4 cm o menos.

T2a2/FIGO IIA2: El tumor mide más de 4 cm.

T2b/FIGO IIB: El tumor se ha diseminado a la región parametrial (tejido que rodea al útero).

T3/FIGO III: El tumor se extiende hasta la pared pelviana y/o compromete el tercio inferior de la vagina, y/o causa hidronefrosis (hinchazón del riñón) o un mal funcionamiento del riñón.

T3a/FIGO IIIA: El tumor compromete el tercio inferior de la vagina, pero no ha crecido hasta el interior de la pared pelviana.

T3b/FIGO IIIB: El tumor ha crecido hasta el interior de la pared pelviana y/o causa hidronefrosis o el mal funcionamiento de los riñones.

T4/FIGO IVA: El tumor se ha diseminado a la mucosa (revestimiento interno) de la vejiga o el recto y ha crecido más allá de la pelvis.

Ganglio. La “N” en la abreviatura del sistema de estadificación TNM representa los ganglios linfáticos, órganos minúsculos con forma de poroto que ayudan a combatir las infecciones. Los ganglios linfáticos cercanos al cuello del útero se denominan ganglios linfáticos regionales. Los ganglios linfáticos ubicados en otras partes del cuerpo se denominan ganglios linfáticos distantes.

NX: No se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.

N0 (N más cero): El tumor no se ha diseminado a los ganglios linfáticos regionales.

N1/FIGO IIIB: El tumor se ha diseminado al (los) ganglio(s) linfático(s) regional(es).

Metástasis a distancia. La “M” del sistema TNM indica si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

M0 (M más cero): No hay metástasis a distancia.

M1/FIGO IVB: Hay metástasis a distancia.

Combinación de estadios del cáncer

Los médicos asignan el estadio del cáncer combinando las clasificaciones T, N y M.

Estadio 0: El tumor se denomina carcinoma in situ. Dicho en otras palabras, el cáncer se encuentra solo en la primera capa de células que revisten internamente el cuello del útero, no los tejidos más profundos (Tis, N0, M0). El carcinoma in situ no se considera un cáncer invasivo.

Estadio I: El cáncer se ha diseminado desde el revestimiento interno del cuello del útero hacia el tejido más profundo pero todavía se encuentra únicamente en el útero. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T1, N0, M0). Este estadio puede describirse con más detalles (consulte más abajo).

Estadio Ia: T1a, N0, M0

Estadio Ia1: T1a1, N0, M0

Estadio Ia2: T1a2, N0, M0

Estadio Ib: T1b, N0, M0

Estadio Ib1: T1b1, N0, M0

Estadio Ib2: T1b2, N0, M0

Estadio II: El cáncer se ha diseminado más allá del cuello del útero hacia áreas cercanas, como la vagina o el tejido cercano al cuello, pero todavía está dentro del área pelviana. No se ha diseminado a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T2, N0, M0). Este estadio puede describirse con más detalles (consulte más abajo).

Estadio IIa: T2a, N0, M0

Estadio IIa1: T2a1, N0, M0

Estadio IIa2: T2a2, N0, M0

Estadio IIb: T2b, N0, M0

Estadio III: El cáncer se ha diseminado fuera del cuello uterino y la vagina, pero no a los ganglios linfáticos u otras partes del cuerpo (T3, N0, M0).

Estadio IIIa: El cáncer se ha diseminado a la parte inferior de la vagina, pero no a otras partes del cuerpo (T3a, N0, M0).

Estadio IIIb: El cáncer puede haberse diseminado hasta la pared pelviana y los ganglios linfáticos, pero no a otras partes del cuerpo (T1, T2 o T3a, N1, M0). Si se ha diseminado a la pared pelviana, se denomina estadio IIIb, independientemente de la presencia o no de cáncer en los ganglios linfáticos (T3b, cualquier N, M0).

Estadio IVa: El cáncer se ha diseminado a la vejiga o al recto, y puede haberse diseminado o no a los ganglios linfáticos, pero no se ha diseminado a otras partes del cuerpo (T4, cualquier N, M0).

Estadio IVb: El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo (cualquier T, cualquier N, M1).

Recurrente. El cáncer recurrente es aquel que ha vuelto a aparecer después del tratamiento. Puede volver a aparecer en el cuello del útero o en otro lugar. Si se produce una recurrencia, es posible que sea necesario volver a determinar el estadio del cáncer (esto se denomina reestadificación) mediante el uso del sistema antes mencionado.

Utilizado con permiso de la Comisión Conjunta Estadounidense para el Cáncer (American Joint Committe on Cancer, AJCC), Chicago, Illinois. La fuente original de este material es el AJCC Cancer Staging Manual, séptima edición (2010) publicado por Springer-Verlag New York, www.cancerstaging.net.

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Opciones de tratamiento

Panorama general del tratamiento

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral del paciente que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se conoce como equipo multidisciplinario.

A continuación, se describen las opciones de tratamiento más frecuentes para el cáncer de cuello uterino. El tratamiento del cáncer de cuello uterino depende de varios factores, entre ellos, el tipo y estadio del cáncer, los efectos secundarios posibles, así como las preferencias y el estado de salud general de la mujer. También es posible que su plan de atención incluya el tratamiento de los síntomas y los efectos secundarios, una parte importante de la atención del cáncer. Tómese el tiempo necesario para obtener información sobre todas sus opciones de tratamiento y asegúrese de hacer preguntas sobre las cosas que no le queden claras. Asimismo, hable sobre los objetivos de cada tratamiento con su médico y sobre qué puede esperar mientras recibe el tratamiento.

Las mujeres con cáncer de cuello uterino pueden tener inquietudes acerca de si su función sexual y su fertilidad (capacidad para tener hijos) se verán afectadas y de qué manera, de modo que deben hablar sobre estos temas con el equipo de atención médica antes de comenzar el tratamiento. Una mujer embarazada debería hablar con su médico acerca de qué manera los tratamientos podrían afectarlos a ella y al feto. El tratamiento puede postergarse hasta después que nazca el bebé.

Cirugía

La cirugía es la extirpación del tumor y el tejido circundante durante una operación. Un oncólogo cirujano es un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer a través de la cirugía. A menudo se utilizan estos procedimientos en el cáncer de cuello uterino que no se ha diseminado más allá del cuello del útero:

  • La conización consiste en el uso del mismo procedimiento que la biopsia en cono (consulte Diagnóstico) para extirpar todo el tejido anormal. Este procedimiento puede usarse para extirpar el cáncer microinvasivo de cuello uterino.
  • El LEEP es el uso de una corriente eléctrica que se transmite a través de un gancho de alambre fino. el que se extirpa el tejido. Este procedimiento puede usarse para extirpar el cáncer microinvasivo de cuello uterino.
  • Una histerectomía es la extirpación del útero y el cuello uterino. La histerectomía puede ser simple, que consiste en la extirpación del útero y el cuello uterino, o radical, que consiste en la extirpación del útero, el cuello uterino, la parte superior de la vagina y el tejido que rodea al cuello del útero. Además, una histerectomía radical incluye una disección de los ganglios linfáticos pélvicos, que significa la extirpación de los ganglios linfáticos.
  • Si es necesario, junto con la histerectomía, se practica una salpingo-ooforectomía bilateral. Esto es la extirpación de ambas trompas de Falopio y los ovarios.
  • La cervicectomía radical es la cirugía para extirpar el cuello uterino que deja intacto al útero con vaciamiento de los ganglios linfáticos pélvicos. Puede utilizarse en mujeres jóvenes que desean preservar su fertilidad. Este procedimiento ha logrado aceptación como alternativa a la histerectomía.

A menudo se utiliza uno de estos procedimientos para el cáncer de cuello uterino que se ha diseminado más allá del cuello del útero:

  • La exenteración pélvica es la extirpación del útero, la vagina, el colon inferior, el recto o la vejiga, si el cáncer de cuello uterino se ha diseminado a estos órganos después de la radioterapia. La exenteración generalmente se hace después de la radioterapia si el cáncer ha vuelto.

Las complicaciones o efectos secundarios de la cirugía varían según la magnitud del procedimiento. En ocasiones, las pacientes experimentan sangrado considerable, infección o daño en los sistemas urinario e intestinal. Hable con su médico acerca de qué esperar con relación a su cirugía específica.

Si los procedimientos quirúrgicos extensivos afectan la función sexual, se pueden utilizar otros procedimientos quirúrgicos para construir una vagina artificial. Debido a que estos procedimientos quirúrgicos afectan la salud sexual de la mujer, es conveniente que las mujeres hablen en detalle con su médico sobre sus síntomas e inquietudes antes de la cirugía. Es posible que el médico recomiende medidas para reducir los efectos secundarios de la cirugía y proporcione recursos de apoyo sobre cómo sobrellevar los cambios.

Radioterapia

La radioterapia es el uso de rayos X de alta potencia u otras partículas para destruir las células cancerosas. El médico que se especializa en administrar radioterapia para tratar el cáncer se conoce como radiooncólogo. La radioterapia puede administrarse sola, antes de la cirugía o en lugar de la cirugía para disminuir el tamaño del tumor. Es posible que muchas mujeres sean tratadas con una combinación de radioterapia y quimioterapia.

El tipo de tratamiento de radiación más común se denomina radioterapia de haz externo, que se aplica desde una máquina externa al cuerpo. Cuando el tratamiento de radiación se aplica mediante implantes, se denomina radioterapia interna o braquiterapia. Por lo general, un régimen (programa) de radioterapia consiste en una cantidad específica de tratamientos que se administran en un plazo determinado.

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir fatiga, reacciones leves en la piel, malestar estomacal y deposiciones líquidas. Los efectos secundarios de la radioterapia interna pueden incluir dolor abdominal y obstrucción intestinal. La mayoría de los efectos secundarios habitualmente desaparecen poco tiempo después de finalizar el tratamiento. Después de la radioterapia, el área vaginal puede perder elasticidad, de modo que posiblemente algunas mujeres también quieran usar un dilatador vaginal, que es un cilindro de plástico o caucho que se introduce en la vagina para impedir que se estreche.

A veces, los médicos aconsejan a las pacientes abstenerse de tener relaciones sexuales durante la radioterapia. Las mujeres pueden reanudar la actividad sexual normal al cabo de pocas semanas después del tratamiento si sienten que están preparadas.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas, generalmente al inhibir su capacidad para proliferar y dividirse. La quimioterapia es administrada por un oncólogo clínico, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con medicamentos.

La quimioterapia sistémica se administra a través del torrente sanguíneo para que alcance las células cancerosas de todo el cuerpo. Las maneras frecuentes de administrar quimioterapia son, entre otras, a través de una vía intravenosa (i.v.) que se coloca en una vena mediante una aguja, a través de un comprimido o cápsula que se traga (por vía oral). Un régimen (programa) de quimioterapia, por lo general, consiste en una cantidad específica de ciclos que se administran en un plazo determinado. Un paciente puede recibir un fármaco por vez o combinaciones de diferentes fármacos al mismo tiempo.

El cáncer de cuello uterino con frecuencia se trata con radioterapia. El objetivo de la quimioterapia, cuando se administra con radioterapia, es aumentar la efectividad de la radioterapia. También puede administrarse para destruir el cáncer remanente después de la cirugía, también denominada terapia adyuvante, o tratar el cáncer de cuello uterino si ha regresado. La adición de bevacizumab (Avastin) a la quimioterapia de combinación en pacientes en estadios avanzados del cáncer de cuello uterino mostró mejores resultados.

Si bien la quimioterapia puede administrarse por vía oral (por la boca), la mayoría de los medicamentos utilizados para tratar el cáncer de cuello uterino se administran por vía intravenosa (IV). La quimioterapia IV se inyecta directamente en la vena o a través de un tubo delgado denominado catéter, que se coloca temporalmente en una vena grande para facilitar las inyecciones.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de la mujer y de la dosis utilizada, pero pueden incluir fatiga, riesgo de infección, náuseas y vómitos, pérdida del cabello, pérdida del apetito y diarrea. Estos efectos secundarios suelen desaparecer una vez terminado el tratamiento.

Otros posibles efectos secundarios a largo plazo incluyen la imposibilidad de quedar embarazada y la menopausia prematura. Con mucha menor frecuencia, determinados fármacos pueden causar pérdida de la audición. Otros pueden causar daño renal. Es posible que las pacientes reciban líquido adicional por vía intravenosa para proteger los riñones. Hable con su médico acerca de los posibles efectos secundarios a corto y largo plazo en función de los medicamentos y las dosis que recibirá.

Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer se evalúan constantemente. A menudo, hablar con su médico es la mejor forma de obtener más información sobre los medicamentos que le recetaron, su finalidad y los posibles efectos secundarios o las interacciones con otros medicamentos.

Obtención de atención para los síntomas y efectos secundarios

A menudo, el cáncer y su tratamiento causan efectos secundarios. Además del tratamiento para retardar, detener o eliminar el cáncer, un aspecto importante de los cuidados del cáncer es aliviar los síntomas y los efectos secundarios de la mujer. Este enfoque se denomina cuidados paliativos o cuidados de apoyo, e incluye apoyar a la paciente con sus necesidades físicas, emocionales y sociales.

Los cuidados paliativos pueden ayudar a una mujer en cualquier estadio de la enfermedad. A menudo, las mujeres reciben tratamiento contra el cáncer y tratamiento para aliviar los efectos secundarios al mismo tiempo. De hecho, los pacientes que reciben ambos tratamientos, a menudo, tienen síntomas menos graves, mejor calidad de vida e informan que están más satisfechos con el tratamiento.

Los tratamientos paliativos varían mucho y suelen incluir medicamentos, cambios nutricionales, técnicas de relajación y otras terapias. También es posible que reciba tratamientos paliativos similares a los que tienen el objetivo de eliminar el cáncer, como quimioterapia, cirugía y radioterapia. Hable con su médico acerca de los objetivos de cada tratamiento en su plan de tratamiento.

Antes del comienzo del tratamiento, hable con su equipo de cuidados médicos sobre los posibles efectos secundarios de su plan de tratamiento específico y las opciones de cuidados de apoyo. Asimismo, durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar a su médico o a otro integrante del equipo de cuidados médicos si usted está experimentando un problema, de modo que pueda abordarse tan pronto como sea posible.

Opciones de tratamiento según el estadio

Tanto la radioterapia sola como la cirugía generalmente se utilizan para un tumor pequeño. Estos tratamientos han demostrado tener la misma efectividad en el tratamiento del cáncer de cuello uterino en estadio temprano. La quimiorradiación (combinación de quimioterapia y radioterapia) se utiliza generalmente en mujeres con un tumor más grande. Con frecuencia, la quimiorradiación se usa después de la cirugía cuando la paciente está en alto riesgo de que el cáncer regrese o si el cáncer se ha diseminado.

Cáncer metastásico de cuello uterino

Si el cáncer se ha diseminado a otros lugares del cuerpo, se lo llama cáncer metastásico. Se alienta a las pacientes con este diagnóstico a hablar con médicos experimentados en el tratamiento de este estadio del cáncer, puesto que quizás haya diferentes opiniones respecto del mejor plan de tratamiento. Obtenga más información sobre la búsqueda de una segunda opinión antes de comenzar el tratamiento, a fin de estar tranquilo con el plan de tratamiento elegido. Este análisis puede incluir estudios clínicos.

Es posible que se usen quimioterapia y cirugía para tratar o extirpar las nuevas áreas afectadas dentro del área pelviana y en otras partes del cuerpo. Los cuidados de apoyo también serán importantes para ayudar a aliviar los síntomas y los efectos secundarios, como tratamiento paliativo con radioterapia para aliviar el dolor y otros síntomas.

Para la mayoría de las mujeres, recibir un diagnóstico de cáncer metastásico es muy estresante y, a veces, difícil de soportar. Se alienta a los pacientes y a sus familias a hablar acerca de cómo se están sintiendo con médicos, enfermeros, trabajadores sociales u otros integrantes del equipo de cuidados médicos. También puede ser útil hablar con otros pacientes, incluso a través de un grupo de apoyo.

La remisión y las probabilidades de recurrencia

Una remisión sucede cuando el cáncer no puede detectarse en el cuerpo y no hay síntomas. Esto también puede denominarse “sin evidencia de enfermedad” (no evidence of disease, NED).

Una remisión puede ser temporal o permanente. Esta incertidumbre hace que muchos supervivientes se sientan preocupados o ansiosos con respecto a la reaparición del cáncer. Aunque muchas remisiones son permanentes, es importante hablar con su médico sobre la posibilidad de que el cáncer regrese. Comprender el riesgo de recurrencia y las opciones de tratamiento puede ayudar a que usted se sienta más preparado si, en efecto, el cáncer regresa.

Si el cáncer regresa después del tratamiento original, recibe el nombre de cáncer recurrente. El cáncer recurrente puede regresar en el mismo lugar (lo que se denomina recurrencia local), en las cercanías (recurrencia regional) o en otro lugar (recurrencia a distancia).

Cuando esto sucede, comienza nuevamente el ciclo de pruebas para obtener tanta información como sea posible sobre la recurrencia, lo cual incluye si el estadio del cáncer ha cambiado. Después de realizadas las pruebas, usted y su médico hablarán sobre las opciones de tratamiento. Con frecuencia, el plan de tratamiento incluirá las terapias descritas anteriormente, como quimioterapia y radioterapia, pero pueden usarse en una combinación diferente o administrarse a un ritmo diferente. Su médico también puede sugerir estudios clínicos que estén estudiando formas nuevas de tratar este tipo de cáncer recurrente.

Las mujeres con cáncer recurrente a menudo experimentan emociones, como incredulidad o miedo. Se aconseja a las pacientes que hablen con su equipo de cuidados médicos respecto de estos sentimientos y que consulten acerca de servicios de apoyo que las ayuden a sobrellevar la situación.

Si el tratamiento falla

Recuperarse del cáncer no siempre es posible. Si el tratamiento no es exitoso, la enfermedad puede denominarse cáncer avanzado o terminal.

Para muchas personas, este diagnóstico es estresante y difícil de hablar al respecto. Sin embargo, es importante que mantenga conversaciones abiertas y sinceras con su médico y el equipo de cuidados médicos a fin de expresar sus sentimientos, preferencias e inquietudes. La función del equipo de cuidados médicos es ayudar, y muchos de sus integrantes tienen habilidades, experiencia y conocimientos especiales para brindar apoyo a los pacientes y sus familiares. Asegurarse de que una persona esté físicamente cómoda y que no sienta dolor es extremadamente importante.

Las mujeres con cáncer avanzado y con una expectativa de vida de menos de seis meses tal vez deseen considerar un tipo de atención paliativa denominada cuidados para enfermos terminales. Los cuidados para enfermos terminales han sido concebidos para brindar la mejor calidad de vida posible a las personas próximas al fin de la vida. Se alienta a que usted y su familia piensen dónde estaría más cómodo: en el hogar, en el hospital o en un centro para enfermos terminales. El cuidado de enfermería y los equipos especiales pueden hacer que permanecer en el hogar sea una alternativa factible para muchas familias.

Después de la muerte de un ser querido, muchas personas necesitan apoyo que les ayude a sobrellevar la pérdida.

Últimas investigaciones

Los médicos están trabajando para aprender más sobre el cáncer de cuello uterino, cómo prevenirlo, cuál es el mejor tratamiento y cómo brindar la mejor atención a las mujeres a las que se les diagnosticó esta enfermedad. Las siguientes áreas de investigación pueden incluir nuevas opciones para los pacientes a través de estudios clínicos. Hable siempre con su médico sobre las opciones de diagnóstico y tratamiento más adecuadas para su caso.

Métodos avanzados de detección y control. Debido a que el cáncer de cuello uterino es fácilmente tratable cuando se lo detecta a tiempo, los investigadores desarrollan permanentemente mejores métodos para detectar el precáncer y el cáncer de cuello uterino. Por ejemplo, la espectroscopia fluorescente es el uso de luz fluorescente para detectar cambios en las células cervicales precancerosas.

Prevención del HPV. Tal como se explica en la sección Prevención, la vacuna contra el HPV ayuda a prevenir la infección con las dos cepas de HPV que son la causa de la mayoría del cáncer de cuello uterino. Gardasil también está aprobado por la FSA para varones y hombres de entre 9 y 26 años para prevenir las verrugas genitales. Los investigadores están analizando el impacto de la vacuna contra el HPV en los varones para reducir el riesgo de transmisión del HPV.

Inmunoterapia. La inmunoterapia (también denominada terapia biológica) está diseñada para reforzar las defensas naturales del cuerpo para combatir el cáncer. Utiliza materiales que el cuerpo produce o que son fabricados en un laboratorio para mejorar, identificar o restaurar la función del sistema inmunológico. Se está desarrollando una vacuna terapéutica para mujeres que ya padecen cáncer de cuello uterino. Estas vacunas sirven para “entrenar” al sistema inmunológico en reconocer células de cáncer de cuello uterino y destruirlas. Obtenga más información sobre la inmunoterapia.

Cirugía para la preservación de la fertilidad. Existe un permanente interés para mejorar las técnicas quirúrgicas y descubrir qué pacientes con cáncer de cuello uterino pueden ser tratadas satisfactoriamente sin que resulte en la pérdida de su fertilidad. Obtenga más información sobre la preservación de la fertilidad.

Terapia dirigida. La terapia dirigida es un tratamiento que actúa sobre los genes o las proteínas específicos del cáncer o las condiciones del tejido que contribuyen al crecimiento y la supervivencia del cáncer. Se ha demostrado que los medicamentos conocidos como inhibidores antiangiogénicos que bloquean la acción de una proteína llamada factor de crecimiento de endotelio vascular (vascular endothelial growth factor, VEGF) aumentan la respuesta del cáncer al tratamiento y la supervivencia en mujeres con cáncer de cuello uterino que se ha diseminado a otras partes del cuerpo. Esta proteína promueve la angiogénesis, que es la formación de nuevos vasos sanguíneos. Debido a que un tumor necesita los nutrientes entregados por los vasos sanguíneos para crecer y diseminarse, el objetivo de las terapias antiangiogénicas es “matar de hambre” al tumor.

Terapia combinada. Algunos estudios clínicos están investigando diversas combinaciones de inmunoterapia, radioterapia y quimioterapia.

Cuidados de apoyo. Se están realizando estudios clínicos con el objetivo de encontrar mejores métodos para reducir los síntomas y los efectos secundarios de los tratamientos actuales para el cáncer de cuello uterino, a fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de las pacientes.

All content from Cancer.Net™ was developed by the Cancer.Net Editorial Board. The content is hosted by licensee with permission as apatient education tool. No sponsor of licensee’s site was involved in the development of the content. Information in ASCO’s patient education materials is not intended as medical advice or as a substitute for medical advice; nor does it imply ASCO endorsement of any product, service, or company. ASCO believes that all treatment decisions should be made between patients and their doctors. Advances in the diagnosis, treatment, and prevention of cancer occur regularly. For more information, visit Cancer.Net (www.cancer.net).

Todo el contenido de Cancer.Net™ ha sido elaborado por Cancer.Net Editorial Board y proporcionado a ALIADA bajo licencia de ASCO como una herramienta de educación para el paciente. ALIADA no ha participado en el desarrollo de este contenido. La información incluida y brindada por ASCO no representa una opinión médica ni pretende sustituirla, así como tampoco respalda ningún producto, servicio o empresa. ASCO considera que las decisiones sobre tratamiento deben acordarse entre pacientes y doctores. Los avances en diagnóstico, tratamiento y prevención son constantes. Para más información, visite Cancer.Net (www.cancer.net).

Después del tratamiento

Después de finalizado el tratamiento para el cáncer de cuello uterino, hable con su médico para elaborar un plan de atención de seguimiento. Este plan puede incluir exámenes físicos periódicos o pruebas médicas, como exámenes pélvicos y pruebas de Papanicolaou (consulte Diagnóstico), para supervisar su recuperación en los próximos meses y años. Las mujeres tratadas por cáncer de cuello uterino necesitan citas regulares de seguimiento para controlar y ver si el tumor ha regresado, pero el riesgo de recurrencia disminuye con el tiempo.

Se aconseja a las mujeres en recuperación de un cáncer de cuello uterino que sigan las pautas establecidas para una buena salud, entre ellas, mantener un peso saludable, no fumar, mantener una alimentación equilibrada y realizarse los estudios de detección para el cáncer recomendados. Hable con su médico a fin de elaborar el plan que mejor se adapte a sus necesidades. En el caso de las mujeres que fuman, dejar el hábito puede contribuir en la recuperación y reducir el riesgo de recurrencia del cáncer.

La actividad física moderada puede ayudarla a recobrar las fuerzas y el nivel de energía. Su médico puede ayudarla a diseñar un plan de ejercicios adecuado en función de sus necesidades, sus aptitudes físicas y su estado físico.

Cómo sobrellevar los efectos secundarios

Después de un diagnóstico de cáncer, el miedo a los efectos secundarios del tratamiento es frecuente, pero puede ayudar saber que la prevención y el control de los efectos secundarios es un importante foco de su equipo de atención médica. Esto se denomina cuidados paliativos o cuidados de apoyo y es una parte importante del plan general de tratamiento, independientemente del estadio de la enfermedad.

Los efectos secundarios frecuentes de todas las opciones de tratamiento para el cáncer de cuello uterino se describen en detalle en la sección Tratamiento. Los efectos secundarios dependen de diversos factores, incluidos el estadio del cáncer, la duración y la dosis del (de los) tratamiento(s), y su estado de salud general.

Antes de comenzar el tratamiento, hable con su médico sobre los posibles efectos secundarios de cada tipo de tratamiento que recibirá. Pregunte qué efectos secundarios es más probable que sucedan, cuándo tienen probabilidades de suceder y qué se puede hacer para evitarlos o aliviarlos. Asimismo, pregunte el nivel de cuidado que usted puede necesitar durante el tratamiento y la recuperación, dado que los familiares y amigos a menudo desempeñan un papel importante en el cuidado de una persona con cáncer de cuello uterino.

Además de los efectos secundarios físicos, también puede haber efectos emocionales y sociales. Se anima a las pacientes y a sus familias a hablar sobre sus sentimientos con un integrante de su equipo de atención médica que pueda ayudar con estrategias para sobrellevar la situación, incluidas las.

Durante el tratamiento y después de este, asegúrese de informar a su equipo de cuidados médicos sobre los efectos secundarios que experimente, incluso si considera que no son graves. A veces, los efectos secundarios pueden tener una duración mayor que el período de tratamiento, lo que se conoce como efecto secundario a largo plazo. Un efecto secundario que se produce meses o años después del tratamiento se denomina efecto tardío. El tratamiento de ambos tipos de efectos es una parte importante de la atención de supervivencia.

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Factores de riesgo

Un factor de riesgo es cualquier factor que aumenta la posibilidad de que una persona desarrolle cáncer. Si bien, a menudo, los factores de riesgo influyen en el desarrollo del cáncer, la mayoría no provoca cáncer en forma directa. Algunas personas que tienen varios factores de riesgo nunca desarrollan cáncer, mientras que sí lo hacen otras personas sin factores de riesgo conocidos. Sin embargo, si usted conoce sus factores de riesgo y los consulta con su médico, puede tomar decisiones más informadas sobre su estilo de vida y atención médica.

Los siguientes factores pueden aumentar el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de cuello uterino:

Infección por el virus del papiloma humano (HPV, por sus siglas). El factor de riesgo más importante del cáncer de cuello uterino es la infección por HPV. Este virus se transmite mayormente de una persona a otra durante las relaciones sexuales. Hay diferentes tipos, o cepas, de HPV, y algunas cepas se vinculan más estrechamente con ciertos tipos de cáncer. Las vacunas contra el virus del papiloma humano (Human papilloma virus, HPV) brindan protección contra cepas específicas del virus.

Deficiencia del sistema inmunitario. Las mujeres con sistemas inmunológicos disminuidos corren un mayor riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino. Un sistema inmunitario disminuido puede deberse a la inmunodepresión producida por medicamentos corticoesteroides, trasplantes de órganos, tratamientos para otros tipos de cáncer o por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el virus que causa el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). Cuando una mujer tiene VIH, su sistema inmunitario tiene menos capacidad de combatir el cáncer de estadio temprano.

Herpes. Las mujeres que tienen herpes genital tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino.

Tabaquismo. Las mujeres que fuman tienen dos veces más riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino que las mujeres que no fuman.

Edad. Las jóvenes menores de 15 años rara vez desarrollan cáncer de cuello uterino. El riesgo aumenta entre el final de la adolescencia y la mitad de los 30 años de edad. Las mujeres de más de 40 años siguen en riesgo y deben continuar sometiéndose con regularidad a detecciones del cáncer de cuello uterino, las cuales incluyen pruebas de Papanicolaou y pruebas para detectar el HPV.

Raza. El cáncer de cuello uterino es más frecuente entre mujeres de raza negra, hispanas e indígenas.

Anticonceptivos orales. Algunos estudios de investigación sugieren que los anticonceptivos orales, que son píldoras anticonceptivas, pueden estar asociados a un aumento en el riesgo de sufrir cáncer de cuello uterino. Sin embargo, una mayor investigación es necesaria para entender de qué manera se vincula el uso de anticonceptivos orales con el desarrollo de cáncer de cuello uterino.

Exposición a dietilestilbestrol (DES). Las mujeres cuyas madres recibieron este medicamento durante el embarazo para la prevención del aborto espontáneo también tienen un mayor riesgo de padecer un tipo infrecuente de cáncer de cuello uterino o vagina. DES se administró por estos motivos desde 1940 hasta 1970 aproximadamente. Es recomendable que las mujeres expuestas al DES se realicen un examen pélvico anual que incluya una prueba de Papanicolaou, así como también una prueba de Papanicolaou en los cuatro cuadrantes, en la que se toman muestras de células de todos los lados de la vagina para detectar la presencia de células anormales.

La investigación continúa estudiando qué factores causan este tipo de cáncer y qué pueden hacer las mujeres para reducir su riesgo personal. No hay ninguna manera comprobada de prevenir completamente esta enfermedad, pero es posible que haya medidas que pueda tomar para reducir su riesgo de cáncer. Hable con su médico si le preocupa su riesgo personal de padecer este tipo de cáncer.

Prevención

La manera más eficaz de prevenir el cáncer de cuello uterino es a través de las pruebas de Papanicolaou periódicas, que permiten diagnosticar las lesiones precancerosas de modo que puedan tratarse. La prevención de los precánceres implica controlar los posibles factores de riesgo (consulte más abajo) a través de las siguientes medidas:

  • Retrasar el inicio de la actividad sexual hasta el fin de la adolescencia o después
  • Limitar el número de compañeros sexuales
  • Evitar las relaciones sexuales con personas que han tenido muchos compañeros sexuales
  • Evitar las relaciones sexuales con personas que obviamente presentan verrugas genitales u otros síntomas de enfermedades venéreas
  • Tener relaciones sexuales usando preservativos reducirá el riesgo de infección por HPV. Los preservativos también protegen contra el VIH y los herpes genitales.
  • Dejar de fumar

La prueba de Papanicolaou es el examen más común para detectar los cambios iniciales en las células que pueden provocar cáncer de cuello uterino. Los investigadores han descubierto que se obtienen los resultados más precisos si se lo combina con la prueba para detectar el HPV. En 2003, un panel de la Administración de Medicamentos y Alimentos de los EE. UU. (U.S. Food and Drug Administration, FDA) recomendó que se utilicen las pruebas de Papanicolaou y HPV en conjunto cuando se realizan los exámenes de detección de cáncer de cuello uterino en mujeres mayores de 29 años. La prueba de HPV y la genotipificación de HPV, que es el análisis de la cepa de HPV, ya se utilizan como prueba secundaria en mujeres con resultados de la prueba de Papanicolaou que indican la presencia de células anormales, para ayudar a los médicos a determinar el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de cuello uterino.

En 2006, la FDA aprobó la primera vacuna contra el HPV, denominada Gardasil, para niñas y mujeres de entre 9 y 26 años. La vacuna ayuda a prevenir la infección con las dos cepas de HPV que se sabe que causan la mayoría de las lesiones precancerosas, denominadas HPV-16 y HPV-18, y el cáncer de cuello uterino. La vacuna también protege contra dos cepas de HPV de bajo riesgo que causan el 90% de las verrugas genitales. En 2009, la FDA aprobó una segunda vacuna contra el HPV, denominada Cervarix, para la prevención del cáncer de cuello uterino en niñas y mujeres de entre 10 y 25 años. Estas vacunas no protegen a personas que ya están infectadas con el HPV. Los médicos igualmente recomiendan la realización periódica de pruebas de Pap siguiendo las pautas indicadas a continuación para todas las mujeres.

En 2009, el American College of Obstetricians and Gynecologists (Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos) actualizó sus pautas para el cáncer de cuello uterino y ahora recomienda el siguiente programa de exámenes de detección:

  • A partir de los 21 años, las mujeres deben realizarse pruebas de Pap cada dos años.
  • Después de tres pruebas de Papanicolaou consecutivas con resultados normales, las mujeres de 30 años en adelante pueden realizarse pruebas de Papanicolaou cada tres años. Las mujeres con determinadas afecciones, como antecedentes de pruebas de Pap anormales, infección con el VIH, sistema inmunológico debilitada o exposición a DES, deben controlarse con más frecuencia.
  • Las mujeres de 30 años en adelante pueden realizarse pruebas de HPV junto con la prueba de Papanicolaou. Si ambas resultan normales, las pruebas no son necesarias durante otros tres años.
  • A partir de los 65 a 70 años, las mujeres pueden dejar de realizarse pruebas de detección si han tenido tres pruebas de Papanicolaou consecutivas con resultados normales durante los últimos 10 años. Sin embargo, se deben continuar realizando pruebas de detección si son sexualmente activas, han tenido varios compañeros sexuales o tienen un historial de pruebas de Papanicolaou anormales.

En 2012, la Sociedad Estadounidense del Cáncer (American Cancer Society) y el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de los EE. UU. (U.S. Preventive Services Task Force) actualizaron sus recomendaciones y recomiendan las siguientes pautas para los exámenes de detección:

  • Todas las mujeres deben someterse a la prueba de Papanicolaou dentro de sus tres primeros años de iniciadas las relaciones sexuales vaginales o a los 21 años de edad, lo que suceda primero.
  • Las mujeres deben someterse cada tres años a la prueba de Papanicolaou convencional o de base líquida. Las mujeres de 30 años en adelante que han tenido tres pruebas consecutivas con resultados normales pueden hacerse exámenes de detección cada tres años. Las mujeres mayores de 30 años también pueden hacerse una prueba de Papanicolaou y la prueba de HPV cada cinco años.
  • Las mujeres de 65 años en adelante pueden dejar de hacerse estos exámenes de detección si las tres pruebas de Papanicolaou previas fueron normales y si no hubo resultados anormales en las pruebas en los 10 años previos.
  • El control después de una histerectomía (extirpación del útero y el cuello uterino) no es necesario a menos que la cirugía se haya realizado para tratar el cáncer o precáncer de cuello uterino. Las mujeres que se han sometido a una histerectomía sin extirpación del cuello del útero deben continuar el control hasta los 70 años.

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Primeros pasos

en caso de cáncer

doctora carracedo mini

Enfrentar un tratamiento de cáncer puede ser un proceso difícil. Para ayudarle a recorrer ese camino le mostramos los primeros pasos.